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Archive for the ‘Georg Friedrich Hegel’ Category

La bofetada (Extracto de “La Fenomenología del espíritu” de Hegel) // Die Ohrfeige (Auszug aus Hegels “Phänomenologie des Geistes”)

noviembre 30, 2015 Deja un comentario

Las leyes que esta ciencia sale a buscar son relaciones de estos dos lados supuestos así que ellas mismas no pueden ser sino un vacío suponer. Como este supuesto saber, que hace como si estuviera ocupándose de la realidad del espíritu, tiene precisamente como objeto  el hecho de que el espíritu salga de su existencia sensible, se refleje en sí mismo y que lo determinado existente sea para él un azar indiferente, tiene que saber de un modo inmediato en las leyes que ha encontrado que con ello no se está diciendo nada sino que de hecho sólo se está parloteando o dando una suposición de uno mismo, una expresión cuya verdad se limita a enunciar como uno y lo mismo esto: a decir su suposición. Estas afirmaciones, sin embargo, no se alejan de estas otras  que afirman: “ Llueve siempre que hay mercado, dice el tendero, y también siempre que la colada se está secando , dice la ama de casa”

Lichtenberg, quién caracterizó de esa manera la observación fisionómica, añadía también: “ Si alguien te dice que actúas como un hombre honrado , pero que por tu aspecto puede ver que te estás forzando y que, en el fondo, eres un granuja, de verdad que un tal comentario debe ser respondido en cualquier circunstancia y por cualquier hombre bueno con una bofetada”.- Y esta respuesta es atinada porque es la refutación del primer presupuesto de una tal ciencia del suponer, a saber, que la realidad del individuo la constituye su rostro, etc. El ser verdadero del individuo lo constituyen antes bien sus actos, en ellos la individualidad es realmente y son los actos los que superan al suponer por sus dos lados, por el lado del suponer como ser corporal quieto, puesto que la individualidad se muestra en la acción como la esencia negativa que sólo es en cuanto suprime ser. Y tenemos también que los actos superan la inexpresabilidad del suponer  en lo que atañe a la individualidad autoconsciente, que en el suponer es infinitamente determinada y determinable. La acción consumada, el acto, pone fin a esta mala infinitud.

El acto es un algo simplemente determinado,  universal, algo que tiene que ser captado en una abstracción. El acto puede ser un asesinato, un robo o una buena obra, un hecho valiente etc. Del acto puede decirse lo que él es. Él es esto y su ser no es solamente un signo sino la cosa misma. El acto es esto y el hombre individual es lo que él es. En la simplicidad de este ser el hombre individual es para los otros esencia universal y deja de ser algo supuesto. Cierto que el hombre individual no es puesto en él como espíritu, pero en cuanto que se habla de su ser en tanto ser y, por un lado, se contrapone el doble ser, el de la figura y el acto, debiendo tanto la una como el otro ser su realidad, resulta que sólo el acto puede ser declarado el ser auténtico del hombre individual y no su figura, que expresaría lo que el hombre individual supone acerca de sus actos o lo que se supone que él podría hacer.

Y como, por otro lado, su obra y su posibilidad interior, su capacidad o intención son también contrapuestas , solamente aquélla, su obra, puede considerarse como la verdadera realidad del hombre individual, por más que él mismo se engañe a sí mismo al respecto y vuelto sobre sí desde su acción, crea ser en este interior alguien distinto que sus actos. La individualidad, que se confía a los elementos objetivos al transformarse en obra se expone con ello a ser cambiada e invertida. Sin embargo, el carácter del acto dictamina precisamente si la individualidad es un ser verdadero que se mantiene o una supuesta obra que desaparece en la nada. La objetividad no cambia el acto mismo sino que muestra lo que el acto es, o lo que es lo mismo, si el acto es o si  no es nada.

El desmembramiento de este ser en intención y sutilezas por el estilo mediante las cuales el hombre real, o sea, sus actos, vuelven a ser de nuevo retrotraídos explicativamente a un supuesto ser , cualquiera que sea el modo en que él mismo invente intenciones particulares para su realidad, hay que dejárselo a la ociosidad de un suponer al que , cuando pone en marcha su inoperante sabiduría  para desmentir que el carácter de la razón se encuentra en quien actúa y lo distorsiona afirmando que el ser del sujeto que actúa son sus rasgos y su figura y no sus actos, hay que hacerle pasar por una respuesta que, como la de más arriba, le demuestre que el aspecto no es el en-sí sino un objeto susceptible de ser tratado.

Die Gesetze, welche diese Wissenschaft zu finden ausgeht, sind Beziehungen dieser beiden gemeinten Seiten, und können daher selbst nichts als ein leeres Meinen sein. Auch da dies vermeinte Wissen, das mit der Wirkichkeit des Geistes sich zu tun macht, gerade dies zu seinem Gegenstände hat, dass er aus seinem sinnlichen Dasein heraus sich in sich reflektiert und das bestimmte Dasein für ihn eine gleichgültige Zufälligkeit ist, so muss es bei seinen aufgefundenen Gesetzen unmittelbar wissen, dass nichts damit gesagt ist , sondern eigentlich rein geschwatzt oder nur eine Meinung von sich gegeben wird; ein Ausdruck, der die Wahrheit hat, dies als dasselbe auszusprechen- seine Meinung zu sagen und damit nicht die Sache, sondern nur eine Meinung von sich beizubringen. Dem Inhalte nach aber können diese Beobachtungen nicht von denen abweichen: “Es regnet allemal, wenn wir Jahrmarkt haben, sagt der Krämer, und auch allemal, wenn ich Wäsche trockne, sagt die Hausfrau.”

Lichtenberg, der das physiognomische Beobachten so charakterisiert, sagt auch noch dies: “Wenn jemand sagte, du handelst zwar wie ein ehrlicher Mann, ich sehe es aber aus deiner Figur, du zwingst dich und bist ein Schelm im Herzen; fürwahr, eine solche Anrede wird bis ans Ende der Welt von jeden braven Kerl mit einer Ohrfeige erwidert werden.”- Diese Erwiderung ist deswegen treffend, weil sie die Widerlegung der ersten Voraussetzung einer solchen Wissenschaft des Meinens ist, dass nämlich die Wirklichkeit des Menschen sein Gesicht usf. sei- Das wahre Sein des Menschen ist vielmehr seine Tat; in ihr ist die Individualität wirklich und sie ist es, welche das Gemeinte in seinen beiden Seiten aufhebt. Einmal das Gemeinte als ein leibliches ruhendes Sein; die Individualität stellt sich vielmehr in der Handlung als das negative Wesen dar, welches nur ist, insofern es Sein aufhebt. Alsdenn hebt die Tat die Unaussprechlichkeit der Meinung ebenso in Ansehung der selbstbewussten Individualität auf, welche in der Meinung eine unendlich bestimmte und bestimmbare ist. In der vollbrachten Tat ist diese schlechte Unendlichkeit vernichtet.

Die Tat ist ein einfach Bestimmtes, Allgemeines, in einer Abstraktion zu Befassendes; sie ist Mord, Diebstahl, oder Wohltat, tapfere Tat und so fort, und es kann von ihr gesagt werden, was sie ist. Sie ist dies, und der individuelle Mensch ist, was sie ist; in der Einfachheit dieses Seins ist er für Andere seiendes, allgemeines Wesen, und hört auf, nur gemeintes zu sein. Er ist zwar darin nicht als Geist gesetzt; aber indem von seinem Sein als Sein die Rede, und einerseits das gedoppelte Sein, der Gestalt und der Tat, sich gegenübersteht und jene wie diese seine Wirklichkeit sein soll, so ist vielmehr nur die Tat als sein echtes Sein zu behaupten,- nicht seine Figur, welche das ausdrücken sollte, was er zu seinen Taten meint, oder was man meinte, dass er tun nur könnte.

Ebenso indem andererseits sein Werk und seine innere Möglichkeit, Fähigkeit oder Absicht, entgegengesetzt werden, ist jenes allein für seine wahre Wirklichkeit anzusehen, wenn auch er selbst sich darüber täuscht, und, aus seiner Handlung in sich gekehrt, in diesem Innern ein anderes zu sein meint als in der Tat. Die Individualität, die sich dem gegenständlichen Elemente anvertraut, indem sie zum Werke wird, gibt sich damit wohl dem preis, verändert und verkehrt zu werden. Aber den Charakter der Tat macht eben dies aus, ob sie ein wirkiches Sein ist, das sich hält, oder ob nur ein gemeintes Werk , das in sich nichtig vergeht. Die Gegenständlichkeit verändert nicht die Tat selbst, sondern zeigt nur, was sie ist, das heisst, ob sie ist, oder ob sie nichts ist.-

Die Zergliederung dieses Seins in Absichten und dergleichen Feinheiten, wodurch der wirkliche Mensch, d.h. seine Tat, wieder in ein gemeintes Sein zurückerklärt werden soll, wie er wohl selbst auch sich besondere Absichten über seine Wirkichkeit erschaffen mag, müssen dem Müβgänge der Meinung überlassen bleiben, der, wenn er seine tatenlose Weisheit ins Werk richten, den Charakter der Vernunft am Handelnden ableugnen und ihn auf diese Weise miβhandeln will, dass er statt der Tat vielmehr die Figur und die Züge für das Sein desselben erklären will, die obige Erwiderung zu befahren hat, die ihm erweist, dass Figur nicht das An-sich ist, sondern vielmehr ein Gegenstand der Behandlung sein kann.

El Número (Extracto de “La Fenomenología del Espíritu” de Hegel) // Die Zahl (Auszug aus Hegels “Phänomenologie des Geistes”) /

noviembre 29, 2015 Deja un comentario

Lo externo considerado para sí es la configuración en general, el sistema de la vida que se articula en el elemento del ser, y al mismo tiempo, esencialmente, el ser de la esencia orgánica para un otro – esencia objetiva en su ser para sí. Este otro se manifiesta primeramente como su naturaleza externa inorgánica. Como anteriormente se vio, considerados ambos (lo orgánico y lo inorgánico, supongo) en relación a una ley, la naturaleza inorgánica no puede conformar el lado de una ley respecto a la esencia orgánica, ya que ésta es ante todo para sí y mantiene respecto a aquélla una relación universal y libre.

Si se determina con mayor precisión la relación de estos dos lados en la figura orgánica misma, vemos que ésta está vuelta de un lado  contra la naturaleza inorgánica y del otro está reflejada para sí y en sí misma. La esencia orgánica real es el término medio que amalgama  el ser-para-sí de la vida con lo externo en general o con el ser en sí. Pero el extremo del ser para sí es lo interno como uno infinito, que  retrotrae él mismo en sí los momentos de la figura (orgánica, supongo) a partir de su permanencia y su conexión con lo externo, es lo carente de contenido que se da su contenido en la figura (orgánica, supongo) y que se manifiesta en ella como su proceso. En este extremo como simple negatividad o pura singularidad tiene lo orgánico su libertad absoluta, por medio de la cual es indiferente y está seguro frente al ser para otro y frente a la determinabilidad de los momentos de la figura (orgánica, supongo). Esta libertad es al mismo tiempo libertad de los momentos mismos, es su posibilidad de manifestarse y ser aprehendidos como existentes, e igual que respecto de lo externo , en esta libertad los momentos (de la figura orgánica, supongo) también son libres e indiferentes los unos respecto de los otros, pues la simplicidad de esta libertad es el ser o su sustancia simple. ( la de la libertad)

Este concepto o pura libertad es una y la misma vida, por más que la figura (orgánica, supongo) o el ser para otro anden merodeando en múltiples juegos: a esta corriente de la vida le es  indiferente qué clase de molinos de agua son los que ella pone en marcha.-Por lo pronto hay que hacer notar que a diferencia de antes, cuando se contempló lo propiamente interno aprehendiéndolo en su forma de proceso o desarrollo de sus momentos, ahora no hay que hacerlo así , sino que hay que contemplar lo propiamente interno en la forma que tiene en tanto interno simple, constituyendo el lado universal frente a la esencia viva real o en tanto elemento de la permanencia de los miembros de la figura (orgánica, supongo) que son, pues es ésta, la figura (orgánica, supongo), la que aquí se considera y en ella la esencia de la vida es en tanto simplicidad de la permanencia.

El ser para otro o la determinabilidad de la configuración real captada en esta universalidad simple que es su esencia, es, por consiguiente una determinabilidad universal no sensible e igualmente simple que solo puede ser la determinabilidad  que se expresa como número. El número es el término medio de la figura (orgánica, supongo) que enlaza la vida indeterminada con la vida real y que es simple como aquélla y determinado como ésta. Lo que el número sea en aquélla, en lo interno, tiene que expresarlo lo externo a su modo como  realidad multiforme, formas de vida, color y, en general, como la multitud total de las diferencias que se desarrollan en la manifestación.

Comparados los dos lados de la totalidad orgánica- un lado, lo interno, el otro, lo externo,  de modo que cada lado tiene a su vez  en sí mismo un lado interno y  un lado externo- según sus dos respectivos lados internos, tenemos que el lado interno del primero (de lo interno) es el concepto como la inquietud de la abstracción y que el segundo (el lado interno de lo externo) tiene como suya la universalidad quieta y en ésta también la quieta determinabilidad, el número. Si entonces aquél, pues en este lado interno el concepto despliega sus momentos, mediante la apariencia de necesidad de la relación promete leyes engañosamente, éste, (el lado interno de lo externo) renuncia inmediatamente a ello por cuanto que el número se muestra como la determinación de un lado de sus leyes. Por tanto, el número es justamente la determinabiidad totalmente quieta, muerta e indiferente, en la que se extingue todo movimiento y toda relación y que ha roto los puentes con los impulsos vitales, las formas de vida y con el resto de la existencia sensible.

Das Äuβere für sich betrachtet ist die Gestaltung überhaupt, das System des sich im Elemente des Seins gliedernden Lebens, und wesentlich zugleich das Sein des organischen Wesens für ein Anderes- gegenständlisches Wesen in seinem Für-sich-sein.-Dies Andere erscheint zunächst als seine äuβere unorganische Natur. Diese beiden in Beziehung auf ein Gesetz betrachtet, kann , wie wir oben sahen, die unorganische Natur nicht die Seite eines Gesetzes gegen das organische Wesen ausmachen, weil dieses zugleich schlechthin für sich ist, und eine allgemeine und freie Beziehung auf sie hat.

Das Verhältnis dieser beiden Seiten aber an der organischen Gestalt selbst näher bestimmt, so ist sie also nach einer Seite gegen die unorganische Natur gekehrt, auf der andern aber für sich und in sich reflektiert. Das wirkliche organische Wesen ist die Mitte, welche das Für-sich-sein des Lebens mit dem Äuβern überhaupt oder dem An-sich-sein zusammenschliesst.- Das Extrem des Für-sich-seins ist aber das Innere als unendliches Eins, welches die Momente der Gestalt selbst aus ihrem Bestehen und dem Zusammenhang mit dem Äuβern in sich zurücknimmt, das inhaltslose, das an der Gestalt sich seinen Inhalt gibt, und an ihr als ihr Prozeβ erscheint. In diesem Extreme als einfacher Negativität oder reiner Einzelheit hat das Organische seine absolute Freiheit, wodurch es gegen das Sein für anderes und gegen die Bestimmtheit der Momente der Gestalt gleichgültig und gesichert ist. Diese Freiheit ist zugleich Freiheit der Momente selbst, sie ist ihre Möglichkeit, als daseiende zu erscheinen und aufgefaβt zu werden, und wie gegen Äuβeres sind sie darin auch gegeneinander befreit und gleichgültig, denn die Einfachheit dieser Freiheit ist das Sein oder ihre einfache Substanz.

 

Dieser Begriff oder reine Freiheit ist ein und dasselbe Leben, die Gestalt oder das Sein für anderes mag in noch so mannigfaltigem Spiele umherschweifen: es ist diesem Strome des Lebens gleichgültig, welcher Art die Mühlen sind, die er treibt.- Vors erste ist nun zu bemerken, dass dieser Begriff hier nicht wie vorhin bei der Betrachtung des eigentlichen Innern in seiner Form des Prozesses oder der Entwicklung seiner Momente aufzufaβen ist,sondern in seiner Form als einfaches Inneres, welches die rein allgemeine Seite gegen das wirkliche lebendige Wesen ausmacht, oder als das Element des Bestehens der seienden Glieder der Gestalt; denn diese betrachten wir hier, und an ihr ist das Wesen des Lebens als die Einfachheit des Bestehens.

Alsdenn ist das Sein für anderes oder die Bestimmtheit der wirklichen Gestaltung in diese einfache Allgemeinheit aufgenommen, die ihr Wesen ist, eine ebenso einfache allgemeine unsinnliche Bestimmtheit, und kann nur die sein, welche als Zahl ausgedrückt ist. Sie ist die Mitte der Gestalt, welche das unbestimmte Leben mit dem wirklichen verknüpft, einfach wie jenes, und bestimmt wie dieses. Was an jenem, dem Innern, als Zahl wäre, müsste das Äuβere nach seiner Weise als die vielförmige Wirklichkeit, Lebensart, Farbe und so fort ausdrücken, überhaupt als die ganze Menge der Unterschiede, welche in der Erscheinung sich entwickeln.

Die beiden Seiten des organischen Ganzen-die eine das Innere, die andere aber das Äuβere, so dass jede wieder an ihr selbst ein Inneres und Äuβeres hat-nach ihrem beiderseitigen Innern verglichen, so war das Innere der ersten der Begriff, als die Unruhe der Abstraktion; die zweite aber hat zu dem ihrigen die ruhende Allgemeinheit, und darin auch die ruhende Bestimmtheit, die Zahl. Wenn daher jene, weil in ihr der Begriff seine Momente entwickelt, durch den Schein von Notwendigkeit der Beziehung täuschend Gesetze verhieβ, so tut diese sogleich Verzicht darauf, indem sich die Zahl als die Bestimmung der einen Seite ihrer Gesetze zeigt. Denn die Zahl ist eben die gänzlich ruhende, tote und gleichgültige Bestimmtheit, an welcher alle Bewegung und Beziehung erloschen ist, und welche die Brücke zu dem lebendigen der Triebe, der Lebensart und dem sonstigen sinnlichen Dasein abgebrochen hat.

Die Hand (Auszug aus Hegels “Phänomenologie des Geistes”) // La Mano ( extracto de “La Fenomenología del Espíritu” de Hegel)

noviembre 28, 2015 Deja un comentario

La mano ciertamente no parece ser algo exterior al destino sino que parece comportarse como algo interior respecto a él pues a su vez el destino es también solamente la manifestación de lo que la individualidad determinada es en sí  en tanto determinabilidad interior originaria. Saber lo que la mano es en sí es  cosa a la que llegan tanto el  quiromante como el fisionomista, quienes para ello siguen  un camino más corto del que, por ejemplo, siguió Solón, que sólo a partir del transcurso de toda una vida consideraba poder llegar a ese saber. Solón se fijaba en la manifestación de la mano, el quiromante y el fisionomista  en cambio en el En-sí de la misma. Resulta fácil, sin embargo, observar que la mano debe representar el En-sí de la individualidad en relación a su destino si se tiene en cuenta que la mano es, después del del habla , el órgano a través del cual el hombre  más  a menudo se manifiesta y realiza. Ella es el artífice animado de su dicha. De ella puede decirse que es lo que el hombre hace,  pues  , en tanto órgano operante de su autorrealización , el  hombre está en ella presente como sujeto animador y en cuanto que el hombre es originariamente su propio destino, la mano expresará este En – sí.

Die Hand freilich scheint nicht so sehr etwas Äuβeres für das Schicksal zu sein, sondern vielmehr als inneres zu ihm sich zu verhalten. Denn das Schicksal ist auch wieder nur die Erscheinung dessen, was die bestimmte Individualität an sich als innere ursprüngliche Bestimmtheit ist.- Zu wissen nun, was sie an sich ist, dazu kommt der Chiromante wie auch der Physionomiker auf eine kürzere Weise als zum Beispiel Solon, der erst aus und nach dem Verlaufe des ganzen Lebens dies wissen zu können erachtete; er betrachtete die Erscheinung, jene aber das An-sich. Daβ aber die Hand das An-sich der Individualität in Ansehung ihres Schicksals darstellen muβ, ist leicht daraus zu sehen, daβ sie nächst dem Organ der Sprache am meisten es ist, wodurch der Mensch sich zur Erscheinung und Verwirklichung bringt. Sie ist der beseelte Werkmeister seines Glücks; man kann von ihr sagen, sie ist das, was der Mensch tut, denn an ihr als das tätigen Organe seines Sich-selbst-vollbringens ist er als Beseelender gegenwärtig, und indem er ursprünglich sein eignes Schicksal ist, wird sie also dies An-sich ausdrücken.

 

 

Die einfache Negativität-Die Entzweiung des Einfachen- Die entgegensetzende Verdoppelung ( Auszug aus Hegels “Phänomenologie des Geistes”) // La simple negatividad-El desdoblamiento de lo simple-la duplicación que contrapone (Extracto de “La Fenomenología del Espíritu” de Hegel)

noviembre 12, 2015 Deja un comentario

Die lebendige Substanz ist ferner das Sein, welches in Wahrheit Subjekt, oder, was dasselbe heisst, welches in Wahrheit wirklich ist, nur insofern sie die Bewegung des Sich-selbst-setzens, oder die Vermittlung des Sich-anders-werdens mit sich selbst ist. Sie ist als Subjekt die reine einfache Negativität, eben dadurch die Entzweiung des Einfachen, oder die entgegensetzende Verdopplung, welche wieder die Negation dieser gleichgültigen Verschiedenheit und ihres Gegensatzes ist; nur diese sich wiederherstellende Gleichheit oder die Reflexion im Anderssein in sich selbst – nicht eine ursprüngliche Einheit als solche, oder unmittelbare als solche, ist das Wahre. Es ist das Werden seiner selbst, der Kreis, der sein Ende als seinen Zweck voraussetzt und zum Anfange hat und nur durch die Ausführung und sein Ende wirklich ist.

La sustancia viva es además el ser que es en verdad sujeto o, lo que tanto vale, que es en verdad real, pero sólo en cuanto es el movimiento del ponerse a sí misma o la mediación de su devenir otro consigo misma. Es, en cuanto sujeto, la pura y simple negatividad y es cabalmente por ello el desdoblamiento de lo simple o la duplicación que contrapone, que es de nuevo la negación de esta indiferente diversidad y de su contraposición: lo verdadero es solamente esta igualdad que se restaura o la reflexión en el ser otro en sí mismo, y no una unidad originaria o una unidad inmediata en cuanto tal. Es el devenir de sí mismo, el círculo que presupone su fin como finalidad y lo tiene como comienzo y que sólo es real a través de su desarrollo y su fin.