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El abuelete refunfuñón (Alain Finkielkraut) vs. El portavoz de pulgarcita ( Michel Serres): una conversación francesa IV

Ci-dessous mon quatrième et dernier billet avec la traduction vers l espagnol de la conversation entre les philosophes francais Alain Finkielkraut et Michel Serres qui a eu lieu le 8/12/2012 dans l´émission radio “Repliques” de France Culture. Voici le lien à l´émission:

http://www.franceculture.fr/player/reecouter?play=4519989

Más abajo mi cuarto y último post con la traducción española de la conversación entre los filósofos franceses Alain Finkielkraut y Michel Serres que tuvo lugar el 08/12/2012 en el programa de radio “Repliques” de France Culture. Arriba el enlace al programa

Michel Serres: si, pero el latín, el griego, el hebreo… están en Wikipedia, están ahí, querido amigo…La verdad es que llego a desesperarme…¿Sabe Ud.? Puesto que ha hablado de mi obra “Hermes” de los años 60… En los 80 fui a ver al director de la facultad de ciencias de la educación y le dije “ ponga a todos los alumnos a meter en línea toda la cultura, toda la ciencia y toda la literatura” y va y me responde “Para eso hace falta primero convocar exámenes”… Era para desesperarse porque Wikipedia estaba ya inventada… por todos nosotros… ¿Entiende lo que quiero decir?… Estábamos por delante… Se trata de algo acumulativo, como le decía antes… Ovidio en latín está en Wikipedia, Virgilio en latín está en Wikipedia, el griego está ahí, el hebreo también…Estamos como  Rabelais estuvo en su tiempo, nada más…

Alain Finkielkraut: … estamos como Rabelais…en lo que hace a este saber externalizado… y al mismo tiempo los profesores de enseñanza superior y secundaria se quejan al ver a los alumnos conformarse con “copiar y pegar” cuando han de componer sus trabajos…

Michel Serres: sí, copiar de Wikipedia, sé de lo que habla…

Alain Finkielkraut: …los profesores lo constatan, se desesperan. Nos decimos, vale, que el saber está externalizado y entonces resulta que la relación con ese saber no es otra que la  del “click” del ratón. Se sabe simplemente porque se tiene acceso al saber, pero entre ese acceso y el saber existe una brecha, sigue habiendo una brecha.

Michel serres: mi crítica, querido amigo, ha sido siempre esa… De siempre, cuando leía ciertos libros y aún leyéndolos ahora… de siempre me decía: “Pero cómo es posible que este profesor que ha escrito este libro eche mano de tanta cita… Si no está más que “copiando y pegando”, no se cansa de citar… a Aristóteles, a Platón, a aquel otro, al de más allá…Para poder decir algo se rodea de libros, no para de citar, es la cita en persona…” Lo que hoy algunos critican en  los jóvenes estudiantes lo hacía la generación precedente con los libros… Todavía peor… Como no podían pensar por sí mismos se ponían a citar ¿Qué es en el fondo una tesis? Una tesis tiene tanto más valor cuántas más notas a pie de página e índices rebosantes presenta de manera que su autor no ha pensado nada por sí mismo. Pero eso no es un libro. Eso no crea nada. Eso no es nada. El profesor que ha hecho una oposición a cátedra ha hecho algo peor que lo que él critica que se hace con Wikipedia. No es razonable…

Alain Finkielkraut: no sé yo…

Michel Serres: …es parecido… es lo mismo… sólo que en lugar de “cortar y pegar” de Wikipedia, se copia y pega de los libros, estamos ante exactamente la misma cosa…

Alain Finkielkraut:… “citar” puede ser también un ejercicio…

Michel Serres: … y también el “cortar y pegar” puede serlo… ¿Why not? ¿Porqué no?…

Alain Finkielkraut: mmm….

Michel Serres: que sí, que es lo mismo… ¿O es que las citas no son un “copiar y pegar”?

Alain Finkielkraut: …hombre, pues, no…porque junto a las citas están también los razonamientos que esas citas ilustran… “En el “copiar y pegar” no hay razonamiento.

Michel Serres: yo, sabe Ud., no leo tesis. Me parece inútil ese tragarse cita tras cita… y esto de citar  es lo mismo que el “copiar y pegar” de Wikipedia. Ni más ni menos. Así que no critique a la nueva generación cuando Ud. ha hecho lo mismo.

Alain Finkielkraut: bueno, no estoy seguro de haber hecho lo mismo, al menos así lo espero…

Michel Serres: me refería a un “Ud.” general…

Alain Finkielkraut: creo en cualquier caso que habría que evitar que este fenómeno vaya a más… Pero me gustaría plantearle otra pregunta… pues para comprender mejor esta mutación de la relación pedagógica… Es el tema que Ud. aborda en su libro “Andrómaca, viuda negra” publicado por L´Herne y que también lo es de “Petite Pucette”

Michel Serres: bueno, no es el mismo tema necesariamente, la pedagogía es un caso particular. En uno de los libros me refiero a nuestro mundo en general y en el otro me centro en la pedagogía.

Alain Finkielkraut: si, es cierto…Ud. , en el fondo, encuentra algo positivo en la charlatanería de “Pulgarcita” cuando afirma que obedece a una demanda, una demanda cada vez mayor y más concreta por parte de estos jóvenes de la generación de “Pulgarcita”. Y, para Ud, si he comprendido bien, esta demanda llega a ser capaz de transformar la relación y de golpe lo que hace falta es que por parte de los profesores se responda mejor a esa demanda ¿Podría explicarme qué es lo que exactamente quiere decir?

Michel Serres: por volver a tomar una perspectiva distinta. Yo creo que si uno se centra en la relación médico-paciente en la que se da una relación de uno a uno más fácil de analizar podremos ver que cuando el paciente acude al médico es porque padece una cierta clase de dolor, de síntomas, de dificultades y si entonces el médico que le va a examinar lo hace diciéndole “cállate, no eres competente” puede que el médico acabe cayendo en graves errores. Más valdría que desde el comienzo el médico escuche al paciente y que lo escuche incluso si un paciente algo vanidoso  le dice “Sé tanto como tú porque me he informado en Wikipedia, en la Red, de lo que quiere decir”, pongamos  “El Pequeño Mal”. La relación médico – paciente a la que me acabo de referir resultará entonces más equilibrada. Aquí se da una escucha.

En lo que respecta a la relación pedagógica mi impresión en tanto docente- pues yo, como Ud. también soy profesor- es que a partir de un cierto momento el mundo cambia por completo y  se hace ineludible que uno se ponga a escuchar…He enseñado un poco por todo el mundo, particularmente en los EEUU pero también en Asia, en Africa y esa impresión se me fue haciendo tanto más fuerte cuánto más me convencía de que tenía mucho que ganar si me ponía a escuchar  lo que estaba pasando. Y le pondré un ejemplo que nada tiene que ver con las nuevas tecnologías.

Ud. sabe tan bien como yo que hasta un cierto momento lo normal era enseñar a franceses en Francia, a californianos en California, a chinos en Shanghai. Digamos que a partir de los años 70/75 los alumnos a los que uno da clase empiezan a responder a una mezcla. En Francia, una mezcla de africanos, árabes y europeos. Donde enseño, en Stanford la mezcla es más de asiáticos, coreanos , chinos, filipinos etc. Y el profesor se pone a escuchar esa multiculturalidad que tiene delante suyo ya que de ninguna manera puede decir lo mismo a un público culturalmente homogéneo que a uno multicultural. Mi discurso se ve obligado a cambiar. Esta necesidad la experimento en directo. Cuando este nuevo mundo del que hablo hace su aparición el docente es requerido por él a ponerse a escuchar de una forma muy precisa si quiere comprender el mundo en que sus alumnos están inmersos y no ponerse a tratarles de “charlatanes”, “ruidosos” o “estériles” como Ud.  ha hecho antes. No, no, qué va. Al contrario, hay algo nuevo que está haciendo su llegada y hay que escuchar a la novedad. En el momento en que esta novedad se haya comprendido, parecido a como ocurre con el hecho multicultural, entonces la enseñanza ha de adaptarse a ella. Hay pues en efecto, que inventar una nueva palabra, inventémosla.

Alain Finkielkraut: inventar.. o adaptar… Pero ¿Acaso no corresponde al maestro , sea cual sea la época, no entrar en el juego de satisfacer la demanda y ,antes bien, desviarse de la demanda… Al maestro lo define su exterioridad…

Michel Serres: la educación responde a eso, tiene Ud. razón.

Alain Finkielkraut:…él es exterior, él me aporta, como decía Levinas, “más de lo que contengo, más incluso de aquello a lo que aspiro…De golpe, él me desconcierta”

Michel Serres: justamente eso… pero es que él no puede desconcertarme a menos que conozca el mundo en el que estoy…No me desconcertará si me dice algo que me es totalmente ajeno, pero puede que lo haga si comprende el hábitat en el que vivo. Si comprende este hábitat, entonces sí, entonces puede educarme y hacer que me desvíe, que me bifurque… En esto estoy de acuerdo con Ud… Es un trabajo que me corresponde, es justamente lo que hago…pero no podré hacerlo si no me muestro comprensivo y lúcido acerca del mundo en el que los jóvenes están entrando.

Alain Finkielkraut: muy bien.. Quisiera plantearle también una cuestión que se me hizo presente cuando escuchaba el discurso que pronunció el jueves en la Academia Francesa. En él Ud. ligaba muy esclarecedoramente la virtud y lo virtual. Pero precisamente, y vuelvo aquí al problema con que nos encontramos en relación a la lectura…Tengo la impresión de que “lo virtual” presenta más de una cara…Quiero decir que en la literatura “lo virtual” es una especie de reserva de  lo invisible…En ella nos encontramos con personajes que no vemos…En cambio “lo virtual” de la Red nos presenta todo a la vista y la imagen se impone a la imaginación si no es que llega a sustituirla…¿ No hay acaso entonces en el seno  de “lo virtual” un combate a librar entre estas dos virtualidades?

Michel Serres: lo dije ya… y lo decía precisamente en la Academia Francesa… Decía allí que “Lo virtual” es algo tan profundamente propio del alma humana, de la imaginación del hombre y que para conocer al hombre en su individual singularidad la literatura es diez veces más importante que cualquier ciencia humana o incluso que la filosofía… Gracias a la literatura…Madame Bovary, Papá Goriot…Benjamín Constant…Proust… podemos comprender la singularidad humana y a esto yo lo llamo “lo virtual”. Sucede, sin embargo, y esto es lo extraordinario, que ese “virtual” literario que da la prioridad a lo  imaginativo en el sentido que acabamos de darle, nos lo encontramos con la misma fuerza en las ciencias más exactas. Y justo esto es lo extraordinario, que lo que parece caracterizar a los hombres de cara a poder conocerles en su individualidad, es decir “lo virtual”, también caracteriza a las cosas y en mi discurso me refería a las matemáticas, la física etc. para afirmar que “lo real” del “abuelete refunfuñón” no es algo monovalente sino que, al contrario, es algo que podría no ser, o sea contingente, igual de contingente que Papá Goriot, Madame Bovary etc.

Alain Finkielkraut: si, bien… Ud. dice que el “abuelete refunfuñón” se aferra a lo real.

Michel Serres: al abuelete refunfuñón le llamaba “Sanchorrón”

Alain Finkielkraut: Siii… Ahhh¡… Esto me lleva precisamente a mi siguiente pregunta… Pues Ud. pone justamente a “Pulgarcita” del lado de Don Quijote…

Michel Serres:… y al “abuelete refunfuñón” del lado de Sancho.

Alain Finkielkraut: no obstante el “abuelete refunfuñón” de quien yo hago aquí de portavoz… El “abuelete refunfuñón” se deprime cuando ve que Pulgarcita no lee a Don Quijote , que no quiere saber nada de él… y si al “abuelete refunfuñón” no le gustan precisamente los videojuegos es justamente porque piensa que Don Quijote es mejor que los videojuegos… “Lo virtual” de Don Quijote y “lo virtual” de los videojuegos no son lo mismo. A uno, piensa el “abuelete refunfuñón”,  es necesario defenderlo contra el otro y, siendo verdad que ello no nos devuelve al viejo mundo, nos vincula a él. Somos, en suma, sus continuadores, los llamados a aumentar su legado y decir esto no me parece que signifique tener una debilidad por el pasado.

Michel Serres: el continuador de “lo virtual”, tal y como Cervantes de hecho lo describe, viene marcado , y mi discurso tendía a decir esto, por el hecho de que en la pareja que forman Don Quijote y Sancho hay una especie de abuelo- uno del lado de lo real y el otro del lado de la imaginación-y que la pareja se reproduce en las figuras del “abuelete” y “pulgarcita” y se reproduce sin descanso en las ciencias de hoy en día. De ahí que dijera que surfear por la red es probable que sea justamente consagrarse al trabajo que Cervantes nos describe cuando relata cómo Don Quijote se dirige hacia los molinos…Hay una especie de locura imaginativa… ¿Qué es lo que en el fondo está haciendo Don Quijote? Surfear lo real.. y esta especie de vida nos la encontramos transferida de una forma particularmente vívida en las acciones que emprende “Pulgarcita”, que es la verdadera sucesora… Esto es lo que en mi discurso venía a decir, que el verdadero sucesor de Don Quijote es “Pulgarcita” y que el verdadero sucesor de Sancho Panza también es “Pulgarcita… ¿Por qué? Pues porque Sancho Panza dice a Don Quijote: “Mirad a Dulcinea. No es una princesa, es más bien una pastora desarreglada” A lo que nuestra imaginación responde: “esta pastora es, a los ojos verdaderos de mi amor, una mujer extraordinaria y lo real no es lo que Sancho el refunfuñón me dice”

Alain Finkielkraut: si,bien, me quedaría entonces una última pregunta…Del “abuelete refunfuñón” nos dice Ud. que se aferra al viejo mundo, un viejo mundo no muy glorioso y que en el caso del siglo XX se demostró atroz… Entonces ¿Cuál es la lección que puede extraerse de estas atrocidades… Después de todo en las atrocidades del siglo XX a la juventud se le asignó un papel central. La revolución cultural , por ejemplo, consistió en erradicar las viejas ideas, la vieja cultura, las viejas costumbres, los viejos hábitos…

Michel Serres: ¡Ah! o sea que me está poniendo del lado de Mao y de Pol Pot… Ya comprendo, ya…

Alain Finkielkraut: en absoluto. Jamás. Lo que quiero decir es si con todo esto no estará cobrando más importancia la responsabilidad que tenemos y de la que hablaba antes, no otra cosa ha pasado por mi cabeza…

Michel Serres: creo, querido amigo, que lo que dice es interesante porque, efectivamente, por ser más viejo que Ud, he vivido el siglo XX de muy cerca. Fue un siglo atroz que dejó 150 millones de muertos debidos a guerras y crímenes de Estado…Pero, escuche, ¿Qué país era en el siglo XX de lejos el primero en lo que hace a la música, a la literatura, a la filosofía ,a las bellas artes, a la enseñanza, a la medicina, a la ciencia etc? Lo era de lejos Alemania…y aquella Alemania, la más culta de todas las naciones…Toda esa vieja cultura ¿Es que sirvió para protegerla? Esta es la pregunta que planteo. Pregunta ciertamente seria… ¿De qué protegió a Europa toda esa vieja cultura? Respuesta: no la protegió de nada. Resulta terrible pensar que ese viejo mundo tan culto, tan único…único al punto de que, no habiendo país más culto que Alemania, toda esa cultura no le protegió de los peores horrores.

Respondo a su pregunta, por lo tanto, de una forma casi dramática, trágica.

Alain Finkielkraut: tiene razón. Estamos ante un problema trágico del que no hemos salido.

Michel Serres: por eso no puede hacerse el elogio en general del viejo mundo puesto que en él nos encontramos una experiencia crucial terrorífica.

Alain Finkielkraut: sí, yo creo que también la pregunta que le planteaba era trágica… En cualquier caso, quisiera agradecerle, Michel Serres, esta conversación que nos hubiera gustado prolongar.

Michel Serres: también yo le quedo agradecido, querido amigo.

Alain Finkielkraut: sea como sea, los oyentes podrán continuarla leyendo “Petite Poucette”, libro publicado por la editorial Le Pommier asi como “Andrómaca, viuda negra” publicado por la editorial L´Herne

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El abuelete refunfuñón (Alain Finkielkraut) vs. El portavoz de pulgarcita ( Michel Serres):una conversación francesa III

Ci-dessous mon troisième billet avec la traduction espagnole de la conversation entre les philosophes francais Alain Finkielkraut et Michel Serres qui a eu lieu le 8/12/2012 dans l´émission radio “Repliques” de France Culture. Voici le lien à l´émission:

http://www.franceculture.fr/player/reecouter?play=4519989

Más abajo mi tercer post con la traducción española de la conversación entre los filósofos franceses Alain Finkielkraut y Michel Serres que tuvo lugar el 08/12/2012 en el programa de radio “Repliques” de France Culture. Arriba el enlace al programa

Alain Finkielkraut: Entonces ¿Cuál es la relación que mantenemos con esta cognición externalizada?

Michel Serres: Es justo de lo que hemos hablado, querido amigo…

Alain Finkielkraut: Si, claro, pero quiero referirme de nuevo a la relación pedagógica y a lo que debe ser nuestra autoridad, es decir, nuestra responsabilidad respecto a las nuevas generaciones, nuestra responsabilidad de adultos. Yo mismo soy una especie de bisabuelete refunfuñón pero , no obstante, me informo y por eso traigo otro testimonio…

Michel Serres: Bien….

Alain Finkielkraut:… Un testimonio de una joven profesora de historia que, a diferencia de mí, está familiarizada con todas estas herramientas. Hablo de Mara Goyet, que es profesora de historia en un colegio de enseñanza secundaria. Durante mucho tiempo fue profesora en un colegio del extrarradio y hoy enseña en un colegio, digamos que más tranquilo, en París intramuros. Resulta muy interesante escucharla cuando dice…

Michel Serres: Si, he leído el libro…

Alain Finkielkraut:…. “Que el ambiente en los colegios, a pesar de lo que pueda pensarse, no es el ideal ya que existen mil fuentes distintas de distracción para el alumno”. Leo textualmente: “…. con los textos de los smartphones, los teléfonos inteligentes, los avisos en los móviles, el MP3″ …En un momento dado Mara Goyet nos describe cómo es el cuarto de los niños y de los adolescentes de hoy, que no tiene nada que ver naturalmente con la habitación en la que un Proust adolescente se encerraba para leer. Desde luego que existe un sofá, pues el sofá se ha democratizado a un punto en que hasta nos lo encontramos en las habitaciones de los niños. Y sobre este sofá el niño se echa ¿Y qué es lo que entonces sucede? Pues que una multitud de intercambios de SMS está teniendo lugar con los adolescentes sumergidos en un guirigay empalagoso de mensajes estériles y predecibles que no les aportan nada nuevo.

Michel Serres: ¡Alucinante! ¡Verdaderamente alucinante!… empalagosos, estériles y  predecibles.De verdad que todo esto me resulta verdaderamente refunfuñón…Fantásticamente refunfuñón… ¿Pero porque se empeña Ud. en que sean empalagosos, estériles y predecibles?

¡Es alucinante! ¡Alucinante! ¡Qué odio! ¡Pero qué odio!

Alain Finkielkraut: Odio ninguno….Pero si se les deja sólos…

Michel Serres: Yo es que les quiero, quiero a esos niños, no los encuentro ni estériles ni predecibles. Me resultan maravillosos esos intercambios que tienen entre ellos y tanto mejor si les permite inventar, ¡Por fin! comunidades y pertenencias que nunca antes habíamos imaginado.

Alain Finkielkraut:…Si se intercambian 150 sms diariamente, como ellos mismos reconocen, van a estar mandándoselos también en clase y entonces el smartphone se convierte en el enemigo del profesor si es que uno cree aún- como yo lo sigo haciendo- en la palabra magistral- y ella seguro que también les quiere, Mara Goyet, y les quiere lo suficiente para no querer abandonarles a su suerte, a la suerte a la que la tecnología les libra.

Michel Serres: Yo también he sido un adolescente. Hice la mili en la marina, imagínese Ud, y me encontraba en Djibouti después de la campaña militar de Suez y estaba enamorado. Tenía novia y mi novia estaba en Burdeos y nos escribíamos. Nos escribíamos cartas de amor. Las cartas tardaban en llegar a Burdeos dos meses y medio y cuando al de cinco meses recibía su respuesta ya ni me acordaba del estado de ánimo que había dado origen a mi carta. Hoy en día el enamorado que está en Djibouti y tiene una novia en Burdeos habla a través del smartphone y la correspondencia de amor que mantienen viene marcada por él y aquí, a diferencia de entonces, la correspondencia es perfecta.

 

Con las nuevas tecnologías, sabe Ud… Vale, cierto que se inventaron pensando en los hombres de negocios y el beneficio sigue estando ahí. Pero disponemos hoy de cifras extraordinarias que nos dicen que entre el 65% y el 70% de los intercambios de mensajes  se producen en el seno familiar, entre la madre y sus hijos, entre el padre y la madre… Y esto ha contribuido a reforzar las relaciones familiares…

Por ello, por volver al punto de vista del que enseña, por retornar a la docencia…Me ha gustado que haya utilizado la palabra “autoridad” porque esta palabra es magnífica. Me gusta. Ud. sabe, querido amigo, y lo sabe mejor que yo….

Alain Finkielkraut: Seguro que mejor no…

M. Serres: La palabra “autoridad” es una palabra latina que viene del derecho romano. “Auto” quiere decir la persona que servía de fianza ante  un tribunal. Pero no es esto lo más interesante. Este sustantivo “auto” que es del derecho romano procede a su vez del latín “augere” que quiere decir “aumentar”. En inglés se dice “auction”, los ingleses la han conservado. En consecuencia tendrá autoridad todo aquel que nos aumenta, que nos hace más grandes. Vale. Continuemos. La probabilidad de que algunos de mis alumnos haya ya leído algo de lo que, yo en tanto docente, voy a tratar…-Voy ahora a tener en cuenta esa presunción de competencia de la que antes he hablado-. Bien. En una situación así para que yo tenga autoridad hace falta que sea capaz de aumentar ese saber del que ellos ya disponen y precisamente por esto utilizo la metáfora del conocimiento exteriorizado, de la cabeza exteriorizada, para señalar que el conocimiento o sea la cabeza de St. Denis, se encuentra fuera… Lo que yo frente a mis alumnos tengo que hacer es hacer funcionar lo que aún queda dentro de mi cabeza, es decir, lo que se refiere a mi inteligencia, mi capacidad de innovación, todo aquello que aumenta, que hace aumentar el saber. Entonces ¿Quién es él que enseña hoy en día? Pues precisamente aquel que tiene autoridad puesto que es capaz de hacer aumentar ese saber que ya se encuentra ahí, o del que puede suponerse que ya se encuentre ahí. Estoy seguro de que es así como Ud. ,igual que yo mismo, enseña.

Alain Finkielkraut: No estoy muy seguro de que se pueda dar por hecho que en la enseñanza secundaria el saber ya se encuentre ahí. A mí más bien me parece que se lo echa en falta, que está cruelmente ausente y, sobre todo, y Ud. lo reconoce en su libro “Petite Poucette”, hoy en día en las clases se suele montar una especie de guirigay que a Ud, entonces le parece bien. A mi me parece que para transmitir el saber o para hacer llegar el pensamiento y el saber a la conciencia de los chicos el silencio es una cosa indispensable, un silencio que a causa precisamente de esta especie de inmediatez inducida por las nuevas tecnologías ya no existe y, bueno, esto más debería considerarse un obstáculo para ese aumento de saber.

Michel Serres: Toda la cuestión, mi querido amigo, se reduce a intentar comprender cuál es el mundo al que las nuevas tecnologías conducen porque todas las cuestiones que Ud. plantea suponen, dan por sentado, implican unas reglas, unos marcos, que corresponden al mundo que  precede a las nuevas tecnologías. Y si lo que Ud. quiere es juzgar las nuevas tecnologías según los patrones del mundo precedente, estará Ud. poniéndose , y seguro que le gusta, en el caso de Sócrates, quien no comprendía en absoluto lo que significaba la escritura o en el caso del doctor de la Sorbona de la Edad Media, Janotus de Bragmardo, que no comprendía para nada el mundo en que Rabelais estaba entrando, que es en el que Montaigne ya se encuentra.

Y sin embargo, la brecha, el corte está ahí y Hermes, de quien antes hemos hablado, está en el cruce, es la estatua que muestra la bifurcación y, de hecho, la cultura se ha bifurcado y no sólo aquello de lo que la cultura trata, su contenido, sino la cabeza de la cultura, la cognición. Todo se ha bifurcado. Hace falta que se comprenda esta bifurcación. Nuestro papel de docentes no es el de prohibir o el de señalar como peligroso o estéril este nuevo mundo sino el de comprender la bifurcación para ayudar al nacimiento de esta nueva cultura, nuevas culturas que ya aparecieron en el siglo V a.c. o en el Renacimiento. Nos encontramos en pleno Renacimiento.

Alain Finkielkraut: “Nos encontramos en pleno Renacimiento” dice Ud. A mí me parece- y esto sin duda agrava mi caso de bisabuelete refunfuñón- que la educación en tanto que tal depende del viejo mundo que nos precede. Tengo delante de mío un texto muy bello de Ricoeur sobre la enseñanza que fue vuelto a publicar hace algunos años por la revista “Le Portique”, la revista de Benoît Goetz y Jean Paul Resweber, y Ricoeur dice: “¿Qué es lo que hago cuando enseño? Hablo, no tengo otra forma de sustento ni tengo otra dignidad, no tengo otra manera de transformar el mundo y no tengo otra influencia sobre los hombres. La palabra es mi trabajo, la palabra es mi reino, hablo solamente para comunicar a la generación adolescente lo que sabe y busca la generación adulta y hay una cosa que ninguna reforma de la enseñanza puede proponerse alcanzar: el fin del reino de la palabra en la enseñanza.” A lo mejor Sócrates hubiera podido decir esto mismo.

Michel Serres: Pero ¿Quién le ha dicho a Ud. que el reino de la palabra vaya a desaparecer? Ud. es la prueba viviente de que no. Ud. es el profesor de “France Culture” y Ud. es , por lo tanto, la prueba viviente de que las nuevas tecnologías, en este caso la radio, la red, le permiten hablar. Ud. ha triunfado, está a tono con el tiempo, querido amigo, permítase el triunfo. Ud. no es ya más un abuelete refunfuñón. Justamente lo que la palabra “educación” tiene de más interesante… Bueno, antes de nada, tampoco crea que la ruptura de la que somos testigos implica cambios hasta ese punto…

Alain Finkielkraut: ¿Ah, no?

Michel Serres: Que se empezara a escribir no implicó que se dejara de hablar. Tampoco la invención de la imprenta condujo a que se dejara de escribir y tampoco la revolución numérica ha llevado a que se deje de imprimir. Hoy en día se tienen impresoras hasta en casa. Por lo tanto, no nos encontramos sólo frente a brechas sino ante procesos acumulativos.

Segundo punto, he escuchado con atención lo que dice nuestro viejo amigo Ricoeur. Se olvida, sin embargo, de que la palabra “educación” es una palabra muy interesante. Habrá observado Ud. que la “e” se relaciona con el prefijo “ex” y que este prefijo “ex” acompaña a “ducation” que viene de “ducere”, que quiere decir guiar, conducir. Pero ¿Conducir a dónde? Conducir al exterior, conducir hacia fuera… conducir a la bifurcación que estoy describiendo, o sea que desde luego que la educación consiste en trasmitir un saber que ya está ahí pero igualmente consiste en transmitir a la generación futura su propio mundo…”e- ducación”, o sea de “ducere”, conducir y “ex”, hacia fuera, a la manera de la bifurcación y aquí justamente nos topamos con Hermes.

Alain Finkielkraut: ¿Y no será la educación, al contrario, una cierta aptitud a conducir a esa generación fuera de su mundo para permitirle mediante un gran desvío, volver a ese mundo mejor armados, con la distancia que es necesaria? Porque la educación tiene que ver con el pasado y el pasado introduce frente al guirigay del presente una distancia.

Michel Serres: Para Ud. el presente siempre es un guirigay y el  pasado siempre está en el terreno de los valores.

Alain Finkielkraut: Bueno, el presente es un guirigay porque lo que hemos retenido del pasado es algo muy diferente a un guirigay. Hemos retenido un cierto número de obras con las cuales nos vemos invitados a conversar. El presente es necesariamente un guirigay y este guirigay ha cobrado hoy en día unas dimensiones inimaginables debido justamente a la comunicación planetaria.

Michel Serres: Me gustaría defender un tipo de visión diferente y hablar de ciencias. Sería interesante hablar de la enseñanza de las ciencias que ha cambiado mucho a causa de las nuevas tecnologías, así como de la investigación. La ciencia e investigación de la época de mi juventud no es ciertamente la de nuestros días con los ordenadores… Y puesto que trae y cita a los clásicos voy a traer  también yo unas palabras muy interesantes de Max Planck a quien puede que Ud. haya leído y que es el gran físico de comienzos del XIX que ha dado nombre a todos los institutos de investigación alemanes.Al final de su vida a Max Planck le gustaba decir a modo de balance de una vida llena de invenciones y descubrimientos lo siguiente: “no se crea que la ciencia progresa por los avances teóricos o de experimentación…No, no es por esto. La ciencia sólo avanza cada vez que una generación precedente se jubila”. Si lo que Ud. pretende es que a cada generación que trae un nuevo mundo se le enseñe el viejo, lo que consigue es bloquearla completamente y no será capaz de inventar nada. Rabelais no tenía ningún interés en saber de memoria la escolástica de la Edad Media. Rabelais inventó un nuevo mundo, inventó a Pantagruel, a Gargantúa, inventó las islas Tohu y Bohu y, claro, los doctores de la Sorbona se desesperaban.

 Alain Finkielkraut: Si, pero también sabía latín y griego e incluso hebreo… Introdujo el hebreo en la cultura….

El abuelete refunfuñón (Alain Finkielkraut) vs. El portavoz de pulgarcita ( Michel Serres): una conversación francesa II

Ci-dessous mon deuxième billet avec la traduction espagnole de la conversation entre les philosophes francais Alain Finkielkraut et Michel Serres qui a eu lieu le 8/12/2012 dans l´émission radio “Repliques” de France Culture. Voici le lien à l´émission:

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Más abajo mi segundo post con la traducción española de la conversación entre los filósofos franceses Alain Finkielkraut y Michel Serres que tuvo lugar el 08/12/2012 en el programa de radio “Repliques” de France Culture. Arriba el enlace al programa

M. Serres: Si, en efecto la brecha se agrava y para comprender este nuevo hecho lo mejor que uno puede hacer -es lo que le acabo de proponer-es reflexionar y tomar cierta distancia. Y así vemos que cuando uno escucha a Sócrates hablando a sus interlocutores en “Los Diálogos” de Platón nos damos cuenta de que Sócrates no comprende en absoluto que una cosa como la escritura sea posible, puesto que lo que el representa es la palabra dicha, la palabra oral, que él llama “viva”, la palabra que vive, la palabra viva que transporta la vida, el espíritu y, frente a esto, la escritura aparece como algo muerto… Por lo tanto, sí, efectivamente, hay una brecha enorme, la brecha que se abre entre Sócrates y Platón lo es tanto como la que hay entre el periodo oral y el de la escritura, y es esta brecha la responsable de  la falta de comprensión que se instaura entre el predecesor y el que le sigue. Sin embargo, va a ser este segundo el nuevo encargado de transmitir la tradición y la cultura a través de la escritura.

De igual manera si nos centramos en el Renacimiento nos damos cuenta, querido amigo, de hasta qué punto el doctor de la Sorbona de la Edad Media no va a comprender nada de lo que la obra de Rabelais significa. Rabelais y su “Gargantúa y Pantagruel” aparecen justo en un momento en el que al doctor de la Sorbona le va a ser imposible comprender de qué va “Gargantúa y Pantagruel” y precisamente por ello, Montaigne, testigo de esa transición de la escritura a la impresión, va a decir una cosa que es fundamental: “prefiero una cabeza bien hecha a una cabeza bien llena. ¿Y porqué dice Montaigne esto? Pues por una razón muy simple… Porque sabe que antes, si se era historiador o médico o… no quedaba otra que saberse todo de memoria… Herodoto, Tucídides, Tácito son un ejemplo de esto mientras que , como dice Montaigne, una vez que uno puede disponer de un libro en una biblioteca desaparece esa necesidad de sabérselo todo de memoria y, en consecuencia, podemos decir que lo que cambia no es solamente el saber sino la cabeza. Montaigne supo comprender muy bien esto…

Estas dos experiencias, estos dos testimonios históricos de sendas transiciones que le propongo, la que se da entre Sócrates y Platón, que abre una brecha enorme,  y la que existe entre el doctor de la Sorbona y Pantagruel y que Montaigne ilustra a la perfección al decir: una cabeza bien hecha y no tanto una cabeza bien llena… es decir, que lo que sucede que cambia es la cabeza y por eso comprendo tan bien lo que Ud. llama “brecha” , cuyo origen hay que buscarlo en el esclarecimiento que cada vez supuso, primero la revolución de la escritura, luego la de la impresión y, hoy en día, la revolución numérica. Y, sí, tiene Ud. razón se trata de una brecha, lo que pasa es que hace falta comprenderla.

Alain Finkielkraut: “Hace falta comprenderla”… pero ¿Es que puede emerger una nueva cabeza , una cabeza bien hecha , de la red?… Hay cierta gente, usuarios incluso de la red, que se plantea esta pregunta…Me estoy acordando de Nicholas Carr, investigador americano, que sostiene que Internet nos vuelve estúpidos porque mientras en un libro se nos propone un mundo , Internet se encarga de volverlo fluido, porque mientras en un libro es un camino lo que se nos propone , en Internet, a lo más, se surfea…

Michel Serres: Espere, espere un momento… ¿Qué tipo de Internet emplea Ud.? Quisiera saberlo antes de responderle.

Alain Finkielkraut: Bueno, yo… (risas) yo no soy usuario,  soy una nulidad en informática.

Michel Serres: Nuestro debate en ese caso se complica porque estamos hablando de un mundo que uno de nosotros no ha pisado. Va ser difícil entonces….

Alain Finkielkraut: Bueno… vamos a ver…sí que lo he pisado, me he paseado por él…Déjeme que  le proponga un testimonio de un usuario que además tiene asiento junto con Ud. en la Academia Francesa, estoy hablando de Marc Fumaroli.

Michel Serres: Bueno….justo Marc Fumaroli es un abuelete refunfuñón de quien ayer precisamente hablaba yo en la Academia

Alain Finkielkraut: Si, bueno, el caso es que Uds. dos están en la Academia.

Michel Serres: Es que es el típico abuelete refunfuñón, de los que siempre está diciendo que lo nuevo no vale nada (risas)

Alain Finkielkraut: Yo mismo asistí al discurso de recepción que Ud. dió en la Academia. Bérénice Levet, a quien hace poco le han dado un premio por su libro “ El Museo Imaginario de Hannah Arendt” , me hizo llegar la invitación y escuché lo que en él Ud. decía. Un discurso muy bello sobre la virtud, un discurso clásico en el que Ud. comenzaba oponiendo el abuelete gruñón a….

Michel Serres: No, no, refunfuñón…

Alain Finkielkraut:  Eso , refunfuñón, no gruñón, perdón…

Michel Serres: Refunfuñón… Si… Así está mejor… (Risas)

Alain Finkielkraut: Ciero mejor refunfuñón…Ud. oponía en ese discurso el abuelete refunfuñón a Pulgarcita…

Michel Serres: Así es, Pulgarcita es mi heroína.

 

Alain Finkielkraut: Efectivamente, me quedó claro que Pulgarcita era su heroína y yo mismo no tuve más remedio que reconocerme en el abuelete refunfuñón.

Michel Serres: En mi discurso también decía que generalmente los abueletes refunfuñones no están muy puestos en tecnología y Ud. precisamente ha reconocido que no lo está.

Alain Finkielkraut: Pues si, la verdad es que yo podría ser un bisabuelete refunfuñón… pero, a pesar de ello, me pongo al día, leo, presto atención a lo que pasa… Así que, con todo, citaré a Fumaroli porque, por más abuelete refunfuñón que sea, se sirve de Internet  y de hecho lo ha utilizado mucho, y así lo dice , para escribir su magnífico “Diccionario de Metáforas”. “Gracias a Internet me fue posible-dice – no tener que estar peregrinando de una biblioteca a otra, todo terminaba maravillosamente por llegarme.Pues Internet convierte en más ricos a quienes ya lo somos, mientras que dejar a niños y adolescentes sumergirse en ese universo es muy peligroso porque se tiene acceso a un mundo numérico donde todo cabe , mundo que , a su vez, hace de pantalla del mundo.”

Michel Serres: Ni tan mal que sea la pantalla del mundo.

Alain Finkielkraut: Todo esto nos lleva a la relación en la enseñanza… Tengo la impresión de que los mejores usuarios de la red, los que se interesan por documentos o incluso por los contenidos SMS son precisamente gente que se ha criado en la “grafosfera” y que puede desenvolverse tranquilamente en lo que Regis Debray llama la “numerosfera”

A los “Digital natives” ,a los nacidos en la era digital, por el contrario, si bien se les ve más a su aire usando la red, acaban por ahogarse… me parece.

Michel Serres: Pulgarcita pertenece a la generación que nace en los años 85-95, o sea , justo en el momento en que las nuevas tecnologías se expanden. Su predecesor-cuando está al corriente, no me refiero al abuelete refunfuñón- trabaja con las nuevas tecnologías. Trabajar con ellas implica una cierta exterioridad. Cuando uno trabaja con una máquina no tiene uno la necesidad de saber qué es lo que pasa dentro de la máquina. La generación de después, la generación a la que yo llamo  “Pulgarcita” vive en un mundo que ya es inseparable de las nuevas tecnologías y es este mundo precisamente el que el abuelete refunfuñón no comprende. Un poco, si Ud. quiere, como al doctor de la Sorbona de la Edad Media le era imposible comprender el universo de Rabelais. Un universo, el de Rabelais, que era ya el del libro impreso y que poco tenía que ver con el rollo de la Antigüedad. El rollo de la Antigüedad, como Ud. sabe, era inaccesible. Existía una biblioteca en Alejandria, otra en el Vaticano, otra en Bolonia pero si uno vivía en la campiña de Burdeos lo tenía mal para tener acceso a esos rollos. Tan pronto como el acceso a una biblioteca se hace más fácil, las cabezas empiezan a cambiar y para intentar transmitirle dónde pasa a encontrarse esta cabeza le voy a contar una historia que cuento precisamente en mi libro “Petite Poucette”: había una vez una ciudad que se llamaba Lutecia- y no, Paris- y encontrándose reunidos en secreto los nuevos cristianos para evitar a las tropas del emperador, el lugar de reunión  al final no  fue lo  suficientemente secreto como para no ser descubiertos. De modo que las legiones romanas tumbaron las puertas y ventanas, se precipitaron sobre el obispo y lo decapitaron. Su cabeza rueda por el suelo-así lo cuento en “Petite Pucette”- y St. Denis, pues se trata de él, la recoge y se la lleva sosteniéndola con las manos- se dice que se la llevó a la cima de Montmartre-y lo que con esto se nos muestra es el hecho de que esa cabeza ha sido exteriorizada, externalizada y que la cabeza se ha puesto por delante. Y a este respecto seguramente se acordará Ud-pues pertenecemos más o menos a la misma generación- aquello que se nos decía en clases de filosofía de que el conocimiento humano está dividido en tres facultades: la memoria, la imaginación y el raciocinio- ¿Se acuerda?- Se trataba de un tríptico cognitivo que cada uno dentro de su cabeza llevaba subjetivamente. Lo que con la historia de la decapitación de San Denis quiero ilustrar es el hecho de que hoy en día la cabeza nos es algo exterior, de que disponemos delante nuestro de una herramienta que tiene más memoria que nosotros, más imágenes que nosotros, y, en ciertos aspectos, más raciocinio que nosotros, pues no en vano existen motores de búsqueda que logran unas hazañas que están muy por encima de nuestras capacidades. Esta cabeza externalizada aporta lo suyo al Renacimiento y Montaigne lo ve claramente cuando dice lo de “una cabeza bien hecha antes que una cabeza bien llena”… y lo que yo digo ahora es “una cabeza externalizada” que origina una brecha o corte enormes puesto que la cognición se externaliza, puedo servirme de ella como de una herramienta, ante todo como una herramienta, una herramienta además universal porque se trata de una herramienta cognitiva. Es lo que en el mundo moderno no se llega  a comprender, el hecho de que de ahora en adelante la herramienta va a ser cognitiva, o sea, que hay un objeto exterior a mí, que tiene  facultades cognitivas. De manera que lo que nos queda en la cabeza, lo que queda sobre nuestro cuello decapitado es la inteligencia, la inventiva, todo lo que es innovación. Nuestra relación con el saber ha cambiado en nuestros días completamente y lo ha hecho en tal grado que uno puede comparar este cambio con los cambios cognitivos que se produjeron en el Renacimiento , con el platonismo o en el momento de la invención de la escritura. De modo que no es que solamente haya cambiado la relación pedagógica sino que la relación cognitiva ha cambiado completamente. Esta es la cuestión. Y la brecha es, en efecto, enorme, puesto que estamos asistiendo a la externalización de lo cognitivo.

File:Le Moiturier (circle) Saint Denis.jpg

El abuelete refunfuñón (Alain Finkielkraut) vs. El portavoz de pulgarcita ( Michel Serres): una conversación francesa

Sous le titre: “Grand – papa ronchon (Alain Finkielkraut) vs. le porte-parole de Petite Poucette (Michel Serres): une conversation française” j´envisage de publier dans les semaines prochaines  la traduction en espagnol que, malgré quelques difficultés de compréhension , j´ai essayé de faire de la conversation entre Michel Serres et Alain Finkielkraut qui sous le titre: “L´école dans le monde qui vient”  a eu lieu le 08/12/2012 dans l´émission radiophonique  “Repliques”  en France Culture .Voici le lien:

http://www.franceculture.fr/player/reecouter?play=4519989

Alain Finkielkraut est un écrivain, philosophe et essayiste français né à Paris le 30 juin 1949

Alain Finkielkraut

Alain Finkielkraut

Michel Serres, né le 1r septembre 1930 à Agen (Lot-et-Garonne), est un philosophe, historien des sciences et homme de lettres français

Michel Serres

Michel Serres

En las próximas semanas me propongo publicar la traducción en español que, a pesar de algunas dificultades de comprensión, he tratado de hacer de la conversación entre Michel Serres y Alain Finkielkraut que bajo el título « La escuela en el  mundo que viene » tuvo lugar el 08/12/2012 en el programa de radio en France Culture de este último llamado « Repliques ». A continuación el link :

Alain Finkielkraut es escritor, filósofo y ensayista francés nacido en París en 30 de junio de 1949

Michel Serres es un filósofo , historiador de las ciencias y hombre de letras  francés nacido el 1 de Septiembre en Agen (Lot-et-Garonne)

« Repliques » : «  La escuela en el mundo que viene » con Michel Serres

Filósofo y erudito Michel Serres nos propone una historia en tres etapas del trabajo humano y a cada una de estas etapas le asigna el nombre de un dios o de una figura mitológica. Nos encontramos primero con Atlas, luego con Hércules y Prometeo y finalmente con Hermes, nuestro modelo, nuestro dios tutelar.Al principio los  trabajadores manipulaban y trataban con formas invariables y sólidas , nos explica Michel Serres. En un segundo periodo, el de Hércules y Prometeo, las cosas se hacen líquidas al aplicárseles el calor . En una tercera etapa, tras la del dios portador de formas-Atlas-y la de los dioses de la transformación por el calor-Hércules y Prometeo- comienza nuestra era, la era de Hermes, la era mercurial de la información, de la comunicación, del tránsito, de la traducción, de la distribución, de la transmisión a través de redes. Así como antaño el hombre fue agricultor para pasar después a ser herrero , forjador, en nuestros días lo vemos convertido en mensajero, si bien dependiente aún del campo y de la fábrica, sigue explicándonos Michel Serres. Vivimos el advenimiento de una nueva era y en este inmenso paisaje de mensajes en el que se ha convertido el mundo nada es, nada puede ser, nada debe ser como antes. Lo queramos o no en este nuevo mundo todo cambia y, en particular , las relaciones pedagógicas.

Los húsares negros de la república* ,afirma Ud., Sr. Serres, se visten ahora de Hermes.

*Húsar negro de la república : sobrenombre que se daba a los profesores de instituto de la IIIª República. Charles Peguy fue quien popularizó el término en su obra « Argent » :« Nuestros jóvenes maestros  eran bellos como los  húsares negros. Esbeltos, severos, encorsetados, serios y algo trémulos de miedo por su precoz, por su repentina omnipotencia »

¿Tenemos entonces que asumir que se ha acabado el reinado de la palabra que enseña y que las nuevas redes  han llevado a que  doblen las campanas por los viejos maestros ?

M. Serres : Bien, se trata de un proceso del que vengo hablando desde hace algunos años. Ya en los años 60 publiqué cinco volúmenes, Ud. los conoce, titulados « Hermes » : « Hermes, la comunicación », « Hermes, la traducción », « Hermes, la distribución » etc… y efectivamente ahí ya afirmaba… pero en esa época todavía nos encontrábamos bajo el imperio de Prometeo, el de la revolución industrial y el de una ideología dominante que era más bien la marxista. O sea que el viento soplaba a favor de Prometeo y al publicar en los 60 los volúmenes de « Hermes » fui muy criticado por los responsables de la enseñanza, ya que en su mayor parte estaban del lado de Prometeo , de modo que en aquella época resultaba bastante arriesgado ir por ahí diciendo que la sociedad estaba basculando del lado de Hermes. En cualquier caso Hermes, o Mercurio como Ud. lo ha dicho en latín, es un dios interesante. Es el dios de los traductores, de los comerciantes, es un dios ligado a los cruces, a las bifurcaciones, el dios que señala los cambios de ruta. Y así nos los encontramos un poco a lo largo de toda la Antigüedad, dónde Hermes se nos aparece señalando los cambios de dirección. Es por esto que puede hablarse de Hermes como de un dios doble : el dios de la comunicación y de las redes. Aunque quizá haya que añadir que el concepto de red del que tanto se habla hoy en día es un concepto muy antiguo. De hecho, pocas redes existen tan perfectas como lo eran ya las de las vías romanas de la Antigüedad latina. Pero incluso mucho antes, los etnólogos han descubierto redes en la selva amazónica donde ya antes del neolítico las poblaciones que  habitaban la selva la transformaban,al atravesarla,  en cierto modo, en un producto cultural. O sea que las redes existen desde hace mucho tiempo y hoy nos encontramos ante unas redes de un nuevo tipo del que tendremos ocasión de hablar… Bien, pero ya que Ud. me preguntaba acerca de la enseñanza…

Alain Finkielkraut : si…

Michel Serres : en tanto que inventor de la escritura Hermes ha sido desde el principio el dios de la pedagogía y, en efecto ¿Qué es lo que ocurrió en Grecia en el siglo V antes de Cristo ?La escritura nace en el primer milenio antes de Jesucristo, tenemos ya el testimonio escrito de los profetas de Israel que utilizan ya la escritura y en el momento de la transición del estadio de la palabra oral al de la palabra escrita nos encontramos con que la pedagogía empieza a cambiar. ¿Por qué ? Pues porque, si se quiere, dos héroes van a entrar en liza : de un lado, Sócrates que habla pero no escribe y de otro,Platón, que escribe pero no habla en “los diálogos”. Y, en el fondo, el platonismo es una filosofía que da testimonio de esta primera revolución que supone la transición del estadio de la palabra oral en el que el soporte del mensaje es el cuerpo, el cuerpo de la persona que enseña, y en el que el mensaje es la palabra, al estadio de la palabra escrita. Y después de esta revolución viene una segunda marcada por la invención de la imprenta y en la que nace una nueva paideia. Así como la paideia de la Antigüedad ve la luz con el nacimiento de la escritura, esta nueva pedagogía, que no es otra que la del Renacimiento, es también  la del nacimiento de la ciencia moderna. Y hoy en día vivimos una tercera revolución, la revolución numérica. ¿Va a implicar esta tercera revolución cambios en la pedagogía ? Ya los ha supuesto y diremos en qué consisten…

Alain Finkielkraut :Ud dice que las nuevas tecnologías cambian completamente la pedagogía y lo dice en un libro suyo, un pequeño libro que ha tenido mucho eco « Petite Poucette » cuyo personaje ha atrapado mi atención- y de la que trataremos más tarde-… De momento a mí me gustaría preguntarle ingenuamente en qué ha cambiado la pedagogía en realidad… Cojamos por ejemplo un profesor de francés- yo mismo lo fui al comienzo asi que me tomo por ejemplo- pongamos que enseño literatura… ¿En qué afectan las nuevas redes a mi enseñanza? Mi tarea es la de abrir la mente de unos estudiantes bastante reacios- ya verenos más tarde las razones- a las obras clásicas. Y sí, puede que las nuevas tecnologías cambien en algo el ambiente, la atmósfera, pero no acabo de ver en qué van a modificar la naturaleza misma de mi enseñanza.

M. Serres : hay que diferenciar entre las materias que son objeto de la enseñanza, desde luego : si lo que enseñamos son matemáticas o química o física o si estamos hablando de ejercicios más bien prácticos… o de la enseñanza de  ciencias naturales o de la biología… No sólo se enseña literatura.Pero bueno, la primera cosa que cambia es la siguiente : antaño- yo también, como Ud. he sido profesor, enseñaba filosofía e historia de la ciencia…Antaño, decía, estaba claro que cuando se entraba en el aula uno daba por hecho que la materia que iba a impartir en clase era una materia relativamente desconocida para los alumnos que  iban a escuchar la lección, siendo la persona del profesor  portadora de un saber del que el alumno no disponía. Hoy en día, cada vez que entro en un aula no puedo dejar de preguntarme cuál es la probabilidad de que ciertos estudiantes hayan entrado la víspera en wikipedia para informarse de la materia del curso que voy a impartir. Y siempre hay un cierto número de alumnos que lo han hecho. O sea que hubo una época- que yo mismo he vivido, pues soy lo suficientemente viejo como para haber vivido las dos- en la que existía lo que en el libro « Petite Poucette » llamo « Presunción de incompetencia ».Pudiéndose  además aplicar esta « presunción », querido amigo, a otras relaciones y  no únicamente a la relación profesor-alumno como, por ejemplo,  a la del médico con su paciente. Antes, cuando íbamos al médico nuestra incompetencia para el diagnóstico y el pronóstico se daba por sentada. Hoy en día existe siempre la probabilidad de que nos hayamos metido antes en el ordenador para informarnos acerca de nuestras molestias y hacernos una idea-por más vaga que sea- de lo que nos pasa. Antaño la « presunción de incompetencia » era algo que el profesor, el médico, incluso el político, podían dar por hecho mientras que en nuestros días lo que se está imponiendo es la « presunción de competencia », es decir, la probabilidad de que cierto número de nuestros estudiantes se haya informado ya de la materia de la que vamos a tratar. Y todo esto viene a ser una especie de reequilibración de la relación pedagógica. Es esto lo que sostengo.

Alain Finkielkraut : soy un tanto escéptico respecto a esa especie de….

Michel Serres : ¿Reequilibración ?

Alain Finkielkraut : si,de reequilibrio… En mi opinión la relación de enseñanza, para serlo de verdad, comporta necesariamente una relación disimétrica pues, si bien Hermes es el dios de la comunicación, ¿Es que puede serlo también de la transmisión ? ¿No es acaso necesario hacer una diferencia entre lo que es la comunicación, por un lado, y la transmisión, por otro ? Y para ilustrar el escepticismo del que le hablo, hace poco he leído en el suplemento literario de « Le Monde » una encuesta muy preocupante sobre la evolución de la lectura según la cual, si bien los niños leen cuando son pequeños, dejan de hacerlo en mayor medida que antes cuando llegan a la adolescencia. Y el cambio es espectacular. Los educadores afirman que los adolescentes prefieren meterse en internet antes que leer. Y de ahí el sentimiento entre ciertos profesores de que la brecha entre lo que ellos saben y lo que saben sus alumnos lejos de disminuir aumenta a causa justamente de las nuevas tecnologías.