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Tres artículos de Daniel Gros: 2º “El Grillete de Europa” (24/11/2014) // Drei Artikel von Daniel Gros: 2er ” Europas Bremsanker” (24/11/2014)

diciembre 22, 2014 Deja un comentario

El Grillete de Europa

Un barco zarandeado por la tormenta próximo a peligrosos acantilados necesita ser amarrado por un ancla firme si no quiere irse a pique. Cuando en 2012 una tormenta financiera se apoderó de Europa fue Alemania quien preservó al barco de los abismos de una catástrofe financiera. Hoy, sin embargo, vemos a ese ancla convertido en un freno que impide que se siga adelante.

Naturalmente que en 2012 Angela Merkel sólo se puso en acción cuando fue capaz de convencer a sus votantes de que no existía alternativa. Sólamente entonces dio su aprobación a un paquete europeo de rescate duradero además de apoyar el establecimiento de la Unión Bancaria que, aunque aún no concluida, representa un importante paso en el camino de la construcción de un sistema financiero supervisado por el BCE. La tormenta financiera amainó gracias a estas medidas y al silencioso asentimiento por parte de Alemania a la promesa del presidente del BCE Mario Draghi de hacer todo lo que fuera necesario para salvar el Euro.

Con todo, nos encontramos ahora con una Eurozona que parece incapaz de librarse de una cuasi deflación con crecimiento económico escaso y precios que apenas suben.

No era esto lo que se había previsto.Cuando la crisis golpeó, las economías de la periferia de la Eurozona se vieron sacudidas por el aumento disparado de las primas de riesgo y una caída en picado de sus mercados domésticos. La economía alemana se vio beneficiada por el retorno de capitales que huían de esos países y esto llevó a que Alemania pudiera contar con tasas de interés (ajustadas con la inflación) en esencia negativas, lo que, a su vez, provocó un boom inmobiliario. Se suponía que esto iba a estimular la demanda interna en Alemania, lo que conduciría a un aumento de las exportaciones de la periferia europea.

En lugar de ello, la economía alemana apenas ha crecido. Es más, a causa del debilitamiento del comercio mundial, amenaza con entrar en recesión y los superávits por cuenta corriente que deberían de haberse reducido drásticamente, han aumentado porque los alemanes ahorran más de los esperado y el nivel de las inversiones en Alemania no ha cumplido las expectativas.

Un problema añadido, al menos desde el punto de vista de los demás países europeos, lo constituye el bajo nivel de inflación que experimenta Alemania. Unas subidas anuales de los precios que se sitúan en Alemania por debajo del 1%, hace que los países de la periferia europea se vean obligados a bajar más sus precios para intentar recobrar la competitividad perdida que tuvieron antes de 2008, en los años de auge.

Esta ausencia de dinamismo en el núcleo de la Eurozona ha evolucinado hasta convertirse en un verdadero problema. Sin crecimiento en Alemania los demás países europeos no van a ser capaces de reducir su deuda a través de la generación de superávits comerciales. Y tiene pinta de que va a hacer falta un milagro para que en Alemania se de un crecimiento de la demanda interna.

Es obvio que es el gobierno alemán el responsable de las finanzas públicas de este país, pero en los últimos años su política presupuestaria ha sido neutral y no se  puede responsabilizar  a la misma de la ausencia de dinamismo que presenta la economía alemana. Este año se ha conseguido pasar de un déficit en las cuentas públicas a lo que en la administración alemana se conoce como „cero negro“- un superávit mínimo. Este ajuste de una fracción de punto porcentual del PIB, no obstante, no tiene efectos negativos sobre el crecimiento.

La causa fundamental del débil crecimiento económico alemán de los últimos años lo constituye la escasa disposición al consumo y a la inversión que muestran de una forma continuada los hogares y las empresas privadas alemanas. Y resulta difícil saber qué es lo que el gobierno alemán puede hacer para evitar esto.

De hecho, las inversiones siguen disminuyendo a pesar de las condiciones ventajosas de financiación, sin parangón en el pasado, que las empresas tinene a su disposición gracias a tipos de interés ultrabajos y a la fácil accesibilidad a créditos bancarios. Las empresas alemanas se muestran vacliantes a la hora de tomar prestado e invertir en el país porque en vista del esperado descenso de la población y de los flojos incrementos de productividad no ven expectativas de crecimiento económico a largo plazo.

Como las inversiones no van a ser el motor de crecimiento de la economía alemana es el consumo interno el que tiene la llave para que se de un crecimiento de la demanda interna. La debilidad de ésta resulta un poco sorprendente habiendo aumentado los ingresos reales y habiendo promulgado el gobierno de coalición elegido el año pasado una serie de generosas medidas sociales entre las cuales se cuentan: un considerable aumento del salario mínimo, una reducción de la edad de jubilación y la posibilidad de computar el tiempo dedicado a la crianza y educación de los hijos en el cálculo de las pensiones.

Pero ni siquiera estas medidas, que la mayoría de observadores extranjeros pasan por alto, han podido estimular el consumo. ¿Qué más puede hacer el gobierno alemán para sacar a los alemanes de su austeridad?

Un campo en el que el gobierno podía actuar sería el de las inversiones públicas. Pero el impulso al crecimiento que puede venir de un gasto en las infraestructuras públicas es modesto. Un cuarto de incremento en los mismos supondría un enorme esfuerzo para el Estado y el PIB tan sólo aumentaría 0,4 puntos porcentuales.

El principal peligro ahora es de tipo político. Una economía alemana débil dificulta considerablemente los ajustes estructurales en los países periféricos de la Eurozona. Esto, a su vez,hace más viva la percepción de la responsabilidad del gobierno alemán al que se le imputa una falta de voluntad a la hora de dar los pasos necesarios para un fortalecimiento de la demanda interna alemana- al tiempo que se prohíbe incrementar el gasto a los gobiernos de los países periféricos. En vista del constante y alto desempleo y del estancamiento de los ingresos en muchos países de la Eurozona se hace cada vez más tentador echar la culpa „a los alemanes“.

Por su parte, el gobierno alemán ni siquiera reconoce que haya un problema, lo que no es sorprendente: a la vista de un desempleo que se sigue manteniendo en niveles muy bajos, al pobre aumento de la demada interna se lo despacha simplemente como algo carente de importancia mientras que a la inexistencia de inflación se la percibe como señal de  éxito.

Esto es un error. El ancla alemana de Europa se ha atascado y al gobierno aleman no debiera resultarle indiferente la ola de ansiedad de los socios de Alemania.

Europas Bremsanker

Ein vom Sturm gebeuteltes Schiff braucht angesichts gefährlicher Klippen in seiner Nähe einen starken Anker, wenn es nicht Schiffbruch erleiden soll. Als 2012 ein Finanzsturm die Eurozone im Griff hatte, war es Deutschland, das das europäische Schiff vor den Untiefen einer Finanzkatastrophe bewahrte. Nun jedoch hat sich Europas Anker zu einer Bremse entwickelt und behindert das weitere Vorankommen.

Natürlich handelte Bundeskanzlerin Angela Merkel 2012 immer nur dann, wenn sie ihren heimischen Wählern sagen konnte, dass es keine Alternative gäbe. Letztlich jedoch stimmte Merkel einem dauerhaften Rettungsfonds für die Eurozone zu. Sie unterstützte zudem die Bildung einer Bankenunion, die zwar noch nicht abgeschlossen ist, aber einen wichtigen Schritt auf dem Weg zu einem von der Europäischen Zentralbank beaufsichtigten Finanzsystem darstellt. Dank dieser Maßnahmen und der von Deutschland stillschweigend unterstützten Zusage von EZB-Präsident Mario Draghi, zu tun, „was immer erforderlich ist“, um den Euro zu retten, ließ der Finanzsturm nach.

Nun jedoch scheint die Eurozone unfähig, sich aus seiner Quasideflation zu befreien: Es gibt wenig Wirtschaftswachstum, und die Preise steigen kaum.

Das war so nicht vorgesehen. Als die Krise zuschlug, wurden die Volkswirtschaften an der Peripherie der Eurozone durch steil steigende Risikoaufschläge und einem Zusammenbruch des Eigenheimmarktes erschüttert. Zugleich profitierte die deutsche Wirtschaft von der Rückkehr des aus den Peripherieländern flüchtenden Kapitals. Dies führte in Deutschland zu im Wesentlichen negativen realen (inflationsbereinigten) Zinsen, die einen Immobilienboom auslösten. Man ging davon aus, dass dies in Deutschland eine starke Binnennachfrage bewirken würde, die zu steigenden Exporten in der Peripherie führen würde.

Stattdessen ist die deutsche Wirtschaft kaum gewachsen; tatsächlich droht ihr durch die Abschwächung des Welthandels eine Rezession. Der Leistungsbilanzüberschuss, der doch eigentlich steil abnehmen sollte, hat sich sogar noch erhöht, da die Deutschen mehr sparen als gedacht und die Investitionstätigkeit hinter den Erwartungen zurückgeblieben ist.

Ein weiteres Problem zumindest aus Sicht der anderen Euroländer ist, dass die Inflation in Deutschland so niedrig ist. Bei Preissteigerungen in Deutschland von unter einem Prozent jährlich müssen die Preisen in den Peripherieländern fallen, damit diese ihre während der Boomjahre vor 2008 verlorene Wettbewerbsfähigkeit wiedergewinnen können.

Dieser Mangel an Dynamik im Kern der Eurozone hat sich inzwischen zu einem echten Problem entwickelt. Ohne Wachstum in Deutschland werden es die anderen Euroländer eventuell nicht schaffen, ihre Schulden durch Außenhandelsüberschüsse abzubauen. Und möglicherweise bedarf es eines Wunders, um die deutsche Binnennachfrage zu erhöhen.

Natürlich ist die Bundesregierung für die öffentlichen Finanzen des Landes verantwortlich. Doch war die deutsche Haushaltspolitik in den letzten Jahren im Wesentlichen neutral und kann daher nicht für die mangelnde Dynamik der deutschen Volkswirtschaft verantwortlich gemacht werden. In diesem Jahr könnten die öffentlichen Haushalte den Schritt hin zur „schwarzen Null“ – einem minimalen Überschuss – tun. Doch gehen von dieser Straffung um Bruchteile eines Prozentpunktes vom BIP keine negativen Auswirkungen auf das Wachstum aus.

Die Grundursache der schwachen wirtschaftlichen Entwicklung in Deutschland in den letzten Jahren ist die anhaltend geringe Konsum- und Investitionsbereitschaft der privaten Haushalte und Unternehmen. Und es ist schwer erkennbar, was die Regierung dagegen tun kann.

Tatsächlich gehen die Investitionen sogar zurück – trotz beispiellos günstiger Finanzierungsbedingungen für die Unternehmen durch ultraniedrige Zinsen und eine hohe Bereitschaft der Banken zur Kreditvergabe. Die deutschen Unternehmen zögern, Kredite aufzunehmen und im Land zu investieren, weil sie angesichts des anstehenden Bevölkerungsrückgangs und blutleerer Produktivitätszuwächse wenig Grund sehen, ein langfristiges Wirtschaftswachstum zu erwarten.

Da die Investitionen kein Wachstumsmotor für die deutsche Wirtschaft werden dürften, hält der Konsum den Schlüssel zu einem stärkeren Nachfragewachstum in Deutschland. Seine Schwäche ist etwas überraschend: Die Realeinkommen sind gestiegen, und die im letzten Jahr gewählte Koalitionsregierung hat eine Reihe großzügiger Sozialmaßnahmen verabschiedet, darunter eine erhebliche Ausweitung des Mindestlohns, eine Senkung des Rentenalters und die Anrechenbarkeit von Kindererziehungszeiten auf die Rente.

Doch selbst diese Maßnahmen, die ausländische Beobachter zumeist übersehen, haben die Verbrauchernachfrage nicht ankurbeln können. Was also könnte die Bundesregierung noch tun, um den Deutschen ihre Enthaltsamkeit abzugewöhnen?

Ein Bereich, in dem die Regierung aktiv werden könnte, sind die öffentlichen Investitionen. Doch die von Ausgaben in die öffentliche Infrastruktur ausgehenden Wachstumsimpulse sind bescheiden. Eine Erhöhung der Infrastrukturausgaben um ein Viertel würde eine enorme staatliche Anstrengung darstellen, das BIP-Wachstum jedoch lediglich um 0,4 Prozentpunkte steigern.

Die Hauptgefahr ist nun politischer Art. Eine schwache deutsche Wirtschaft erschwert die erforderlichen strukturellen Anpassungen in den Peripherieländern der Eurozone erheblich. Dies wiederum heizt die Wahrnehmung an, dass die Bundesregierung verantwortlich ist, da ihr eine mangelnde Bereitschaft unterstellt wird, die notwendigen Schritte zur Stärkung der Binnennachfrage zu ergreifen – während sie den Peripherieregierungen untersagt, selbst mehr auszugeben. Angesichts anhaltend hoher Arbeitslosigkeit und stagnierender Einkommen in weiten Teilen der Eurozone wird es immer verführerischer, „den Deutschen“ die Schuld zu geben.

Die Bundesregierung ihrerseits erkennt nicht einmal an, dass ein Problem vorliegt. Dies überrascht nicht; angesichts einer nach wie vor enorm niedrigen Arbeitslosigkeit wird die mangelnde Zunahme der Nachfrage schlicht als unwichtig abgetan, und die ausbleibende Inflation wird als Zeichen des Erfolges wahrgenommen.

Dies ist ein Fehler. Europas deutscher Anker hat sich festgefressen, und die Sorgenflut von Deutschlands Partnern sollte der Bundesregierung nicht egal sein.

 

 

 

 

 

 

Tres artículos de Daniel Gros: 1º “Chivo expiatorio: Alemania” (5/12/2013) // Drei Artikel von Daniel Gros: 1er ” Sündenbock Deutschland” (5/12/2013)

diciembre 21, 2014 Deja un comentario

Daniel Gros ist Direktor des „Centre für European Policy Studies“ (CEPS), einer in Brüssel ansässigen Denkfabrik

Daniel Gros es director del Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS), un Think Tank con sede en Bruselas.

¿Puede un país como Alemania, en el que vive un 1% de la población del planeta y cuya participación en el producto interior bruto mundial no alcanza el 5%, ser responsable del lamentable estado en que se encuentra la economía mundial? El ministerio de economía americano ha sido el primero en dar voz al asunto al criticar el superávit por cuenta corriente de Alemania en un informe sobre países manipuladores de divisas. El mes pasado la Comisión Europea intervino en idéntico sentido al publicar un informe sobre desequilibrios macreconómicos en el que reclamaba que se llevara a cabo un análisis a fondo del excedente por cuenta corriente alemán.

Parece justificado resaltar el papel de Alemania cuando se habla de Europa , pero incluso en Europa el producto interior bruto de Alemania supone menos del 30 % del conjunto  del continente ( y la producción de Alemania menos de un cuarto de la producción europea ). El peso de Alemania es, pues, significativo, pero no dominante.

Este centrarse sólo en Alemania además deja de lado el hecho de que este país representa únicamente la punta de un iceberg teutónico: todos los países del norte de Europa de habla germánica presentan superávits por cuenta corriente. Holanda, Suiza, Suecia Noruega son naciones que presentan unos excedentes, que si se ponen en relación con el producto interior bruto europeo suman un mayor porcentaje que el de Alemania.

Tomados en conjunto, los excedentes en la balanza comercial de estos pequeños países ascienden a 250 mil millones de dólares , por encima del de Alemania. Estos excedentes han dado muestras además de mayor consistencia: hace diez años Alemania presentaba déficits por cuenta corriente mientras que sus parientes lingüísticos presentaban superávits de una magnitud igual que la que tienen hoy. Más aún: en el transcurso de estos diez años este grupo de pequeños países ha acumulado excedentes comerciales superiores incluso a los de China.

¿Se acusa a a estos países de estar llevando a cabo políticas mercantilistas? ¿Se dice de ellos que están participando en una competición por ver quíen hace bajar más los salarios?

Muchas de las recomendaciones que se dan para corregir el superávit por cuenta corriente alemán, simplemente son inadecuadas si tenemos en mente los prolongados superávits de este variado grupo de países. Algunos de ellos (Holanda) pertenecen a la Eurozona, otros (Suiza) han vinculado su divisa discrecionalmente al Euro, y otros (Suecia) siguen, por su parte, manteniendo un tipo libre de cambio.

Dentro de Europa fueron en el pasado los déficits de los países periféricos (sobre todo los de España, aunque también los de Portugal y Grecia) los que servían de contrapeso a los superávits alemanes, pero este ya no es el caso.

El contrapeso a los superávits teutónicos lo representa hoy el „desahorro anglosajón“. La mayor parte de los paises de habla inglesa presentan déficits por cuenta corriente ( y lo llevan haciendo desde hace tiempo). Tomados en conjunto los déficits por cuenta corriente de los EEUU, Gran Bretaña y los paíes más grandes de la Commonwealth superan los 800 miles de millones de dólares o lo que es lo mismo cerca del 60% de los déficits de balanza comercial a escala mundial.

No resulta sorprendente que los políticos y los medios de los mayores países anglosajones se quejen de los superávits que presenta Alemania. Pero si fuera Alemania la única en tomar medidas, estos países apenas lo notarían por ser sus déficits significativamente mayores.

La cuestión central es preguntarse quién se beneficiaría si Alemania empezara a importar más. Sólamente un 10% de esas importaciones vendría de los países periféricos, mientras que casi un 40% lo harían de los países excedentarios del norte de Europa. Serían, por lo tanto, estos países excedentarios (con bajos niveles de paro) los que estarían beneficiándose hasta cuatro veces más que los países periféricos (con altos niveles de paro) de un aumento de la demanda interna alemana. Lo mismo pasaría con otros países con superávits por cuenta corriente estructurales y así Rusia, China y Japón se verían más beneficiados de una intensificación de la demanda interna alemana que España o Grecia.

Por consiguiente, la discusión sobre el superávit de Alemania confunde el asunto en dos sentidos. En primer lugar, los países periféricos de Europa, a pesar del papel importante que en ella juega la economía alemana, se beneficiarían poco si únicamente es Alemania la que emprende una adaptación de sus importaciones. En segundo lugar y a nivel mundial, de un crecimiento de las importaciones alemanas se verían beneficiados en un pequeño grado muchos países pero en un grado desproporcionadamente alto precisamente aquellos países que ya son excedentarios. Si, por contra, esta adaptación de las importaciones es llevada a cabo además por todos los países del norte de Europa, el efecto de un aumento de la demanda a cargo de Alemania se vería duplicado, aunque sólo fuera por el fuerte nivel de integración que presentan los países „teutónicos“.

Y esto es así a nivel europeo y a nivel global. Una coordinación aplicada a nivel de la Eurozona ( a través, por ejemplo del procedimiento del desequilibrio excesivo que ahora se aplicaría a Alemania) parece manifiestamente insuficiente si se trata de ayudar a los países periféricos. De su aplicación a nivel global se beneficiarían también mucho más los países deficitarios anglosajones a quienes vendría muy bien un aumento de la demanda interna del conjunto de los países del norte de Europa.

Alemania se ha convertido en blanco fácil para países deficitarios por cuenta corriente en Europa y más allá de ella. No parece, sin embargo, un buen camino denunciar sólo a Alemania si de lo que se trata es de obtener resultados.

Sündenbock Deutschland

Könnte Deutschland, in dem 1% der Weltbevölkerung lebt und dessen Anteil am Welt-BIP weniger als 5% beträgt, tatsächlich für den jämmerlichen Zustand der Weltwirtschaft verantwortlich sein? Das US-Finanzministerium hat den Reigen mit einem Bericht über Währungsmanipulatoren eröffnet, in dem der deutsche Leistungsbilanzüberschuss kritisiert wurde. Die Europäische Kommission hat sich im vergangenen Monat ebenfalls zu Wort gemeldet, als sie ihren Bericht über makroökonomische Ungleichgewichte veröffentlichte und eine eingehende Analyse des deutschen Überschusses verlangte.

Es scheint wesentlich eher gerechtfertigt, den Schwerpunkt auf Deutschland zu legen, wenn man sich auf Europa beschränkt. Doch selbst auf die EU bezogen entfallen weniger als 30% des BIP der Eurozone (und weniger als ein Viertel der Produktion in der EU insgesamt) auf Deutschland. Deutschland ist bedeutend, aber nicht dominierend.

Dieser Fokus auf Deutschland lässt außerdem die Tatsache außer Acht, dass das Land lediglich die Spitze eines teutonischen Eisberges repräsentiert: Alle nordeuropäischen Länder mit germanischen Sprachen weisen einen Leistungsbilanzüberschuss auf. Die Niederlande, die Schweiz, Schweden und Norwegen weisen allesamt Überschüsse auf, die auf das BIP bezogen größer sind als der deutsche.

Zusammengenommen beläuft sich der jährliche Außenhandelsüberschuss dieser kleinen Länder auf über 250 Milliarden US-Dollar und liegt damit etwas über dem deutschen. Außerdem waren ihre Überschüsse beständiger als die Deutschlands: Vor zehn Jahren hat Deutschland ein Leistungsbilanzdefizit verzeichnet, während seine Sprachverwandten bereits Überschüsse in einer vergleichbaren Größenordnung wie heute aufgewiesen haben. Im Verlauf der vergangenen zehn Jahre hat diese Gruppe kleiner Länder einen kumulierten Überschuss verzeichnet, der sogar größer ist als der Chinas.

Machen sich alle diese Länder einer merkantilistischen Politik schuldig? Beteiligen sie sich allesamt an einem Wettlauf um Lohnzurückhaltung?

Viele der simplen politischen Empfehlungen, die abgegeben werden, um den deutschen Überschuss zu korrigieren wirken verfehlt, wenn man die anhaltenden Überschüsse dieser vielfältigen Ländergruppe untersucht. Einige sind, wie Deutschland, in der Eurozone (die Niederlande); andere haben ihre Währung einseitig an den Euro gekoppelt (Schweiz), und wieder andere verfolgen nach wie vor einen freien Wechselkurs (Schweden).

Innerhalb der Eurozone waren früher die Defizite der Peripherieländer (vor allem Spanien, aber auch Portugal und Griechenland) das Gegenstück zu den deutschen Überschüssen. Das ist nicht mehr der Fall.

Heute stellt „angelsächsisches Entsparen“ das Gegenstück zu teutonischem Überschuss dar: Die meisten englischsprachigen Länder weisen Leistungsbilanzdefizite auf (und das seit geraumer Zeit). Zusammengenommen beläuft sich die Summe der Leistungsbilanzdefizite der Vereinigten Staaten, Großbritanniens und großer Commonwealth-Länder auf über 800 Milliarden US-Dollar oder rund 60% der Gesamtsumme aller Außenhandelsdefizite weltweit.

Es ist nicht verwunderlich, dass sich nationale Politiker (und Medien) in großen englischsprachigen Ländern über den deutschen Überschuss beklagen. Doch wenn Deutschland allein Maßnahmen ergreift, wird das Schicksal dieser Länder kaum beeinflusst, weil ihre Defizite wesentlich größer sind.

Die Schlüsselfrage ist, wer davon profitieren würde, wenn Deutschland anfängt mehr zu importieren. Auf die Peripherieländer der Eurozone entfallen nur 10% der deutschen Importe, im Vergleich zu fast 40% für die anderen Überschussländer in Nordeuropa. Von einer stärkeren Binnennachfrage in Deutschland würden somit diese anderen Überschussländer (mit geringer Arbeitslosigkeit) viermal mehr profitieren als die Peripherieländer (mit deutlich höherer Arbeitslosigkeit). Andere Länder mit einem strukturellen Überschuss, einschließlich Russland, China und Japan, würden ebenfalls mehr von einer stärkeren deutschen Nachfrage haben als Spanien oder Griechenland.

Die Diskussion über den deutschen Überschuss bringt die Sachverhalte also in zweierlei Hinsicht durcheinander. Erstens, obwohl die deutsche Wirtschaft und ihr Exportüberschuss im europäischen Kontext eine große Rolle spielen, würden die Peripherieländer der Eurozone eher wenig profitieren, wenn Deutschland allein eine Anpassung vornimmt. Zweitens würden im globalen Kontext viele Länder nur ein wenig von einer von Deutschland allein vorgenommenen Anpassung profitieren, während andere Überschussländer unverhältnismäßig profitieren würden. Eine Anpassung aller nordeuropäischen Länder würde die Auswirkung einer Ausweitung der Nachfrage durch Deutschland allein aufgrund der starken Integration zwischen den „teutonischen“ Ländern verdoppeln.

Dies trifft sowohl auf den europäischen als auch den globalen Kontext zu. Eine Koordinierung innerhalb der Eurozone (so etwa durch das Verfahren bei einem übermäßigen Ungleichgewicht, das nun möglicherweise auf Deutschland angewendet werden wird) scheint in hohem Maße unzureichend, wenn den Peripherieländern geholfen werden soll. Auf globaler Ebene würden auch die englischsprachigen Defizitländer deutlich stärker profitieren, wenn Nordeuropa insgesamt seine Binnennachfrage erhöhen würde.

Deutschland ist zur attraktiven Zielscheibe für Länder mit Zahlungsbilanzdefiziten in Europa und darüber hinaus geworden. Es scheint jedoch nicht der richtige Weg zu sein, Deutschland allein anzuprangern, wenn Resultate erzielt werden sollen.

L´étoffe de nos rêves

diciembre 16, 2014 Deja un comentario

“L´étoffe de nos rêves”…”L´étoffe de nos rêves”… Je me répetait ces mots inlassablement en essayant d´arriver à écrire quelque chose. Malhereusement j´avais du mal, ma tête ne trouvant rien. Par rapport à l´étoffe je n´ avais de ma vie rien tissé, même pas cousu un bouton. En ce qui concerne les rêves ça faisait longtemps que je ne rèvais plus. Au cours de ma vie, de fait, j´étais devenu un realiste aux prises avec toute la rêverie du monde. À la limite rien d´autre chose que le realisme allumait mes illusions, il va de soi plutôt pauvres. Avec le recul je me rendais compte que la matière de mes rêves avait été à tel point epuisé que la fierté de ne pas m´illusioner était la seule source de mon illusion. En peu de mots, j´avais fini par aimer me déguiser en realiste, paré, tout au plus, avec un brin de cynisme moyenannt lequel j´esperais attirer des femmes naives et rêveuses.

“L´étoffe de nos rêves”… “L´étoffe de nos rêves”, je me répetais encore une fois. Toute de suite ces mots réveillerent en moi l´envie de m´interroger sur mon manque d´illusion. Quelle histoire, quels personnages se trouvaient derrière cette prévention si anti-illusionante. Du coup je me mis à fouiller dans mes souvenirs, souvenirs d´enfance naturellement. Et voilá que certains personages des bandes dessinés que je´avais lu, affleurèrent dans mon cervaux.

Parmi eux il en avait deux qui répresentaient respectivement la cime et l´abîme de l ´art de se déguiser. D´un côté, “Mortadelo” l´hèros du dessinateur espagnol Ibañez capable de se transformer en n´importe quoi afin d´échouer toujours. D´un autre côté, “Sue” , le membre du groupe de super-hèros americains aux éditions Marvel qui avait le pouvoir de se rendre invisible chaque fois que le groupe entamait un exploit bienfaisant pour l´humanité.

En me rapellant de ces lectures d´enfance je relie mon fort besoin present de me déguiser en realiste à la necessité de trouver un équilibre, quoique précaire, entre ces deux pôles.

Cependant, dès le moment où je prends la decisión de m´habiller en “realiste”, autrement dit, de mettre un costume qui n´aspire à être que moi et rien que moi, je resens dans la foulée le fort besoin d´y échapper, comme si la taille de ce costume était trop serrée pour moi, trop la mienne pour être moi. De là vient alors mon envie de rencontrer mes hèros d´enfance “Sue” et “Mortadelo” par un autre biais, par le biais de la sortie de moi. Une sortie pleine de promesses, bien sûr.

Aiguilloné, donc, par la pauvreté d´un costume dont la taille était trop petite, je me mets à évoquer d´une part ce que j´aurais été si j´avais eu le pouvoir de me rendre invisible et, d´autre part, à quoi serais-je parvenu si, comme Mortadelo, j´avais pu me déguiser en n´importe quoi.

Dans les deux cas, dans la plenitude transformatrice de “Mortadelo” et dans son creux simmetrique incarné par “Sue, la femmelle invisible, un sentiment de toute-puissance m´envahi qui me fait éclater de rire, d´un rire méchant et sauvage, d´ailleurs.

C´est la joyeuse promesse au bout de laquelle on frôle toujours le realisme le plus cruel et grosier, le realisme qui  tout en désabusant les individus, les met aux bottes des phantasmes dont il vaut mieux se méfier.

Allan Bloom´s take on Rock music (Extract from “The Closing Of The American Mind”) // Punto de vista de Allan Bloom sobre la música Rock (Extracto de “El Cierre De La Mente Americana”)

Aquí reside la importancia de la música Rock. No quiero decir con ello que esta música se nutra de ninguna fuente intelectual de altura, pero ha crecido sobre las cenizas de la música clásica y en un ambiente donde no existe ninguna resistencia intelectual a que se estimulen las pasiones más crudas. A los racionalistas de hoy, tal que los economistas, todo esto les resulta indiferente, los irracionalistas, por el contrario, son sus máximos valedores. No es que tengamos que temer que de las almas asépticas de nuestros adolescentes vaya a surgir ninguna bestia rubia por más que la música rock apele exclusivamente a un único deseo, a un deseo bárbaro, al deseo sexual, y no al amor ni a eros, sino al deseo sexual en su estadio más primario y sin educar. La música Rock da carta de naturaleza a las primeras emanaciones de sensualidad infantil y las toma en serio, sacándolas a la luz y legitimándolas no como pequeños brotes que habría que llenar de cuidados para que se conviertan en espléndidas flores sino como la cosa en sí, como lo que hay. La música Rock brinda a los chicos en bandeja de plata y con toda la autoridad de la industria del entretenimiento todo aquello que sus padres les habían dicho que tendrían que esperar hasta hacerse mayores para comprender.

Los jóvenes saben que el ritmo del Rock es el del coito. No es por otra cosa que el Bolero de Ravel es el tema de música clásica que antes reconocen y que más les gusta. Echando mano de algo de arte y de mucho pseudo-arte una enorme industria se dedica a cultivar el gusto por los sentimientos orgiásticos ligados al sexo, suministrando un flujo constante de materia fresca para apetitos voraces. Nunca antes hubo una forma de arte tan exclusivamente dirigida a los jóvenes.

En sintonía con y sirviéndo de apoyo a la música excitadora y catártica, las letras de Rock celebran los amores quinceañeros y las atracciones polimorfas fortaleciéndolos contra el ridículo y la vergüenza tradicionales. Las palabras describen implícita y explícitamente actos del cuerpo que satisfacen el deseo sexual presentándolos como su culminación más natural y obvia a unos jóvenes que aún no tienen la más leve idea de lo que son el amor, el matrimonio y la familia. El efecto de todo esto sobre estos jóvenes que no sienten la necesidad de ver haciendo groseramente a otros lo que tan fácilmente pueden hacer ellos mismos, es mucho mayor que el de la pornografía. El voyerismo queda para los viejos pervertidos; para ellos, las relaciones sexuales activas.

El corolario inevitable de un interés sexual semejante es la rebelión contra la autoridad de unos padres que lo reprimen. El interés propio se transforma así en indignación y, ésta, después, en moralidad. La revolución sexual tiene que deshacerse de todas las fuerzas de dominación, de los enemigos de la naturaleza y la felicidad. Bajo la máscara de la reforma social, el odio brota del amor. Toda una visión del mundo pivota sobre el sexo. Lo que antes constituía un resentimiento infantil consciente o semi-inconsciente se convierte en la nueva Escritura. Y a esto le sigue el anhelo por una sociedad universal sin clases, sin prejuicios, sin conflicto, la que necesariamente resulta de la liberación de las conciencias.-“We Are The World” (“Somos el mundo”), una versión púber del “Himno a la Alegría” cuyo cumplimiento ha sido inhibido por los equivalentes políticos de las figuras de Papá y Mamá. Estos son los tres grandes temas musicales: el sexo, el odio y una versión hipócrita y adulona del amor fraternal. Estas fuentes contaminadas desembocan en un cauce fangoso donde solamente los monstruos pueden nadar. Como prueba de esto basta echar un vistazo a los videos que se proyectan sobre la caverna de Platón desde que la MTV se hizo cargo de ella. Da que pensar que la imagen de Hitler aparezca a menudo reproducida en contextos excitantes.  Nada noble ni sublime ni profundo ni delicado ni con gusto ni siquiera decente tiene cabida en todo esto, sólo hay sitio para lo intenso, lo cambiante, lo vulgar e inmediato, aquello que Tocqueville nos advirtió que sería el carácter del arte democrático y que se combina con una omnipresencia, poderío y variedad de contenido que Tocqueville jamás hubiera podido imaginar.

Imagínense a un treceañero sentado en la sala de la casa de sus padres haciendo los deberes de mates mientras escucha música en sus cascos o ve la MTV. Disfruta de la libertad que a lo largo de siglos se impuso en dura lucha gracias a una combinación de genio filosófico y heroísmo político, consagrada con la sangre de mártires; la economía más productiva en la historia de la humanidad le provee de ocio y confort; una ciencia que ha desvelado los secretos de la naturaleza lo ha hecho con el fin de suministrarle la reproducción de los maravillosos sonidos e imágenes tan reales de los que disfruta. ¿Y en qué culmina todo este progreso? En un adolescente cuyo cuerpo palpita a ritmo de orgasmo, cuyos sentimientos se articulan en himnos que cantan a las alegrías del onanismo o a la muerte de los padres y cuya ambición es ganar fama y dinero imitando al transformista de turno cuya música escucha. En suma, a la vida se la convierte en una continua fantasía masturbatoria empaquetada con fines comerciales.

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This is the significance of rock music. I do not suggest that it has any high intellectual sources. But it has risen to its current heights in the education of the young on the ashes of classical music, and in an atmosphere in which there is no intellectual resistance to attempts to tap the rawest passions. Modern-day rationalists, such as economists, are indifferent to it and what it represents. The irrationalists are all for it. There is no need to fear that the “blond beasts” are going to come forth from the bland souls of our adolescents. But rock music has one appeal only, a barbaric appeal, to sexual desire-not love, not eros, but sexual desire undeveloped and untutored. It acknowledges the first emanations of children´s emerging sensuality and addresses them seriously , eliciting them and legitimating them, not as little sprouts that must be carefully tended in order to grow into gorgeous flowers, but as the real thing. Rock gives children, on a silver platter, with all the public authority of the entertainment industry, everything their parents always used to tell them they had to wait for until they grew up and would understand later.

Young people know that rock has the beat of sexual intercourse. That is why Ravel´s Bolero is the one piece of classical music that is commonly known and liked by them. In alliance with some real art and a lot of pseudo- art, an enormous industry cultivates the taste for the orgiastic state of feeling connected with sex, providing a constant flood of fresh material for voracious appetites. Never was there an art form directed so exclusively to children.

Ministering to and according with the arousing and cathartic music, the lyrics celebrate puppy love as well as polymorphus attractions, and fortify them against traditional ridicule and shame. The words implicitly and explicitly describe bodily acts that satisfy sexual desire and treat them as its only natural and routine culmination for children who do not yet have the slightest imagination of love, marriage or family. This has a much powerful effect than does pornography on youngsters, who have no need to watch others do grossly what they can so easily do themselves. Voyeurism is for old perverts; active sexual relations are for the young. All they need is encouragement.

The inevitable corollary of such sexual interest is rebellion against the parental authority that represses it. Selfishness thus becomes indignation and then transforms itself into morality. The sexual revolution must overthrow all the forces of domination, the enemies of nature and happiness. From love comes hate, masquerading as social reform. A worldview is balanced on the sexual fulcrum. What were once unconscious or half-conscious childish resentments become the new Scripture. And then comes the longing for the classless, prejudice-free, conflictless, universal society that necessarily results from liberated consciousness- “We Are the World”, a pubescent version of “Alle Menschen werden Brüder”, the fulfillment of which has been inhibited by the political equivalents of Mom and Dad. These are the three great lyrical themes: sex, hate and a smarmy, hypocritical version of brotherly love. Such polluted sources issue in a muddy stream where only monsters can swim. A glance at the videos that project images of Plato´s cave since MTV took it over suffices to prove this. Hitler´s image recurs frequently enough in exciting contexts to give one pause. Nothing noble, sublime, profound, delicate, tasteful or even decent can find place in such tableaux. There is room only for the intense, changing, crude and immediate, which Tocqueville warned us would be the character of democratic art, combined with a pervasiveness, importance and content beyond Tocqueville´s wildest imagination.

Picture a thirteen-year-old boy sitting in the living room of his family home doing his math assignment while wearing his Walkman headphones or watching MTV. He enjoys the liberties hard won over centuries by the alliance of philosophic genius and political heroism, consecrated by the blood of martyrs; he is provided with comfort and leisure by the most productive economy ever known to mankind; science has penetrated the secrets of nature in order to provide him with the marvelous, lifelike electronic sound and image reproduction he is enjoying. And in what does progress culminate? A pubescent child whose body throbs with orgasmic rhythms; whose feelings are made articulate in hymns to the joys of onanism or the killing of parents; whose ambition is to win fame and wealth in imitating the drag-queen who makes the music. In short, life is made into a nonstop, commercially prepackaged masturbational fantasy.