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“Una controversia alemana”. El historiador Ernst Nolte // “Ein deutscher Streitfall”.Der Historiker Ernst Nolte II

Nolte pertenece a la generación de 1923. Tenía 10 años cuando los nazis llegaron al poder. Puede que la foto de infancia que vemos en las imágenes nos transmita una imagen real: el hermano mayor, responsable y razonable, pero que, a diferencia de su hermano Heinz, no fue reclutado para la guerra sino que se hizo historiador y escribiría libros, muchos libros.

Ernst Nolte: Nunca lo he ocultado, al contrario lo he subrayado: nunca me vi involucrado en las luchas más importantes que tuvieron lugar en el siglo XX, en su primera mitad. Me refiero a la práctica. Espiritualmente estuve desde luego que involucrado desde muy joven pero en la práctica no. Debido a una, en sí misma nimia, deficiencia de nacimiento en la mano no pude ser soldado. Y tampoco pude ser miembro en toda regla de las juventudes hitlerianas. Naturalmente que todos formábamos parte de ellas, eran las juventudes del Estado pero el rechazo del intelectual en que me convertiría más tarde ya se veía en el casi nulo papel que jugué en aquellos movimientos. Un papel, por otro lado, que ni de lejos fue el de resistente. Poco aportaron, en este sentido, estas experiencias a mi vida. Aunque he de decir que tenía plena conciencia del hecho de querer convertir en algo positivo algo que en sí mismo había sido algo negativo como lo fue el hecho de no haber compartido el destino de mi propia generación. Y lo podía convertir en positivo dedicándome a algo que quizá me fuera más fácil a mí que a otros, al esfuerzo por la objetividad, la dedicación a cultivar este esfuerzo. Esto por un lado. Por otro lado está el hecho de que el nacionalsocialismo como carga y como tema, era en los años cincuenta, mucho mas de lo que hoy se admite, un asunto que no era ajeno a la gente y tampoco a mí y, psicológicamente, el deseo de encomendarme a esta perturbadora tarea no con palabrería sino con el pensamiento, fue también una importante motivación para mí.

Entrevistador: Ud. estudió filosofía en Freiburg con Heidegger. Luego se hizo profesor y ejerciendo como profesor escribió “El Fascismo En Su Epoca” y gracias a este trabajo obtuvo Ud. su habilitación para la cátedra colocándose finalmente en la universidad. En alguna parte he leído que Ud. llegó a la historia por la puerta falsa… Colegas suyos le llaman “El lobo solitario entre los historiadores…” Esta soledad o este ser diferente ¿Tiene que ver con que Ud. desde el principio no tiene para los demás el mismo pedigrí que el resto? ¿O cabe atribuirlo a que si uno entra en el campo de la historia de la mano de Heidegger resulta difícil entonces adaptarse?

Ernst Nolte: En el año 1965 soy nombrado profesor en la Universidad de Marburgo y  el resto de mis colegas me recibió muy bien. Nadie trató de echarme ni me mostró ningún signo de rechazo. Wolfgang Abendroth* fue mi compañero. Sí, se trataba de una universidad de ambiente de izquierdas pero él y yo tuvimos una buena relación durante mucho tiempo. El se ocupó de montar un departamento que se encargaría en especial del estudio del fascismo y que incluyó mi nombramiento, nombramiento que él apoyó como me comentaría más tarde.

 *Wolfgang Abendroth (2 de mayo de 1906 – 15 de septiembre de 1985) fue un jurista y politólogo alemán. Contribuyó de manera notable en la creación de los fundamentos constitucionales de Alemania Occidental de posguerra.Fue profesor de leyes durante un corto tiempo en Alemania Oriental pero como se oponía al Stalinismo, emigró a Alemania Occidental, donde fue nombrado profesor de ciencia política en Marburgo en 1950.

En Marburgo Wolfgang Abendroth daba clases de ciencias políticas. De joven fue miembro del Partido Comunista Alemán (Kommunistische Partei Deutschlands). Pasó la época nazi en la cárcel y en batallones de castigo. Con él se habilitaría en 1961 Jürgen Habermas siendo Abendroth uno de los mentores del movimiento estudiantil.

Ernst Nolte: Se empezaron a producir tensiones al aparecer estudiantes en escena que nos tachaban públicamente de “carne de cementerio”. A tales muestras de amistad difícilmente podíamos responder con abrazos. Sea como fuere, a partir de los años 70 estaba ya claro que “Nolte era de derechas”

Yo fui uno de los fundadores de la “Liga por la libertad de las ciencias” ( Bund Freiheit der Wissenschaft) y esto obviamente no se me ha perdonado nunca.

*La Bund Freiheit der Wissenschaft es una asociación que según sus propios estatutos trabaja por la libertad en la ciencia y por la eficiencia en las facultades y escuelas. Foco central de la asociación es su interés por influir en las decisiones de política de  educación. Es considerada como una asociación de carácter conservador. Fue fundada el 18 de noviembre de 1970 por profesores universitarios conservadores como reacción al movimiento estudiantil.

“La liga por la libertad de las ciencias” era una asociación de profesores que vio a la universidad en peligro cuando el movimiento estudiantil en sus estertores finales se iba desmembrando en grupos cada vez más radicales. La revista cultural televisiva de la ARD “ Titel, Thesen, Temperamente” informaba sobre ello bajo el título “Provocadores académicos”. Los provocadores eran los profesores:

Imágenes televisivas del programa de la ARD “Titel, Thesen, Temperamente” 30/11/1970. (Habla el locutor del programa)

“… el programa fue invitado al acto de la “Liga por la libertad de las ciencias”. Se trató de un evento organizado por los profesores y para los profesores. Lo que les unía era una común posición política, una posición conservadora. Estos “provocadores académicos”  pretenden detener planificadamente la reforma de las leyes que se está preparando en el ministerio de educación. Para la Liga, textual, “la ciencia es un servicio a la sociedad y  este servicio únicamente puede ser asumido por  la case dirigente del país.”

Se intenta con esto además formar a nivel internacional un frente de derechas.

Imágenes de Ernst Nolte tomando la palabra:

“Nos giramos hoy hacia Atenas* al hablar de células rojas, al ver el fanático deseo de poder con el que intentan hacerse con institutos académicos y técnicos, al ver el miedo que sus amenazas extienden  y  la violencia hábilmente dosificada con que buscan fortalecer su influencia ilegal”

*Puede que Nolte se esté refiriendo aquí al secuestro el 27 de junio de 1976 de un avión que volaba a París desde Tel Aviv con parada en Atenas en cuyo aeropuerto fue secuestrado y desviado a Uganda a cargo de terroristas palestinos del Frente de Liberación de Palestina y alemanes de las llamadas células revolucionarias.

Las Revolutionären Zellen o Células Revolucionarias eran un grupo activista constituido por células autónomas. A diferencia de la R.A.F. (Fracción del Ejército Rojo) su objetivo no era operar desde la clandestinidad sino en la legalidad. Sus atentados por lo tanto no eran reivindicados , lo que les permitía además de su actividad combativa colaborar en organizaciones políticas legales y tomar parte en las discusiones que se daban en el seno de la izquierda y de la sociedad.

File:Revolutionäre Zellen.png

Podía haberse llegado por aquel entonces a un entendimiento. Lo que no resulta creíble es acusar únicamente a los profesores del hecho de que ese entendimiento no se produjera.

Imágenes de Erns Nolte contestando en una entrevista:

“Escucho desde hace tiempo que la parte más activa, interesada e interesante de los estudiantes se encuentra muy cerca de este punto de vista si no es que se identifica con él”

Esa mayor parte más interesada e interesante de los estudiantes es de izquierdas, afirma Nolte. Nolte abandona en 1973 el ambiente izquierdista de Marburgo para trasladarse al ambiente aún más izquierdista de Berlín. Un año más tarde se publica “Alemania y la Guerra Fría”

Entrevistador: Alguna vez ha dicho Ud que desde 1976 en América es Ud. un hombre muerto. Y esto tienen que ver con un libro suyo de 1974 titulado “Alemania y la Guerra Fría” ¿Qué contiene el mismo que le hace a Ud. referirse a esa muerte?

Ernst Nolte: Ya el título a algunos americanos no les gustó. Y lo que el libro contiene, si bien sólo en algunos puntos subalternos, tampoco. Por resumir, un historiador americano hizo en la “American Historical Review”- una revista muy importante del gremio- una recensión muy crítica del libro que comenzaba con estas bonitas palabras: “Miracles do happen” o sea, “Los milagros y las señales premonitorias existen” porque, según él, el libro fue escrito por un historiador hegeliano, por alguien que piensa en términos hegelianos y no como los historiadores deben pensar… Esto, según como se mire, lo podría considerar uno como un elogio… Pero en su caso no lo era…pues al final…Aunque en el título, según él, puede percibirse ya que a lo que al libro aspira es a que Alemania vuelva a ser el centro, se trataría del primer historiador alemán que estaría recuperando los viejos impulsos nacionalistas…

Objetivamente la recensión era bastante necia pues mis objetivos se dirigían más bien a contar cómo Alemania volvía a desaparecer de la historia, que es lo que precisamente le ocurre tras 1945. En la época nazi, por el contrario, Alemania estaba en el centro del mundo, todo giraba en torno a lo que allí ocurría, algunos lo aprobaban, pues había quien lo aprobaba, siendo lo más frecuente la desaprobación y el ataque… Sea como fuere , lo cierto es que nadie puede referirse a aquella época sin hacerlo a Alemania.

El tema  del libro es en realidad el papel de la izquierda en la historia y en la Guerra Fría … Este y no otro era el tema.

Y me centré en Alemania a título de exprerimento, ya que no dominaba las lenguas que para un tal enfoque me hubieran hecho falta… Por aquel entonces no dominaba el ruso…Apenas podía leerlo , muy mal en todo caso… O sea que en este sentido la recensión se equivocaba.

Sin embargo, tuvo muchos efectos… Porque, no niego que de vez en cuando…aunque yo siempre me he encontrado a gusto en las universidades americanas y las admiro por la apertura con la que le acogen a uno y por otras razones. Pero soy receloso respecto a los americanos en lo que concierne a los temas intelectuales. Les veo mostrarse aquí muy conformistas y en el momento en que- a pesar de que son o dicen que son anti-autoritarios- en el momento en que alguien conocido, sea su presidente o un historiador de relevancia, emite un juicio nítido, sea éste negativo o positivo, tienden a hacérselo suyo y no es esto la verdad una cosa que me guste mucho… Y, en fin, todo esto me llevó a tener que aceptar las consecuencias de que de repente mi nombre desapareciera del debate americano y de que mis libros dejaran de ser comentados.

Entrevistador: En cierta manera la recensión que Ud. cita y más tarde unos comentarios de Peter Gay marcan el tono de la generalidad de la crítica que se dirige a Ernst Nolte. El primero junto con otros muchos hablan de que Ud. posee un fanatismo por la objetividad.

Ernst Nolte: Lo que no tiene por que ser forzosamente un juicio negativo, aunque admito que algo ambivalente.

Entrevistador: Y quizá lo relacionan con una cierta frialdad.

Ernst Nolte: Esto se me ha reprochado bastantes veces. Lo relaciono con esa voluntad de objetividad a la que no se llega si no con una cierta distancia, que también puede llamarse frialdad.

Entrevistador: Lo siguiente quizá sea más interesante. Peter Gay sostiene que lo que Ud. estaría llevando a cabo  sería una atenuación por medio de comparaciones.

Peter Gay, historiador de la cultura americana y especialista en Freud y el psicoanálisis. Nacido en Berlín en 1923 como Peter Fröhlich. En 1933 huye, en su calidad de judío, de los nazis y emigra a Estados Unidos. Peter Gay escribe sobre Ernst Nolte lo siguiente:  “Yo no acuso a Nolte de haber deliberadamente reunido material histórico falso que ahora se dedican a explotar otros con unas manos menos limpias que las suyas. Pero deliberadamente o no su “Deutschland und der kalte Krieg” ( “Alemania y la Guerra Fría”) se reduce a una amplia y elaborada rehabilitación de la Alemania moderna. Al método que Nolte empleo yo lo llamo “atenuación por comparación” pues en su base está la estratagema de no dejar de admitir los crímenes nazis pero humanizándolos, o sea disculpándolos”

Ernst Nolte: A lo que se refiere es a la comparación con la Unión Soviética, con el bolchevismo y considera que de esta comparación se deriva una atenuación. Para ser completamente sincero en este punto, ni en Stalin ni en Lenin consigo ver unos tipos humanos inocuos y si los incluimos en una comparación puede que sí que resulte una atenuación pero resulta muy cuestionable que esta atenuación implique una atenuación de la gravedad del nacionalsocialismo y agradecería que quienes esto dicen mostraran abiertamente sus simpatías. Una simpatía más concreta que de la que he hablado anteriormente y que quizá ellos mismos sientan, puede que inconscientemente, hacia el bolchevismo o el comunismo. Se aclararían entonces muchas cosas. Yo siempre he creído que el bolchevismo y el mismo marxismo constituyen fenómenos históricamente muy significativos y nada más lejos de mis intenciones que ir levantando polémica. Acerca del marxismo escribí un libro bastante gordo en el que no menciono para nada lo que pasaría en el siglo XX sino que comienzo en el siglo XVIII hablando de marxismo y revolución industrial.

¿Quién en 1983 iba a interesarse por el libro de un sabio que trata sobre los precursores de Marx y Engels? Se trata del único libro de Nolte del que no hubo una segunda edición.

Ernst Nolte: Me interesé pronto por el marxismo. Nada más acabar la guerra. Me acuerdo de algo que ya por aquel entonces me rondaba la cabeza…antes incluso de que acabara la guerra…Los nacionalsocialistas no hablaban de Marx sino del judío Mardochai…Una de sus invenciones pues él no era Mardochai… Pero lo presentaban como Mardochai en todas sus manifestaciones… y lo que por entonces me dije fue: “A este judío Mardochai tienes que examinarle de cerca para ver lo que verdaderamente contiene. No te quedes con su figura polémica”- que era la que estaba extendida. Así que me puse a estudiar el marxismo relativamente pronto. Ya a comienzos de los 50- mi disertación misma hablaba del marxismo “Autoalienación y Dialéctica En El Idealismo Alemán y En Marx”. Me doctoré, por lo tanto, valiéndome del marxismo en 1952. Así que muy pronto empecé a interesarme por el marxismo tras la guerra.

Y luego naturalmente estuvo el azar. Por una razón u otra, antes de que empezara a ocuparme a fondo del nacionalsocialismo, estuve ocupándome de la historia del pensamiento francés y aquí me topé con Charles Maurras y la “Action Francaise”. Y ya entonces sorprendido me dije. “¡Caramba! Pasa por ser el de Maurras un movimiento conservador pero veo en él cosas que me recuerdan a Adolf Hitler”… Desde luego que no en la forma que eran expresadas pues en el caso de Maurras se trataba de un hombre cultivado y civilizado… Lo contrario de un vocinglero o un demagogo.

Charles Maurras (1868-1952), monárquico y pensador-guía- maître à penser- de la derecha francesa. En 1963 Nolte le clasificaría como fascista lo que le llevó a hacerse enemigos en la derecha antes de que se los hiciera en la izquierda.

Ernst Nolte: Empezando por su antisemitismo. Maurras era claramente antisemita. En este punto no está muy lejos de Hitler. Debieron de seguir su estela en este punto. Y luego está el azar de haberme encontrado en Roma en 1959 unos textos de Mussolini, unos textos en el que el joven Mussolini estaba profusamente representado.

Cuando se convirtió en primer ministro Mussolini se ocupó en hacer desaparecer de las bibliotecas italianas esos primeros escritos porque era muy consciente de que en ellos no aparecía el Mussolini fascista sino un Mussolini marxista profundamente convencido… Y esos textos fueron con los que me tropecé… Y al echarles un vistazo no pude por menos que decirme: ¡Caramba! Pero si el hombre fue primero marxista…y no precisamente al estilo de un sindicalista romántico sino de alguien influido por Nietzsche y esta relación entre Marx y Nietzsche me interesaba. En la facultad incluso había dado ya una conferencia sobre ella. Me adentré pues en aquellos textos que aunque no eran los de un especialista en la obra de Marx sí que se trataba de los de un marxista convencido. Tampoco eran los del jefe de la redacción de un periódico, como muchas veces nos lo representan, sino que  eran  de hecho los del líder del partido socialista italiano, un partido ya por aquel entonces importante.

Tras ellos me puse a escribir un ensayo muy largo de aproximadamente cien páginas “Marx y Nietzsche en el socialismo del joven Mussolini” y se lo envié al editor de la revista de estudios históricos, quien lo aceptó y lo publicó en 1960. Este fue el comienzo de “El Fascismo En Su Epoca” asi como el comienzo de mi carrera como historiador.

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