Elecciones y la génesis espontánea de autoridad

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La génesis espontánea de la autoridad – una autoridad que se impone por sí misma sobre quienes la van a experimentar- es siempre preferible a cualquier tipo de transmisión de la misma (por vía hereditaria, por nominación o por elección)

En este sentido conviene distinguir entre lo que es el nacimiento, la génesis de la autoridad y los signos exteriores de su reconocimiento o su manifestación exterior.

Así por ejemplo, si alguien propone a una asamblea un proyecto y, a continuación es elegido por la misma como “Jefe”, lo que engendra su autoridad de jefe no es el hecho de la elección por parte de la asamblea sino el hecho de que su proyecto se ha impuesto por sí mismo o, dicho de otro modo, el elegido lo ha sido porque ya disfrutaba de una autoridad previa como jefe, de igual forma que el hecho se su no elección hubiera sido la manifestación exterior de su falta de autoridad.

Las elecciones no son, por lo tanto, sino un signo, una manifestación exterior de una autoridad que se ha originado ya con anterioridad espontáneamente. De lo que se trata es de organizar el sistema electoral de tal manera que no obstaculice esta génesis espontánea de autoridad.

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La volonté générale

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La teoría primitiva del contrato social según la concibió Rousseau no tiene el carácter de una teoría de la autoridad de la mayoría. Puede decirse incluso que esta última, la teoría democrática del contrato social, no es más que una deformación de la primera. Rousseau admite la autoridad sui generis del Todo sobre las Partes. La autoridad de ese Todo es la autoridad de la Voluntad General, autoridad que no se refleja necesariamente en la mayoría numérica y que incluso puede ser contraria a la suma de las voluntades particulares que constituyen ese Todo. Independientemente de la cuestión del número de voluntades particulares, la autoridad de la Voluntad General existe incuestionablemente y ha existido desde siempre:

  1. Los gobiernos de la antigüedad pagana apelaban a ella al consultar el Oráculo
  2. En la Edad Media la Iglesia y el Papado oponían la Voluntad General a las voluntades particulares de los señores y los reyes.
  3. Proclamándose emperadores los reyes buscaron más tarde sumar la Voluntad General a la voluntad particular que ya encarnaban. En consecuencia el poder espiritual representado hasta entonces por la Voluntad General de la Iglesia los monarcas pasaron a combatirlo con un poder secular con pretensiones de Voluntad General
  4. En el momento en que la Voluntad General deja por completo de tener un carácter divino, pasa a ser concebida según la idea de una Voluntad General que queda expresada por la voluntad de la mayoría.
  5. Esta concepción equivocada se abandona tan pronto se encuentra o se cree encontrar un nuevo soporte para la Voluntad General:

                El proletariado de Lenin-Stalin

                El “Impero” de Mussolini

                El “Volk” de Hitler

Esta autoridad del Todo sobre las partes:

No es un Todo Mecánico que, en tanto suma de sus partes, viene determinado por éstas.

Sino que es un Todo Orgánico (vivo) o Biológico en el que las partes se oponen al Todo y en el que están sometidas al Todo y determinadas por éste en cuanto Todo (Entelequia de Aristóteles)

Autoridad: más atributo-cualidad (acción) que substancia (ser)

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La autoridad se origina no en el ser, no en la substancia de quien la detenta, sino a través de sus actos o atributos.

Habiendo sido transmitida a otro soporte (individual o colectivo) distinto de aquel que la ha engendrado, la autoridad puede ser mantenida idéntica a sí misma a condición de que el nuevo soporte (individual o colectivo)  pueda reproducir los actos por los que dicha autoridad fue engendrada (Primera victoria en la batalla en el caso del Señor, primer juicio en el caso de la autoridad del Juez, primer proyecto en el caso de la autoridad del Jefe, primer hijo en el caso de la autoridad del Padre)

Régimen de minorías

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El poder de la minoría, siendo siempre cuantitativamente más débil,  nunca podrá basarse en la razón de su número, en el hecho de ser su número menor que el de la mayoría, sino que la minoría tendrá que recurrir, para justificarse, a la autoridad y, en este sentido, los regímenes minoritarios serán necesariamente autoritarios. Esto quiere decir que la justificación de estos regímenes- su propaganda- será siempre del tipo “Por más que seamos una minoría…” o lo que es lo mismo los regímenes autoritarios minoritarios se justificarán o se explicarán ( igual que el esnob) no por el hecho de ser cuantitativamente menos sino  por  el hecho de ser cualitativamente mejores.

 

 

 

 

Régimen de mayorías

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La teoría democrática del contrato social que atribuye un valor fundador de una autoridad sui generis  al número de las partes dentro de un grupo fracasa en sus dos vertientes:

En la vertiente de la minoría

El esnobismo, confiriendo una autoridad a una minoría, niega por principio la autoridad de la mayoría. Puede que el esnob acate esta última y no reaccione contra ella por saber que es más fuerte que él, que se sabe en minoría, pero su reconocimiento consciente no es voluntario. Este reconocimiento podrá  producir la ilusión de una autoridad sui generis de la mayoría  pero en realidad no tiene nada que ver con ella.

En la vertiente de la mayoría

Descartada que la mayoría pueda ejercer ninguna autoridad sobre la minoría tendríamos la autoridad que la mayoría podría ejercer sobre sí misma. Este caso sería una variante de la imposibilidad del individuo de ejercer ninguna autoridad sobre sí mismo, puesto que tampoco  puede hablarse aquí de la posibilidad de ninguna renuncia a la reacción a las propias acciones.

Para que haya autoridad hacen falta dos, no siendo la autoridad sino un fenómeno social que implica la relación entre un sujeto agente y otro paciente.

Puede concluirse, por lo tanto, que allí donde la mayoría se reclama acreedora de una supuesta  autoridad debida únicamente a su superioridad numérica, de lo que se está hablando en realidad es de la pura y simple fuerza. Un régimen pura y solamente mayoritario no es más que un régimen fundado  en la sola  fuerza.

Democracia y esnobismo

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Excepción hecha de Rousseau, las teorías democráticas de la autoridad conciben el valor numérico de una parte del grupo como origen de una autoridad sui generis. Estas partes pueden estar conformadas:

  1. Bien por la mayoría: es el caso más evidente de sometimiento a la autoridad de la mayoría únicamente por tratarse de la mayoría: el plegarse al “qué dirán” de la opinión pública o el “hacer lo que todo el mundo para no dar la nota”
  2. Bien por la minoría: menos evidente pero igual de importante. Se trata de la autoridad que suele conferirse a lo original sobre lo banal y que viene acompañada de una mirada despectiva sobre “la masa”, “el populacho”, la “multitud”, el “hombre medio”… Esta autoridad que se confiere a la minoría viene representada por el esnobismo. El esnob es un hombre que se imagina original cuando, de hecho, no es más que el esclavo de una autoridad (igual que el pequeño-burgués es esclavo del “qué dirán”, el snob lo es de lo que , a su juicio, es una élite necesariamente minoritaria)

Individuo, grupo y autoridad

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La noción de autoridad sólo tiene sentido si nos referimos a un grupo en la que se origina. A nivel individual carece de sentido hablar de autoridad dado que:

 

  1. No puede hablarse en este caso de renuncia a la reacción a las propias acciones y , en este sentido, un individuo no puede tener autoridad sobre sí mismo.

  1. Por otra parte, el hecho de que yo- individuo aislado- haya elegido a alguien en unas elecciones no da al elegido ninguna autoridad sobre mí, antes bien mi elección limita la autoridad de éste. Para serlo de verdad, la autoridad del elegido debe existir independientemente del hecho de haber sido elegido por mí-individuo aislado.

Distinto es el caso, como se ha dicho más arriba, de la autoridad transmitida por el grupo.

Ahora bien,  respecto de la misma habremos de preguntarnos sobre la exactitud de la teoría democrática del contrato social que afirma que la autoridad de la mayoría sobre la minoría es una autoridad sui generis distinta de la cualitativamente originada en el Padre, en el Juez, en el Jefe o en el Señor o, en otras palabras, si la autoridad puede encontrar un origen específico en una noción cuantitativa democrática de la misma que recaiga sobre el grupo considerado éste únicamente como parte (en tanto mayoría o minoría)