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Archive for 31 mayo 2013

“Una controversia alemana”. El historiador Ernst Nolte V // “Ein deutscher Streitfall”.Der Historiker Ernst Nolte V

Imágenes televisivas de archivo de unas conferencias en la Universidad de Marburgo recordando los 100 años del nacimiento de Heidegger. Lo que en ellas prima, sin embargo, es la involucración de Heidgger en el nacionalsocialismo. El reputado profesor George Steiner*acaba de referirse a Richard Wagner como a un músico genial y un antisemita siniestro. Aplausos entre el público presente.

*Francis George Steiner (París, 23 de abril de 1929), conocido como George Steiner, es un profesor, crítico y teórico de la literatura y de la cultura, y escritor.

Es profesor emérito del Churchill College de la Universidad de Cambridge (desde 1961) y del St Anne’s College de la Universidad de Oxford.

Moderador del evento: Adelante, Sr. Nolte, ha pedido Ud. la palabra.

Ernst Nolte: Sr. Steiner, no creo que ese paralelismo que Ud. traza entre Wagner y Heidegger sea para nada acertado…

Ernst Nolte se encarga de estropear el ambiente con estas pocas palabras. Acto seguido se pone a cabalgar sobre su caballo de siempre, su fiel Rocinante , el “nexo causal”  entra en el campo de batalla.

Ernst Nolte: Tanto a la conducta de Heidegger en 1933 así como a la del conjunto del nacionalsocialismo se las separa en todas las reflexiones que en Alemania normalmente se hacen del precedente que tuvo lugar antes que ellas y frente al cual ellas supusieron una reacción y respuesta. En la exposición que he realizado antes he intentado dejar esto claro y, sin embargo, se siguen una y otra vez interpretando estas conductas desde el exclusivismo de aquello en que desembocaron, o sea desde Auschwitz. Deberíamos plantearnos aquí si esto es admisible o si es que acaso no se debe, como yo lo he intentado, compartimentar el nacionalsocialismo, sino se debe diferenciar distintos elementos en el nacionalsocialismo y si es que a Heidegger pueden asignársele claramente unos elementos pero no los otros. Me parece ésta una pregunta esencial y no dejo de sorprenderme al ver cómo en Alemania se omiten las preguntas esenciales .

Moderador del evento: Sr. Steiner, ha pedido Ud. responder.

George Steiner: Ahora sí que  voy a ir en serio, Sr. Nolte, pero muy en serio. No le voy a hablar de Auschwitz. Ninguno de los que estamos sentados en esta mesa tenemos, por lo demás, el derecho.

Hablamos de 1932-1933. Ya en estos años a la gente se la apaleaba en la calle y se la torturaba sin parar. No estoy mentando Auschwitz sino el comienzo. Aunque me cuesta, estoy tranquilo a este respecto. Se quemaban libros. No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que la noche había comenzado, llena de brutalidad y violencia. Ningún genio, ningún profeta. Ud ha hablado en su brillante, importante exposición de la “pequeña solución”, pero las “pequeñas soluciones” no tardaron en conducir a las “soluciones finales”…

Si yo siguiera en esta o en cualquier otra universidad en la que a un negro, a un amarillo o a un rojo o a un católico o a un protestante irlandés o a dios sabe quién…a un vasco… se les dijera: desde mañana a Ud. se le prohíbe la entrada… si yo siguiera ahí un solo días más no sería más que un cerdo. Esto está claro… De sólo pensarlo vomito, me muero del asco… llegar a un despacho donde sé que a un judío ya no le está permitida la entrada y que los libros de la biblioteca ardan en las llamas…De un sitio así uno sale pitando y no le faltarán oportunidades de hacerlo.

Así que, si se me permite, no se trata de Auschwitz. No hablemos, Sr. Nolte, por favor de Auschwitz ¿No debía un pensador comprender ya en abril de 1933  de qué iba todo aquello?

Ernst Nolte: Espero que nadie abrigue la suposición de que yo soy amigo de que se quemen libros. Sí que quisiera decir- mal que le pese al público que tan presente se ha hecho (el público ha aplaudido la intervención de George Steiner)- que la quema de libros no necesita siempre de hogueras y fuego y, en este sentido, me gustaría referirme a un solo hecho: hasta el año 1917 se publicaron trece ediciones  del “Así habló Zaratustra” de Nietzsche en Rusia, en la Rusia zarista. Después, ni una sola más. Cuando se prohíben libros, cuando se los elimina de las bibliotecas públicas incluyendo los de Schopenhauer o Kant también estamos ante una especie de quema de libros que deberíamos condenar igual que hacemos con aquellas otras que más saltan a la vista. (Aplausos del público)

Imágenes televisivas de un extracto del periódico “Die Tageszeitung”* del 10/01/1990 titulado “Dr. Jekyll und Mr. Heidegger”:

die tageszeitung (abreviado taz, también usado como denominación común como “el taz“, en español el nombre completo sería “el periódico diario”), fundado en Berlín en 1978, es un periódico alemán de tirada diaria. De ideología ecologista, el taz se ha alineado a menudo con el partido verde, pese a lo cual se mostró crítico en su momento con el pacto de gobierno entre dicha coalición y el SPD durante el periodo 1998–2005.

El taz fue concebido en un principio como una alternativa a la prensa tradicional y se declaraba “irreverente, comercialmente independiente, inteligente y entretenido”. Una muestra de su filosofía periodística alternativa fue el salario único para todos sus empleados hasta 1991. Hoy día, los trabajadores del taz que ocupan puestos de responsabilidad reciben pluses. Así todo, los sueldos que paga el taz son considerablemente inferiores a los que se pagan en otros medios.

“Rubio, envarado, mirada fría a través de unas gafas sin moldura, dos hoyos en torno a la boca contraída, una voz nasal… Se asemeja a un Himmler que hubiera nacido más tarde… No es un pequeño cerdo nazi ni un pérfido demagogo sino, en el mejor de los casos, una oveja nacional populista… un panoli…patética, estúpida esta filosofía”

Imperturbable o incorregible en 1993 Nolte se ocupa de nuevo en su libro “Streitpunkte” (“Puntos de discordia”) del llamado “revisionismo” o “negacionismo de Auschwitz”. Reacción de la crítica: Nolte no es ningún negacionista, hace algo peor: intenta justificar Auschwitz.

En su libro “Historische Existenz” ( “Existencia histórica”) , una historia del mundo desde el Big Bang hasta 1998 algunos críticos no ven sino una defensa del antisemitismo.

Imágenes televisivas de la ceremonia de la entrega de premio “Konrad Adenauer” de la Fundación Deutschland. Munich 03/06/2000

Un tributo acompañado de protestas. La fundación conservadora “Konrad Adenauer”  hace entrega a Ernst Nolte del premio Konad Adenauer. Angela Merkel no acude. El discurso de elogio corre a cargo de Horst Möller, director del Instituto de Historia Contemporánea en Munich, a quien luego se le insta a dimitir.

Ya en 1989 el historiador Heinrich August Winkler en el periódico “ Die Zeit” admite que Nolte pudiera no estar tan errado con su “nexo causal”.

Sin embargo, su por aquel entonces recién publicado libro “La Guerra Civil Europea” levanta escándalo debido al “enfoque disculpador que lo recorre” El lema no escrito del libro: “Justicia para Adolf Hitler”

Ernst Nolte: La demanda que en mi obra con más ahínco, y levantando no poco escándalo,  he perseguido es que se haga justicia también a Adolf Hitler. Justicia. Hasta al propio diablo debe intentársele hacer justicia, remitiendo , por ejemplo, su caída de las alturas celestes a cosas que podamos comprender como la arrogancia…y, en fin, a todo aquello que, no sólo en el infierno, sino entre los propios seres humanos se encuentra tan extendido: egoísmo, arrogancia… etc.

Esta justicia que un historiador imparte a una determinada figura puede acarrearle juicios muy duros. Pero quienes se ofenden ante una expresión como “que se haga justicia también a Hitler” están dando por hecho que lo único correcto sería no hacerle justicia y yo que ellos le daría un par de vueltas a esto.

Natalia Ginzburg´s “La Maison Volpé”

Natalia Ginzburg  (Palermo, 14th July  1916 — Rome, 7th October 1991),was an Italian author whose work explored family relationships, politics and philosophy. She wrote novels, short stories and essays. She wrote “The “Little Virtues” (“Le piccole Virtù) in 1962. This book is a collection of short essays wherein “La Maison Volpé”, the one i´ve translated into english, is contained.

From 1959 to 1961 Ginzburg lived in London, following there her husband, who had been nominated for three consecutive years as director of the Italian Cultural Institute.  “La Maison Volpé” may reflect her difficulties in adapting herself to her new life in London and England in general, a deep rooted feeling of homesickness. Her melancholy lingers on everyday things in a detached and somehow mysteriously enveloping way, on just the kinds of things that for a native are, normally, of no matter at all. You may share or not her feelings but, as to me,  i enjoy  much following these morose thoughts, driven by their vague, meandering pattern, the style in which, through them, the writer manages to envelop the things by which, at that time, she may have felt  surrounded: billboards, bulging dustbins and food.

La Maison Volpé

Here in London, close to where i live, there´s a place called “La Maison Volpé”. I don´t know what it is, as i have never been inside it. I guess it must be a restaurant or a café. May be i´ll never go in and that name will then preserve its mystery. But i´ve got the feeling that when i remember London and the time i´ve spent here, those syllables will echo in my ears and  that all London will be summed up for me in that parisian name.

From the outside you can only see a glass door covered by a thick dull hazel drapery; beyond which you can´t see anything ; the drapery is old, dusty and  washed out. May be it is a restaurant but when you pass by there is no smell coming out from it, neither good nor bad. On the other hand, whenever i´ve passed by, i´ve never seen anybody opening or closing that door, at whose top the words of that weird name “ La Maison Volpé” are written in black and golden characters. Be it  a restaurant, a café or a night club, i´ve got the feeling that whatever you get offered there to eat or drink, it must be something old ,covered by the same dust and moths that cover the drapery. The street is almost in the outskirts. Placed between a gas station and a fridge store and always hermetically sealed, La Maison Volpé , launches its dark mystery, the promise of exotic and secret and, may be, sinful pleasures contained in the dark and golden characters of its name.

There are many places in London like “La Maison Volpé”: you can come upon them where you least expect them . They have extravagant names and from the outside you never know what they are. They give off a dark, exotic and rather sinful air and if you enter in broad daylight you find a mysterious half-light, hardly cleared by dim bluish lamps. There are velvet carpets, walls painted in black, but soon you get disappointed and bewildered by the sugar bowls on the tables , full of a brown coloured sugar, the sugar cane to which people are used to here. It doesn´t take you long before you realise that in these places nothing particularly mysterious happens and that people just drink in them a clear , lukewarm coffee watered down with milk. The people sitting at the tables are dressed in a rather painstakingly manner. You can see that this people are not there  in passing and just by chance, but with the firm purpose of spending their time in that place and, may be, even amusing themselves in it. It´s beyond me what kind of amusement they can find in a place that so fully lacks any trace of happiness; there a no couples cuddling and conversations  take place in a polite undertone;  people don´t look as they were ready to get involved in an intimate, passionate, ardent conversation; that kind of intimate conversations that in our cafés are held between a woman and a man or between friends. There´s no intimacy in that polite whispering. The decoration, the half-light, the drapery, the carpets are all meant to suggest intimacy only this intimacy turns out to be little more than just an abstract purpose, a faraway dream.

When italians meet in London they talk about restaurants. There´s no restaurant in the whole of London where you can agreeably have lunch and gather for an amusing conversation. Restaurants here are either too full or too empty. And all of them have either a formal or a desolate character. Sometimes both characters merge, other times the formal prevails over the desolate : rigid high back armchairs, women in fur coats, silver jars; some others the desolate character, a faint carelessness, prevails . Besides, everywhere you eat more or less the same dishes, the same overdone steaks garnished with a boiled tomato and a lettuce leaf  without oil or salt.

There are restaurants where you can only eat roasted chicken. Rows and rows of chickens turn around in the chicken spits. Waiters run from one table to another carrying chicken hot dishes. Wherever you look you´ll see no other kind of food. You end up so sick of so much chicken that you feel you´re not going to be able  to taste one  bit more in your life. There are also restaurants  called “ The Eggs and I”. You are only offered eggs in them, frozen, marble-like hard eggs, over which a little bit of mayonnaise has been squirted.

Restaurants and food are widely advertised in England. In cinemas, in the street, in  the underground stations, in illustrated magazines you see huge, colourful pictures of food and drink. “Oh, it is luxurious! It is delicious!”. You can watch long advertisements of Chinese, Indian, Spanish restaurants  if you go to the cinema, restaurants with orchestras, palm trees, flowers, in which customers wearing a fez or a hat on their heads, appear ravishing before a plate in which, nonetheless, one believes to see the usual overdone steak with the usual lettuce leaf. In the screen you can see woods dripping with red strawberies and immense fields turning into Kaiora ice-cream  ( ready to be eaten “here and now”) or  paper cups of Fresko milk ( “Fresko is delicious! and full of vitamins!”). The entire city is full of enticements to eat and drink.  On every corner you find a bilboard showing a boiled egg and wisely suggesting you to “Go to work on an egg”. And also “Drinka Pinta Milka Day”, “Baby cham? I love Baby cham!”*. Or.“Have a chicken for your week-end”

Babycham is the trade name of a light, sparkling perry invented by Francis Edwin Showering (1912-1995), a brewer in Shepton Mallet in Somerset, England; the name is now owned by Accolade Wines. Launched in the United Kingdom in 1953, the drink was marketed with pioneering television advertisements. It was the first alcoholic product to be advertised on UK television, the campaign being launched in 1957, and was originally marketed as a “genuine champagne Perry (Source: Wikipedia)

Perry is an alcoholic beverage made from fermented pears. Perry has been common for centuries in England, particularly in the Three Counties of Gloucestershire, Herefordshire and Worcestershire, and in parts of south Wales; and France, especially Normandy and Anjou.(Source: Wikipedia)

Yet, in spite of all this fuss that is made about food for most people there´s nothing else there but simple food: common , melancholic victuals. It´s usual to read in novels that “some food” is served, without any affectionate touch. The thousands of small cans stacked up in groceries usually show a colourful range of charming animals on their labels: pheasants, partridges, different kinds of deers; they display exotic and mouth-watering names, views of remote landscapes which it would be marvellous to visit. But anyone that has been living here for long isn´t deceived: he knows that inside those small cans there´s nothing but food, that is to say, nothing. Nothing that can be eaten in a friendly, enjoyable calmness.

After a while living here you realize that you have to be careful when buying food. You can´t just go in a cake shop, choose a cake, take it home and eat it. This simple and innocent act can not be taken for granted here. Because these cakes, gracefully covered with chocolate and speckled with almonds, seem to have been knead with coal and sand. One should add, out of fairness, that they don´t do any harm. They are only bad, harmless but bad, when you taste them they seem to have a hundred years, yet they are harmless. The cakes placed beside the mummies of the pharaohs must have the same taste. And you can not buy sweets with an easy mind either. They can be hard as stone and stick to your teeth, filling your mouth with a strange salty taste.

A dull sadness weighs on every place where food is served or sold. Even the window displays of the fruit stores, full of nice fruits pleasant to see: heaps of grapefruits and bunches of bananas. These fruit windows, which are the same everywhere: in the underground stations, in the most distant neighbourhoods and in remote villages lost in the countryside, are always something sad owing, perhaps, to their being relentlessly the same. Or perhaps because we know that when we eat it the fruit doesn´t taste like anything. Or perhaps merely because it´s only food and food here is always something sad .

Nevertheless, the English are obsessed with the idea of food. Walking about the most faraway and deserted countryside, on the fringes of a wild and dense forest or at the border of a forlorn slope full of weed you can always find a billboard  saying “ Teas, luncheons, snacks”. You look around asking yourself how and for who´s sake such a favourable promise is being made. There´s not a soul in sight. But, lo and behold, some steps further a caravan awaits you at whose counter, in effect, you can have tea, the customary sugary and lukewarm coffee and ham sandwiches. Next to the till there´s an enormous crystal globe with orange squash burbling inside it and in which, may be in order to give a closer sense of  freshness, two or three rubber oranges float

Sometimes, instead of a caravan in the middle of the countryside, you find a house with painted white stripes and a bilboard that says: “Farm” as well as the usual promise: “snacks”. You enter thinking of having some simple and unusual dishes. The farm is packed with londoners eating at four o´clock hake with chips. You find the usual crystal globe with orange squash in it  and  the “Fresko” paper cups (“Fresko is delicious”) placed  in a row next to the till. The snacks are sandwiches. These sandwiches are made with the common bread and wrapped in a checkered wrapping. The bread is already cut in slices full of crumb and you can find it in any Lyon´s store and in every english grocery. One is surrounded by pastures, beautiful, green, crunchy and  moist, wild and gentle pastures at the same time, like no other on earth, silent, unedible and odourless. There´s no smell of dung, nor of animals, nor of ploughed land nor hay. You can´t hear any of the sounds that are common in the countryside: no screeching of carts, no stepping of horses. Odourless ,clean cows eating in stalls. Nobody looks after them, no shepherds, no sheep dogs, no peasants in sight. Sometimes, in the middle of the green fields, you can find a pub sumptuously furnished inside with velvet and golden frames. The pub looks exactly the same as the ones you can find in the centre of London,  there´s nothing different in it. In the corner there´s a fireplace in which a fake charcoal or a fake log burns, fake yet well imitated. People drink beer in big, heavy, frosted crystal glasses. The beer is brought from the cellar in zinc or tin buckets that reminds you inevitably of dirty water. You find something similar, by the way, in London. Why don´t they use another kind of vessel? There´s no answer to this. English people are just insensible to certain sets of ideas. These buckets further may even stand for the deep contempt, for the secret hatred that English people feel for every food and drink. Some words English people use to name certain food and drinks sound to my ears even insulting and reveal hatred and contempt: “Snacks-squash-poultry”. Don´t these words sound like insults. Yet they only mean sandwiches, orange juice and fowl.

Come to think of it, may be this hatred of the English for food is the sole reason behind the dark sadness that weighs on all places where food is offered or sold. The slightest oversight in  the kind of bourgeoise decorum common to these cafés and restaurants is enough to make them bear an impressive resemblance to a soup kitchen. And by night, on certain nights of the week, at the entrance of the restaurants, even  the most elegant in the city centre, in front of the most mysterious meeting places named with the most fantastic names, even in front of the mysterious Maison Volpé, you see huge, bulging grey dustbins. Dustbins are joyless everywhere. But i think that nowhere else are they like here: big, conspicuous and bulging, soaked with the grey smoke of the air and loaded with a bleak melancholy.

La Maison Volpé

Aquí en Londres, en los alrededores de mi casa, hay un lugar llamado “La Maison Volpé”. No sé qué es, no he entrado nunca, pienso que se trata de un restaurante o un café. Tal vez no entre nunca; ese nombre conservará para mí su misterio. Pero tengo la impresión de que cuando me acuerde de Londres, y del tiempo que he pasado aquí, vibrarán en mi oído esas sílabas, y todo Londres estará para mí resumido en ese nombre parisino.

Desde fuera no se ve más que una puerta de cristal con tupidos cortinajes de tul color avellana apagado; al otro lado de los tupidos cortinajes no se ve nada; los cortinajes son viejos, polvorientos y están desteñidos: tal vez se trate de un restaurante, pero al pasar no se percibe ningún olor, ni bueno ni malo. Por otra parte, al pasar, no he visto nunca entrar o salir a nadie por la puerta, en lo alto de la cual están trazados en negro y oro los caracteres de este extraño nombre: La Maison Volpé. Ya se trate de un café, de un restaurante o de una sala de fiestas, tengo la impresión de que cualquier cosa que se pueda comer o beber allí debe ser antigua y estar impregnada del polvo y las polillas de los que están impregnados los cortinajes. La calle es casi de las afueras. Entre una gasolinera y una tienda de frigoríficos, La Maison Volpé, siempre cerrada herméticamente, lanza su misterio nocturno, la promesa de placeres secretos, exóticos y quizá pecaminosos contenida en los caracteres negros y dorados de su nombre.

En Londres hay muchos lugares como La Maison Volpé: surgen en los lugares más impensados, tienen nombres extravagantes, y desde fuera no se entiende bien lo que son; despiden una atmósfera nocturna, exótica y vagamente pecaminosa y, al entrar en ellos en pleno día, se encuentra una misteriosa penumbra, apenas disipada por mortecinas lámparas azuladas; hay alfombras de terciopelo, paredes pintadas de negro, pero en seguidas nos sentimos decepcionados y desconcertados por los azucareros sobre las mesas, llenos de un azúcar color marrón, el azúcar de caña que utilizan aquí. No tardamos en darnos cuenta de que en estos lugares no ocurre absolutamente nada extraño, y en ellos no se bebe más que café claro y tibio, diluido con leche. A las mesas se sientan personas vestidas con cierto esmero; por la forma en que van vestidas se entiende que no han entrado allí por casualidad, al pasar, sino con el firme propósito de dejar transcurrir el tiempo en ese lugar y, tal vez, de divertirse. Ignoro qué diversión puede ser pasar el tiempo en un lugar semejante, completamente carente de alegría; no se ven amantes que se abracen, y la conversación es un educado susurro; la gente no tiene aspecto de ir a lanzarse a una conversación íntima, apasionada, encendida, esas conversaciones íntimas que se sostienen, entre hombre y mujer o entre amigos, en nuestros cafés. No hay en ese susurro educado ningún tipo de intimidad. Toda la decoración, la penumbra, los cortinajes, las alfombra, parecen estar allí para sugerir intimidad; pero la intimidad se queda únicamente en un propósito abstracto, en un sueño remoto.

En Londres, cuando los italianos se encuentran, hablan de restaurantes. En todo Londres no existe un restaurante donde sea agradable reunirse a charlar y a comer. Aquí los restaurantes están demasiado llenos o demasiado vacíos. Y todos tienen un carácter o de formalidad o de desolación. A veces los dos caracteres se funden; a veces sobre la desolación prevalece la formalidad: rígidas butacas de respaldos altos, señoras con abrigos de pieles, jarras de plata; a veces lo que prevalece es la desolación, un mortecino abandono; por lo demás, en todas partes se comen más o menos los mismos platos, los mismos bistecs oscuros y rizados, con un tomatito hervido al lado y una hoja de lechuga sin aceite ni sal.

Hay restaurantes donde sólo se come pollo asado. Filas y más filas de pollos giran en el asador. Los camareros pasan de una mesa a otra a toda carrera llevando platos calientes de pollo. A tu alrededor no descubres rastro alguno de otro tipo de comida. Salimos tan asqueados de pollo que tenemos la impresión de que nunca más en la vida podremos volver a probar ni un trocito de esta carne. Hay también restaurantes que se llaman “The eggs and I” (Los huevos y yo.) En ellos sólo hay huevos, huevos duros helados y marmóreos, sobre los que se ha echado un chorrito de mayonesa.

En Inglaterra se hace una gran publicidad de los restaurantes y la comida. En el cine, por las calles, en las estaciones de metro, en las revistas ilustradas se ven grandes imágenes en color de alimentos y bebidas. “Oh, it is luxurious! It is delicious!” En el cine asistimos a largas proyecciones publicitarias de restaurantes chinos, indios, españoles, con orquesta, palmeras, flores, clientes que comen con un fez o un sombrero en la cabeza, extasiándose ante un plato donde, sin embargo, nos parece entrever el habitual bistec oscuro y la habitual hoja de lechuga. Se suceden en la pantalla bosques rojeantes de fresas y prados inmensos, que después se transforman en el helado Kaiora (que se puede tomar “aquí y ahora”) o el vaso de cartón de la leche Fresko (“Fresko is delicious! And full of vitamins!”). La ciudad está llena de invitaciones a comer y a beber. En cada esquina se ve un cartel con un huevo pasado por agua y la sensata sugerencia “Go to work on an egg” (toma un huevo antes de ir a trabajar). O bien “Drinka pinta milka day” (bebe una pinta de leche al día), “Baby cham? I love Baby cham!”*. O bien “Have a Chicken for your week-end” (tómate un pollo este finde semana)

Babycham es la marca de una sidra espumosa de pera inventada por Francis Edwin Showering (1912-1995), un cervecero de Shepton Mallet en Somerset, Inglaterra; la marca es ahora propiedad de Accolade Wines. Introducida en el Reino Unido en 1953, la marca fue pionera en promocionarse a través de anuncios televisivos. Fue la primera bebida alcohólica en ser anunciada por televisión. La campaña publicitaria se lanzó en 1957 promocionándose como “genuino champán perry” (Fuente: Wikipedia)

Perry es una bebida alcohólica hecha a base de de peras fermentadas. Su consumo en Inglaterra se remonta a hace siglos, sobre todo en los tres condados de Gloucestershire, Herefordshire y Worcestershire y en partes del sur de Gales. Tambiénn en Francia, especialmente en Normandía y Anjou (Fuente:Wikipedia)

A pesar de todo este clamor que se suscita en torno a la comida, para le gente sigue siendo simplemente food, comida: algo genérico y melancólico. En las novelas se lee que sirven some food,sin ninguna afectuosa especificación. Las mil latitas expuestas en las tiendas de alimentación llevan imágenes de los animales más variados y seductores, faisanes, perdices, gamos, cabritos y ciervos; exhiben nombres apetitosos y vistas de paisajes lejanos adonde sería muy bonito ir. Pero el que vive aquí desde hace tiempo no se llama a engaño: sabe bien que el contenido de esas latitas es siempre food, es decir, nada. Nada que se pueda comer con simpatía cordial, con placer tranquilo.

Al cabo de un tiempo de vivir aquí , nos damos cuenta de que al comprar comida no se pueden cometer imprudencias. No se puede entrar en una pastelería, elegir un dulce, llevárselo a casa y comérselo. Este acto simple e inocente no puede realizarse aquí. Porque esos dulces, graciosamente recubiertos de chocolate y salpicados de almendras, parece que estén amasados con carbón y arena. Para ser justos, hay que añadir que no hacen ningún daño. Sólo son malos, inocuos, pero malos, por el sabor parece como si tuvieran centenares de años, pero son inocuos. Los dulces junto a las momias de las tumbas de los faraones deben de tener ese mismo sabor. Ni siquiera los caramelos se pueden comprar a la ligera. Pueden ser duros como piedras y pegarse a los dientes, llenando la boca de un extraño sabor a sal.

Sobre todos los lugares donde se vende o se sirve comida pesa una opaca tristeza. Incluso los escaparates de las fruterías, llenos de fruta bonita a la vista, pilas de pomelos y racimos de plátanos, esos escaparates de frutería que se encuentran iguales en todas partes, en las estaciones de metro, en los suburbios más alejados y en los pueblecitos más remotos perdidos entre los campos, son siempre tristes. Quizá porque son tan inexorablemente idénticos los unos a los otros. Quizá porque sabemos que cuando comemos esa fruta es del todo insípida. Aunque quizá sea sólo porque se trata de comida, y por tanto, de una cosa que aquí es triste.

A pesar de todo, los ingleses están obsesionados con la idea de la comida. Recorriendo los caminos de campo más desiertos y remotos, en el margen de un bosque espeso y salvaje o al borde de una pendiente desolada y llena de maleza, se encuentra un cartel que dice “Teas, luncheons, snacks”. Miramos a nuestro alrededor, preguntándonos cómo y por quién puede ser mantenida una promesa tan halagüeña. No se ve un alma. Pero hete aquí que unos pasos más allá nos espera una caravana donde efectivamente se puede tomar té, el habitual café tibio y azucarado, y bocadillos de jamón. Junto a la caja hay también un enorme globo de vidrio donde borbotea la naranjada, en la cual han puesto a flotar, quizá para dar una más íntima idea de frescura, dos o tres naranjas de goma.

Algunas veces, en lugar de una caravana, se encuentra en pleno campo una casita pintada a rayas blancas, con un cartel que dice “Farm” y la acostumbrada promesa de snacks. Entramos, pensando que allí comeremos platos sencillos e insólitos. La farm está atestada de londinenses de paso, que a las cuatro de la tarde comen merluza con patatas fritas. Encontramos el acostumbrado globo de naranjada, y los vasos de cartón de leche Fresko (“Fresko is delicious!”) alineados junto a la caja. Los snacks son bocadillos. Los de la farm están hechos con el pan de siempre, envuelto en paquetes de papel a cuadritos, ya cortado en rebanadas y pura miga, que se vende en todos los comercios Lyon´s y en todas las tiendas de ultramarinos inglesas. Por todas partes se extiende el campo, bello, verde, crujiente y húmedo, salvaje y al mismo tiempo apacible como ningún otro en el mundo, silencioso, incomestible e inodoro. No se percibe ningún olor a estiércol, a animales, a tierra arada o heno, no se oye ninguno de los ruidos que se suelen oír en el campo: rechinar de carros o pisadas de caballos. Vacas inodoras y limpias pastan en un corral. Nadie las vigila; no se ven pastores, perros ni campesinos. Algunas veces, en pleno campo, podemos encontrar un pub suntuosamente decorado en su interior con terciopelo rojo y marcos dorados. Es un pub idéntico a los del centro de Londres, no tiene nada distinto. En el rincón hay una chimenea donde arden carbones falsos o un leño falso; falso, pero bien imitado. Se bebe la cerveza en vasos esmerilados, grandes y pesados. Traen la cerveza de la bodega en cubos de lata o de zinc, que fatalmente hacen pensar en agua sucia. Por otra parte , lo mismo sucede a veces en Londres ¿ Por qué no utilizan un recipiente diferente? No hay ningún porqué. Los ingleses son insensibles a ciertas asociaciones de ideas. Además, esos cubos son quizá el signo del profundo desprecio, del odio secreto que los ingleses sienten por toda comida o bebida. A mí me parece que incluso ciertas palabras utilizadas para indicar comidas o bebidas tienen un sonido injurioso y revelan odio y desprecio: “Snacks-squash-poultry”. Semejantes palabras, ¿No parecen insultos? Significan simplemente bocadillos, naranjada, aves  de corral.

Pensándolo bien, el odio de los ingleses por la comida tal vez sea el único motivo de esa oscura tristeza que pesa sobre todos los lugares donde se venden o se sirven alimentos. Basta que descuiden mínimamente un cierto decoro burgués, y un café o un restaurante se parecen de forma impresionante a un comedor de pobres. Y por la noche, ciertas noches de la semana, en la puerta de los restaurantes, incluidos los más elegantes del centro, delante de los locales de encuentro más misteriosos y con los nombres más extraños, incluso delante de la misteriosa Maison Volpé, se ven bidones grises de la basura, grandísimos y repletos. Los bidones de la basura no son alegres en ningún país del mundo. Pero yo creo que en ningún país del mundo son como aquí, grandes, grises, visibles y repletos, impregnados del humo gris del aire, y cargados de una desolada melancolía.

Eau de tatami

De entre todos los deportes que en mi vida he practicado- y créaseme que no han sido pocos- fue el judo  sino el más exótico, seguro que, después del ping-pong, el de sesgo más asiático. Fue la vez que más cerca estuve de adentrarme en los misterios de la cultura japonesa, en sus rituales, sus ceremonias, sus reverencias…A partir de ahí el sol naciente de mi desinterés me condujo hacia otros menesteres y aparte de sayonara la única palabra en japonés que recuerdo es osotogari, una llave cuya perfecta ejecución era requisito indispensable para materializar cualquier progreso como judoka. Nadie de nosotros había nacido con sangre judoka en las venas. Tampoco nuestros padres en general parecían estar muy al tanto de lo que se cocía en las estribaciones de las aguas del Mar del Japón y el sushi era una cosa que ni por asomo se degustaba en aquel entonces en ningún hogar que se tuviera por mínimamente decente. Teníamos, por lo tanto, que partir del cero más absoluto,cuando no remar a contracorriente en un entorno que nos era manifiestamente hostil. La ventaja era que en el barrio había un judo club con cierta solera. Su propietario, al parecer, había comenzado a adentrase en ese mundo un poco por accidente, creyendo que se apuntaba a una academia de inglés  llamada “You do” acabó en un antro regentado por un ex directivo caído en desgracia de la Sony  en el que se daban clases de un arte marcial cuyo nombre traía consigo ya por aquel entonces  un vago aire a eslogan de Obama , “Judo”. No siendo lo suyo ni con mucho la constancia requerida por el aprendizaje de los idiomas y de inclinación algo camorrista el hombre  no tardó en cogerle el gusto a aquello de agarrarle al de enfrente por las solapas del kimono y tratar de tirarle al suelo haciéndole zancadillas con los pies. Darle a cada una de estas ruines maniobras  un nombre japonés y declamarlo en alto para asombro de todos los que le conocían imbuyó a su figura de una temida reputación  a la vez que le  hizo gozar de un prurito cosmopolita que no dudó en explotar desaprensivamente a la hora de cortejar a las numerosas amantes que se le caían rendidas con sólo escuchar la virilidad que se desprendía de aquellos misteriosos gritos de guerra. Así las cosas, el hombre no se lo tuvo que pensar mucho, tomáranle o no por un kamikaze  reorientaría su carrera haciéndose emprendedor en un nicho aún por explorar. Su maestro, aquel de quien lo aprendió todo, el ex directivo de la Sony que montado en su Kawasaki se fugó con una alumna que le hacía unas llaves de no te menees, le cedió el local dónde a duras penas se ganaba la vida,  un bajo al que se accedía por una raquítica pero pesada puerta trabajada en herrería  que daba entrada a unas escaleras empinadas y estrechas. En aquella especie de sótano con tragaluces aquel pionero del judo español comandaría  durante años el centro de alto rendimiento para jóvenes judokas  en el que aterrizaríamos unos cuantos críos inquietos. No es que yo lo fuera el que más. Seguramente aterricé ahí por seguir al resto y lo mismo que ellos tuve también que empezar de cero y ponerme a remar a contracorriente en un entorno que me era manifiestamente hostil. A diferencia de ellos, sin embargo, poco hice más que hacer que empezaba de cero y que remaba. La medida del progreso del buen judoka la marcaban unas barras negras que se le iban colocando en el cinturón del kimono. Cada tres barras reunidas suponían un cambio en el color del cinturón, un modesto paso en la larga carrera del buen judoka hacia el mítico terreno de los Dans*. Si la memoria no me falla fueron dos las barras que a todo lo más conseguí en mi periplo por las artes marciales. No digo que no los hubiera más pobres, pero aquel bagaje tampoco podía calificarse de extraordinario.De ciento en viento me veo preguntándome a qué  pudo deberse, cual pudo ser la razón de que aquellas barras negras -remedo en pequeño, todo hay que decirlo, de un brazalete de luto-no fueran motivo de orgullo sino antes bien barreras que se interpusieron entre mi aparato locomotor y mis evoluciones de judoka sobre el tatami. Tras no poco reflexionar he acabado por atribuirlo a mi acusado sentido del olfato. Sí, sí, como suena. Aquel sótano no ventilaba bien y los tragaluces ,por más que los abrieran, eran incapaces de dar salida a aquella mezcla de olor a plástico del tatami, a caucho de las chancletas, a sudor y a pie, que nada más bajar por aquellas escaleras empinadas y estrechas asaltaba mis fosas nasales agarrándolas de las aletas de la nariz e inmovilizándolas en una llave que me impedía concentrarme en otra cosa que no fuera aquel penetrante e insidioso olor. Salir de aquel antro, volver a respirar el fresco de la calle, saber que, a pesar de todo, seguía  en Occidente me reconciliaba con mi cultura de origen al tiempo que me iba  alejando paulatina e irremisiblemente de un sol naciente que, en lo que a mí respecta, nunca llegó a pasar de un triste tragaluz.

*A los grados dan o avanzados se les considera como sensei (profesor o maestro) (Fuente: Wikipedia)

“Una controversia alemana”. El historiador Ernst Nolte IV // “Ein deutscher Streitfall”.Der Historiker Ernst Nolte IV

“ Hace dos mil años las palabras de las que uno más se enorgullecía eran “ Civis Romanum sum”. Hoy, en el mundo libre, las palabras que a uno más orgullo le producen son “Ich bin ein Berliner” (“Soy un ciudadano de Berlín”).

Por ello, en tanto hombre libre, tengo el orgullo de decir: “Ich bin ein Berliner”

Era 1963. El mismo año en que se publicaba “El Fascismo en su Epoca” de Nolte. Berlín occidental representaba una isla del mundo libre y sus valientes ciudadanos debían sentirse orgullosos de serlo. “Civis Romanum sum”, “Soy ciudadano romano”. Estábamos en la Guerra Fría y a los alemanes se les necesitaba.

En 1986, por el contrario, en el *“Neue Zürcher Zeitung”se podía leer bajo la rúbrica de “La disputa de los historiadores” lo siguiente: “Los crímenes contra los judíos siguen siendo una marca de fuego para los alemanes”, Un ciudadano de Roma, el alemán, marcado a fuego.

 *El Neue Zürcher Zeitung es un periódico suizo y grupo mediático con sede en Zürich. Debido a su larga historia es conocido más allá de Suiza y es considerado uno de los medios líderes en los ámbitos de habla alemana. Según sus estatutos la línea del periódico está basada en principios demócrata-liberales. (Fuente: Wikipedia)

Ya en 1963 Nolte había sido el primero en reflexionar sobre la singularidad de Ausschwitz. En 1986 lo que se le reprocha es precisamente que quiera cuestionar la singularidad y ello se atribuye a la manera que Nolte tiene de comparar.

Imágenes televisivas del historiador Heinrich August Winkler.

“Observo una tendencia en ciertos historiadores a compensar los crímenes de Hitler valiéndose de los de Stalin o de los del dictador camboyano Pol Pot. Esto me resulta algo grotesco”

Saloth Sar (Prek Sbauv, Camboya, 19 de mayo de 1925 – Camboya, 15 de abril de 1998),conocido como Pol Pot, fue un dictador camboyano y el principal líder de los Jemeres Rojosdesde la génesis de éstos en la década de 1960 hasta su muerte en 1998. Fue también primer ministro de “Kampuchea Democrática”, que fue la forma en la que se constituyó políticamente el actual Reino de Camboya bajo el poder de su dictadura entre 1975 y 1979.Forjador de un estado de corte maoísta, Saloth Sar pasó a la historia como el principal responsable del denominado genocidio camboyano, que en la actualidad es la principal razón de la constitución de un tribunal internacional desde 2006 para juzgar a los líderes supervivientes del régimen. Una vez conquistado el poder en 1975, Saloth Sar llevó a cabo una drástica política de reubicación de la población de los principales centros urbanos hacia el campo como una medida determinante hacia el tipo de comunismo que deseaba implantar. Los medios empleados incluyeron el exterminio de los intelectuales y otros “enemigos burgueses“. El resultado de ello fue la desaparición de entre un millón y medio y dos millones de personas. (Fuente: Wikipedia)

¿Cabe compensar crímenes?

Imágenes televisivas de un templo en Camboya

El régimen de Pol Pot fue celebrado por parte de la izquierda europea. A comienzos de los años 80 empieza a tenerse noticia de sus crímenes.

Imágenes televisivas de Jürgen Kocka*, historiador. Westdeutscher Rundfunk 27/11/1986

*Jürgen Kocka ( 19/04/1941 Handorf) es un historiador alemán. Fie director del Centro de Investigación de Ciencias Sociales en Berlín (2001-2007) y es una fugura prominente de la Nueva Historia social de la escuela de Bielefeld (Fuente: Wikipedia)

“El pasado lo ha traído a colación Habermas en este debate y representa el núcleo de la disputa pues de lo que se trata es del intento de hacer de ese  pasado algo más aceptable. Contra estos intentos hay que manifestarse. En tanto historiador uno tiene que insistir en que no se produzca ninguna atenuación, ninguna exculpación, ningún falso relativismo de nuestro pasado reciente en base a intereses políticos”

Ernst Nolte: lo que raramente entran a discutir los señores que me critican es justamente lo que digo: que se trata de dos tipos de exterminio diferentes.

Uno de los exterminios, cuyas huellas he tenido la oportunidad de seguir en Marx, aunque una cosa así nunca fuera contemplada por él, viene a decir que “la burguesía será liquidada” porque la historia se encargará de ello, la historia- a través de la competencia y demás factores- se encargará de que cada vez vaya habiendo menos burgueses porque éstos irán descendiendo hacia las clases medias y fundiéndose con el proletariado. Al final quedarán un par de magnates a quienes podrá ponerse al servicio de la nueva economía y pagárseles un salario por sus buenas dotes organizativas. No se habla aquí de ninguna liquidación sangrienta. Se trata de una liquidación a cargo de la historia.

Si, no obstante, sucede que se produce una revolución de corte marxista en un país en el que esta liquidación de una clase por la historia no ha tenido lugar ni por asomo y donde todavía existe una cantidad ingente de campesinos que pueden suponer hasta la mayoría de la población… -debiendo, según Marx, haber éstos desaparecido como por ejemplo vemos que hoy lo han hecho- En ese caso puede acabar dándose algo muy distinto, algo terroríficamente sangriento, peor aún que sangriento, el hambre… pues no hay cosa más horrible que una muerte por hambre prolongada… A ella fueron condenados cientos de miles en parte intencionadamente, en parte como consecuencia de otra serie de circunstancias.

Nolte se refiere a la gran hambruna de 1932-1933 que sólo en Ucrania llevó a que murieran entre 4 y 5 millones de personas. Desde el Kremlin se promovió el comienzo de la catástrofe, la muerte por hambre como castigo contra una población campesina que no se sometía.

Ernst Nolte: con todo, también se produjo un exterminio social.

El exterminio de los judíos por los nazis, por el contrario, tiene un carácter diferente. A los judíos se les veía no como un grupo social sino como un grupo biológico o, si se quiere, racial, sus genes les convertían en lo que eran. Bueno, en aquella época se hablaba de sangre. Era a ésta a la que se le daba importancia y no a los genes. Sea como fuere, una semejante liquidación biológica no da a los individuos la libertad que en la liquidación social aún pueden encontrar.

En el caso del exterminio comunista, si los burgueses decían que no querían seguir siendo burgueses y que lo que querían era en realidad convertirse en trabajadores e incorporarse a los batallones del proletariado, entonces podía no pasarles nada al verse así satisfecha la demanda de liquidación de clases de los comunistas. ¿Podía un judío hacer lo mismo? Decir, por ejemplo, “Incorpórennos a las SS”. No. Era imposible porque los judíos eran contemplados como otra realidad y, en mi opinión, esto constituye un atentado más grave contra la esencia del ser humano , que debe ser libre y no quedar reducida a una emanación de genes…

En este sentido hago una diferencia entre grave y más grave…Una diferencia de gravedad…aunque, claro,  hablando como hablamos de la muerte de cientos de miles de personas, algo en uno se opone a hacer esta clase de diferencias… Pero yo las hago y las mantengo.

Imágenes televisivas de Eberhard Jäckel*, historiador. Bayerischer Rundfunk 03/12/1986

*Eberhard Jäckel (29/06/1929) es un historiador alemán socialdemócrata, conocido por sus estudios acerca del papel de Adolf Hitler en la historia alemana. Para Jäckel Hilter representó el equivalente histórico del desastre nuclear de Chernóbil (Fuente: Wikipedia)

Entrevistador: ¿ Se puede comparar Ausschwitz o es y seguirá siendo un hecho excepcional de la historia alemana?

Eberhard Jäckel: comparar… puede compararse todo… y de la comparación lo que resulta es que los crímenes alemanes contra los judíos durante la II Guerra Mundial fueron excepcionales porque nunca antes había sido asesinados con medios estatales e indiscriminadamente un determinado sector de la población incluyendo ancianos, mujeres, niños y recién nacidos. Y las tesis de Ernst Nolte de que estos asesinatos fueron, en cierta manera, una reacción me parecen no solamente una respuesta errada al problema que supone la comparación sino también una dudosa expresión de relativismo.

Imágenes televisivas de una entrevista a Elie Wiesel:

“Solamente si pensamos en la excepcionalidad de estos hechos podemos vivir, en cierto modo, a su sombra y sobrevivir a su sombra. Si los reducimos a banalidad entonces estamos perdidos, no nos servirán entonces ni como advertencia”

Ernst Nolte: me opongo críticamente a aquellos que esgrimen la especificidad como una bandera. Esta manera de decir “Nosotros estamos en posesión de la especificidad del Holocausto” defendida no sólo por judíos sino por otros muchos que no lo son con vistas a que no pueda seguir reflexionándose sobre el asunto ni ligarlo a otras causas y que sólo quede atender a la bandera que ellos enarbolan” Esto no es más que hacer de todo ello una religión, o mejor, una pseudoreligión.

Imágenes televisivas de archivo entre Christian Meier*, presidente por aquel entonces de la Asociación Alemana de Historiadores y Ernst Nolte. 24/11/1989

*Christian Meier (16/02/1929 Stolp) es un historiador alemán de historia antigua y profesor emérito de historia antigua en la universidad de Múnich

Christian Meier: “ Yo diría, Sr. Nolte, que no sólo  el asunto del nexo causal y referir el holocausto al gulag y a las “matanzas asiáticas”* sino que también la afirmación de la especificidad ha contribuido a que el debate se haya encendido , pues decir que cometimos crímenes de una singularidad específica, si es que tuvieron este carácter, no puede sino volver la discusión más amarga. Si hablamos de crímenes alemanes entonces son nuestros crímenes porque son alemanes. Pero afirmando esto estamos tocando igualmente el punto más sensible y, seguramente, el más neurótico. Y aquí reside, en mi opinión, el problema…

* Matanzas asiáticas: seguramente no haya una definición exacta de lo que designa la expresión. Asia vendría a representar un territorio en el que se habrían llevado a cabo típicamente matanzas colectivas y el sometimiento a la esclavitud de poblaciones enteras a cargo de, por ejemplo, Lenin y Stalin, Gengis Kan, los Hunos etc. “Una matanza asiática” estaría designando por lo tanto crímenes contra la humanidad cometidos a gran escala. (Fuente. Wikipedia)

Moderador: que dice Ud. a esto, Sr. Nolte.

Ernst Nolte: nunca he puesto en duda la singularidad de estos crímenes. Lo que digo es que este exterminio biológico se diferencia cualitativamente del exterminio social que le precede. Es más horrible. Desde luego que atañe a Alemania de una forma fundamental, aunque en modo alguno sólo a ella. El exterminio social en la forma práctica en que se produjo-y no en la forma ideal en que, condicionada por la ideología, se lo representaba- es más originario. El exterminio nazi sería más horrible que el bolchevique y el bolchevique más originario que el nazi.

Christian Maier: tiene Ud., Sr. Nolte, esa peculiar costumbre de poner siempre de relieve esa palabra, “originario”. Si lo que Ud. entonces afirma es que un exterminio fue más horrible que el otro y el otro, más originario ¿Cuál es entonces de los dos el más horrible, el más horrible o el más originario? O ¿Es el más originario el más horrible y el más horrible, al ser menos originario, lo sería menos? ¿Cómo puede casarse esto?

Ernst Nolte: no es, Sr. Meier, ninguna “peculiar costumbre”. El término “originario” nos lo encontramos ya en Nietzsche, por no hablar de Heidegger. Lo más “originario” es aquello sin lo cual lo que viene no sería concebible. La singularidad de lo más horrible se hace precisamente comprensible en tanto tal cuando nos limitamos primero a constatarla y luego nos lamentamos de que haya ocurrido.”

Emisión televisiva de archivo de un noticiario televisivo. Sender Freies Berlin. 10/02/1988

“El coche del profesor Ernst Nolte este mediodía. El vehículo fue rociado con gasolina ayer noche en el aparcamiento donde se encontraba estacionado. El fuego se extendió enseguida por todo el automóvil.

La agencia de noticias DPA recibió esta mañana un comunicado anónimo firmado con una estrella de cinco puntas. En dicho comunicado se dice entre otras cosas:

“Realizamos este ataque sobre la persona de Nolte porque es uno de los que con su persona encarna la continuidad entre fascismo y República Federal”

La policía ha confirmado la autenticidad del documento y ha declarado que hay que atribuirlo a un grupo autónomo sin nombre que justifica la acción por las posiciones que el profesor Nolte ha mantenido en la llamada “disputa de los historiadores”

Imágenes televisivas de archivo. El presidente de la República Federal Richard von Weizsäcker se dirige al público en las celebraciones del “Día del Historiador” en Alemania. Bamberg 1988

 *Richard Freiherr von Weizsäcker (n. Stuttgart, 15 de abril de 1920) es un político demócrata cristiano (CDU) alemán. Presidente de Alemania de 1984 a 1994. (Fuente: Wikipedia)

“El pueblo alemán, como otros pueblos, ha sufrido la historia. Y no sólo desde 1933. Pero por lo que a él y a sus vecinos sucedió bajo el nacionalsocialismo no podemos hacer a otros responsables”

Imágenes televisivas de archivo entre el historiador Hans Mommsen y Ernst Nolte. Norddeutscher Rundfunk 07/12/1987

*Hans Mommsen (05/11/19309 es un historiador alemán de izquierdas. Nacido en Marburg es el hijo del historiador Wilhelm Mommsen y bisnieto del historiador del imperio romano Theodor Mommsen (Fuente: Wikipedia)

Hans Mommsen: “Lo que aquí se desencadenó fue un proceso particular del nacionalismo alemán, aunque no limitado a él, y si optamos por no tener este factor en cuenta- y este es precisamente el problema de su interpretación- surge inmediatamente la impresión de que lo que se busca es una apologética que nos aleja de la responsabilidad de los grupos que en aquel tiempo tomaban las decisiones y actuaban y, en mi opinión, esto supone un gran problema porque, aunque sé que Ud. piensa de un modo diferente, lo que Ud sostiene está siendo interpretado en esa dirección por determinados sectores.

Y llegado aquí quisiera plantearle una pregunta. Ud. habla de “advertencia” pero esta “advertencia” en sus escritos, siempre merecedores de lectura, acostumbra a dirigirla bastante hacia atrás, hacia Moscú concretamente y la verdad es que no alcanzo a ver  si Ud. es de los que cree, en tanto buen conocedor de la historia y quizá en tanto filósofo, que podría extraerse algún resultado positivo de esta experiencias de los alemanes, del fracaso de la República de Weimar y del advenimiento del III Reich o si, por el contrario, es más bien de los que opinan- opinión que, por otro lado, vemos extenderse en el gremio- de que contra la historia no puede hacerse nada y de que hay que sobrellevarla de un modo fatalista…

Moderador: si puede responder, Sr. Nolte.

Ernst Nolte: contestaré con una frase: lo que me gustaría que se evitara en el futuro y a lo que me opongo muy críticamente es a la mentalidad del “tabula rasa”, a la del “clean sweep”, a la mentalidad del “no dejar ni rastro” y a la que favorece  la eliminación de grupos nocivos. En estas maneras de pensar veo algo muy peligroso y es una tal manera de pensar la que, en última instancia, está en la base del nacionalsocialismo y no sólo del nacionalsocialismo. De esta horrible experiencia, que no fue sólo alemana sino que lo fue europea deberíamos sacar en claro que lo mejor que podemos hacer en el futuro es deshacernos de formas de pensar que nos representamos como una especie de cura, de limpieza, de no dejar ni rastro.

 

Loa del zumo y néctar murcianos

Sobre su proceso de elaboración lo desconozco todo. Hablo en mi calidad de consumidor y de sediento en general. Mi ración diaria de deporte me obliga a tratar con dispensadores varios de néctares y zumos y mentiría si no dijera que la oferta nacional de zumos y néctares me parece amplia, buena e innovadora. En el libro de texto de naturaleza se nos decía de pequeños que España era una potencia hortofrutícola apareciendo dos de sus provincias casi siempre a la cabeza de la producción: Murcia y Valencia, con naranjas y frutas a tutiplén. Más tarde el primo de Zumosol haría telerrealidad esta generosidad vitamínica de nuestros parajes levantinos. ¡Ah… mi primo el de Zumosol…Es de los pocos primos a los que todavía frecuento y trago!  En un momento dado, sin embargo, cierta gente debió de empezar  a ver aeropuertos y megaproyectos  en lugar de los viejos naranjales y limoneros que a mi primo le daban su vigor y puede, no digo que no, que nuestra crisis no fuera fruto- qué otra cosa iba  a ser- sino de un quijotismo que se hubiera exprimido mal. Pero no seré yo quien se ponga a hacer  leña del árbol caído poniéndome a moralizar como se estila en algunos países del norte de Europa. No, lo que me gustaría hacer aquí  es lanzar la siguiente conjetura: tiene que haber mucha experiencia acumulada en los procesos de la industria hortofrutíciola española, pero es que mucha. No puede ser que García Carrión, Juver, Hero, Cofrutos etc no hayan desarrollado en todos estos años una experiencia que difícilmente pueda encontrarse en otro lado… Se habla mucho de educación, I + D y de todo tipo de energías sostenibles alternativas. Me parece que nos olvidamos de algo: la experiencia acumulada en los sectores económicos tradicionales del país. Yo empezaría a salir de cualquier crisis por aquí y no malgastaría ni un minuto en demonizar siquiera al sector de la construcción, sector en el que seguro que hay no poco bagaje de experiencia aprovechable. Se trataría de volver al cogollo, a concentrarse en lo que se sabe hacer y si es preciso abandonar el mercado de concentrados  para pasar a concentrarse en el de exprimidos naturales, pues se desconcentra uno y punto, que esto era al menos en lo que la industria estaba en el 2009 según informaba un artículo de El País. Volver, ni más ni menos, que a la huerta y , por empezar por una, por qué no hacerlo por la de Murcia, , tierra que no conozco, tierra que nunca he visitado y  a la que el tópico ignorante me la quería colocar como remota y atrasada cuando me he pasado saciando mi sed a 1 euro diez sus  nutritivos zumos en el dispensador. !Y si sólo se hubiera tratado de sus zumos¡ lPero la fértil y generosa  Murcia me ha dado también a beber a Shakespeare en las excelentes traducciones de uno de los profesores de su universidad: el gran Angel-Luis Pujante. Brindo pues por ellos no con zumo sino con néctar, palabra de resonancia más shakespereana.

“Una controversia alemana”. El historiador Ernst Nolte III // “Ein deutscher Streitfall”.Der Historiker Ernst Nolte III

Imágenes de la televisión alemana. Westdeutscher Rundfunk 11/04/1988

Sras. y Sres: desde hace dos años se viene produciendo una disputa entre historiadores. Una amplia mayoría de los historiadores alemanes está a favor de un juicio autocrítico en lo que se refiere a la historia de Alemania. Desde hace poco sin embargo conocidos historiadores intentan llevar a cabo una revisión de este juicio crítico. Esto encierra un peligro. Cada revisión, cada puesta en perspectiva de la historia del nazismo puede llevarnos a una atenuación, a una exculpación y a un perdón de crímenes inimaginables que se cometieron en nombre de los alemanes y del pueblo alemán por los responsables del régimen nazi o por aquellos que dependían de él.

Esta emisión data de 1988 y la disputa entre historiadores llevaba ya dos años produciéndose. Podía leerse acerca de ella en la prensa. Hasta el final de 1988 se publicaron 1.200 artículos de periódico, era tema de toda clase de mesas redondas, en la televisión, en la radio y, al final, en la calle con cócteles molotov y gas irritante.

A la postre lo único que quedó claro es que Nolte quedaba excluido de la comunidad científica, que dejaba de ser el responsable de la edición de las obras completas de Theodor Herzl* y que le iba a resultar difícil, por primera vez, encontrar una editorial para su nueva obra.

*Theodor Herzl (Budapest, 2 de mayo de 1860 – Edlach, 3 de julio de 1904), fue un periodista y escritor austrohúngaro, fundador del sionismo político moderno.(Fuente: Wikipedia)

Todo comenzó con un artículo en el “Frankfurter Allgemeinen” que, de hecho, tenía que haber sido una conferencia.

Imágenes de la televisión alemana. Bayerischer Rundfunk 08/06/2001. Aparece Joachim Fest,1986 , editor el F.A.Z.

“Respecto a este asunto hay que tener en cuenta que Ernst Nolte fue invitado a las conversaciones de Römerberg para su conferencia “Un pasado que no pasa”. Ernst Nolte envió este discurso después de redactarlo y luego los responsables de las conversaciones de Römerberg* pensaron que sería demasiado arriesgado y que políticamente no era correcto. Al final los mismos responsables optaron por invitar a Nolte a no acudir.”

*Las conversaciones de Römerberg son una serie de debates que desde 1973 se vienen organizando sin interrupción en Frankfurt. Se abordan en ellos temas de actualidad y cuestiones culturales. (Fuente: Wikipedia)

Joachim Fest (Berlín, 8 de diciembre de 1926 – Kronberg, 11 de septiembre de 2006), periodista e historiador alemán, crítico y editor, fue muy conocido por sus escritos y discursos sobre la Alemania Nazi, incluyendo una importante biografía de Adolf Hitler, algunos libros sobre Albert Speer y sobre la resistencia alemana. Fue una figura determinante en el debate sobre el periodo nazi entre los historiadores alemanes.(Fuente: Wikipedia)

Jürgen Habermas responde en “Die Zeit” que “no”, que no fue así y con ello quedaría abierta la disputa entre los historiadores. Según Habermas a Nolte no se le desconvocó, esto fue sólo una invención suya y del F.A.Z., un pretexto para emprender un ataque premeditado contra una comprensión plural de la historia de la República Federal Alemana.

Pero el artículo de Habermas no fue la primera respuesta a Nolte. Antes de ella hubo una carta al director del historiador Heinrich August Winkler que siempre se pasa por alto. Sin mencionar a Peter Gay cuyo libro con el prólogo en que se criticaba a Nolte acababa de ser publicado en alemán. H. A. Winkler toma el relevo de la crítica de Gay a Nolte.

Heinrich August Winkler (1938 Königsberg) es un historiador alemán.En 1970 enseñó en la Universidad Libre de Berlín. De 1972 a 1991 lo hizo en la Universidad de Friburgo y desde 1991 es catedrático en la Univesidad Humboldt en Berlín. (Fuente: Wikipedia)

Imágenes televisivas del historiador Heinrich August Winkler. Westdeutscher Rundfunk 27/11/1986:

“Las respuestas a las preguntas que nos plantea nuestro pasado no son uniformes aunque hasta hace poco hubiera una unanimidad de gran alcance sobre determinados puntos. Esta unanimidad se empieza ahora a cuestionar a base de intentos por presentar los años que van de 1933 a 1945 bajo una óptica demasiado suave si lo que pretendemos es atenernos a lo que ocurrió en realidad”

Con anterioridad pues al artículo de Habermas nos encontramos la carta al director del historiador Heinrich August Winkler. En una conversación personal- que, por aquel entonces, aún podían mantenerse- Winkler le transmitió a Nolte que Habermas iba a publicar pronto un artículo al respecto. El artículo se titularía “Una especie de liquidación por daños” (“Eine Art Schadensabwicklung”)

Habermas no se ocupa en él solamente de Nolte sino de “tendencias apologéticas”, o sea de los intentos por permitir que en la visión histórica de los alemanes Auschwitz pase a un segundo plano. En su opinión una nueva política estaba haciendo su aparición ya en la época de Helmut Kohl. Recordemos que por aquella época Kohl gozaba de una posición de poder muy segura y se planeaba la construcción de un nuevo museo de historia alemana en Berlín. Dinero había de sobra. En aquel tiempo había mucho para repartir.

Los opositores a Kohl argumentaban que semejante museo no iba a servir más que para exhibir una supuesta grandeza nacional. El fantasma de Bitburg* se agitaba lo agitaban. Helmut Kohl y Ronald Reagan se perdonan recíprocamente la guerra en un cementerio, sobre tumbas de soldados… pero también miembros de las SS. Esto desencadenaría protestas. Qué diferencia con la conducta del “buen” canciller Willy Brandt, de rodillas en Varsovia en Diciembre de 1970. ¿Qué clase de museo entonces cabe esperar que mande construir este nuevo potentado de la República Federal? ¿A quién va a encargar el proyecto? ¿Quiénes van a ser los beneficiarios? ¿A quién o quiénes escucha el canciller?… “Tendencias apologéticas”… Habermas menciona en su artículo el nombre de cuatro historiadores que ejercerían como de una especie de planificadores ideológicos. El apelativo de “ La banda de los cuatro” (“Die Viererbande”) – expresión de lucha tomada prestada de la China roja- hace su agosto.

*Bajo „Controversia de Bitburg“ se refirieron los medios de comunicación al hecho de que el 05/05/1985 Ronald Reagan, presidente de EEUU junto con Helmut Hohl, canciller de la RFA, depositaron en sendas ceremonias coronas en memoria de los prisioneros del campo de concentración de Bergen-Belsen en la localidad de Celle y de los soldados alemanes en el cementerio militar de „Kolmeshöhe“ en la localidad de Bitburg. En Bitburg además de soldados del ejército alemán se encontraban enterrados también miembros de las Waffen-SS , lo que levantó polémica entre la opinión pública. (Fuente: Wikipedia)

Elie Wiesel, superviviente de Auschwitz al que acababan de dar el Nobel de la paz, emplea el apelativo públicamente:

“Hay muchos jóvenes que quieren aprender y comprender. Oigo también otras voces que no quieren aprender, que dicen que ya tienen bastante con el tema del pasado y que lo que quieren es pasar página. Lo que he escuchado acerca de la supuesta “banda de los cuatro” resulta un eco bastante intranquilizador”

Ernst Nolte: eso de la “banda de los cuatro” fue una invención ridícula. A uno de los que incluyeron en “La banda de los cuatro”, un reputado hombre de letras, lo incluyeron simplemente porque en una recensión que escribió decía algo positivo sobre mí.

Imagen del historiador Klaus Hildebrand*

*Klaus Hildebrand (18 de Noviembre de 1941, Bielefeld, Alemania) es un historiador liberal conservador alemán especializado en la historia política y militar alemana de los siglos XIX y XX (Fuente: Wikipedia)

Ernst Nolte: el siguiente en “la banda de los cuatro” era el profesor Stürmer, un historiador bien conocido por la opinión pública y muy reputado en su especialidad, un historiador que en lo que concierne a la historia alemana se ha manifestado en múltiples ocasiones en el sentido de que ésta, antes del nacionalsocialismo, en nada se diferenciaba cualitativamente de la de otras naciones o pueblos.

Una tesis que yo estimo sin duda alguna acertada pero que no tiene nada que ver con los puntos perseguidos por la polémica

Imágenes televisivas del historiador Michael Stürmer. Westdeutscher Rundfunk 27/11/1986

“En mi opinión decir que en nuestra república hay gente que quiere eliminar al III Reich de la memoria colectiva es una insinuación indignante de la que constantemente se está haciendo un uso político. Primero, porque se trata de una insinuación. Segundo, porque nos encontramos ante una burda falta a la verdad y tercero, porque me resulta inmoral en el más alto grado.”

Michael Stürmer (29 de Septiembre de 1938 Kassel) es un historiador alemán. Desde 1973 a 2003 enseñó historia de la Edad Media y Moderna en la universidad de Erlangen-Nuremberg. Stürmer estudió historia, filosofía  e idiomas en la London School of Economics y ciencias políticas en la universidad libre de Berlín y en la universidad de Marburgo.En los años 80 fue consejero del canciller Helmut Kohl. Participó activamente en la „Polémica de los historiadores“. (Fuente: Wikipedia)

Ernst Nolte: nos quedamos pues en la “banda de los dos”. La “banda de los dos”  seríamos yo y el Sr. Hillgruber. Bien, el Sr. Hillgruber, un historiador de reconocido prestigio que ha escrito mucho sobre la II guerra mundial y que escribió un libro titulado “ Dos tipos de desastre”. En este libro se abordan dos temas. Por un lado, el fin de la segunda guerra mundial, sobre todo en lo que se refiere al frente del este y, por otro, la solución final a la cuestión judía.

Este último tema constituía, en realidad, una conferencia que el autor dio en un simposio sobre la investigación del holocausto de sobra reconocido y en el que Hillgruber estaba, junto con otros prestigiosos investigadores, entre los ponentes. Y ahí Hillgruber dio su conferencia sin levantar mayor escándalo… Su editor, sin embargo, decidió meter dos temas tan distintos en un mismo volumen y se le ocurrió ese título de “Dos tipos de desastre”

Andreas Fritz Hillgruber (18 de enero de 1925, Angerburg, Prusia oriental- 8 de mayo de 1989 ,Colonia) fue un historiador alemán especialista en la historia militar, política y diplomática de Alemania entre 1871 y 1945. De 1943 a 1945 sirvió como soldado en el ejército alemán. En tanto suboficial fue hecho prisionero después de 1945 por los americanos pasando después a manos de los francesas. (Fuente: Wikipedia)

¿Y por qué no, “Dos tipos de desastre”? ¿Por qué significaba hacer una equivalencia entre los crímenes contra los judíos y el colapso del país responsable del holocausto? ¿Un desastre, por añadidura, que para los unos, los judíos, implicaría un desaparecer silencioso mientras que para el Reich vino aparejado de destrucción?… Alguien con aviesas intenciones tenía que estar detrás de todo esto.

Ernst Nolte: no era a Hillgruber a quien había que censurar sino a su editor Jobst Siedler. Una persona, por lo demás, con muy buena reputación y a quien yo también aprecio.

Wolf Jobst Siedler (17 de enero de 1926, Berlín) es un periodista político y editor alemán (Fuente: Wikipedia)

Imágenes televisivas del historiador Andreas Hillgruber:

“El fin del judaísmo europeo”… Cuando uno ve el encabezado de la conferencia… o el comienzo de la misma… o su prólogo… queda bastante claro que de los que se trata es de los crímenes que a una escala millonaria se cometieron contra los judíos. De ninguna manera he pretendido utilizar una terminología que ocultara nada.”

Hillgruber vivió en primera persona la destrucción siendo soldado en Prusia Oriental. Habermas le reprocha una retórica de “comics de guerra”. El director de “Der Spiegel, Augstein, tacha, por su parte, a Hillgruber de “nazi constitucional”, el empleo del adjetivo “constitucional” estaba pensado para protegerle de una demanda de Hillgruber como así ocurrió. Augstein no fue demandado.

Rudolf Karl Augstein (05 November 1923, Hannover – 07/11/2002, Hamburg) fue un periodista político y editor alemán, fundador de la revista “Der Spiegel” (Fuente. Wikipedia)

Ernst Nolte: la gente se exasperaba con estos asuntos. Sin embargo, el punto más delicado era el nexo causal entre el gulag y Auschwitz y, si por aquel entonces le comprendí bien, el Sr. Hillgruber no lo veía. Creía que era algo incorrecto. Sea como fuere, la tesis era mía y no suya. Así que en este punto puede decirse que de los cuatro de la banda sólo queda uno y que ese uno soy yo, el verdadero miembro de la banda.

Imágenes televisivas de un debate público en el que Ernst Nolte aparece como ponente. A las imágenes les precede el siguiente título: “ El nexo causal: conexión originaria entre el archpiélago Gulag y Auschwitz”. Toma la palabra

Un miembro del público:“Me gustaría volver sobre estas dos frases: ¿No fue la liquidación de clases que llevaron a cabo los bolcheviques el “Prius” lógico de los crímenes racistas de los nacionalsocialistas? . “Prius” quiere decir “lo previo”, o sea que esto querría decir que habría una conexión que podríamos entender como “crímenes de los bolcheviques y, por consiguiente, crímenes de los nazis”… Pero ¿cómo puede uno representarse esto?.. Una tesis tan arriesgada, yo diría que tan increíble. A mí me difícil resulta difícil de seguir…

Ponente Ernst Nolte: bastará con que traiga un par de citas. Las palabras de Lenin de 1920 en las que dice que “ la burguesía de toda Europa está loca de miedo.

Se vuele a la entrevista que centra el documental.

Entrevistador: “nexos causal”, “pruis lógico” son conceptos que vienen a decir que el gulag no solamente ocurrió antes sino que fue el prerrequisito para que algo como Auschwitz ocurriera. ¿Es esto correcto?

Ernst Nolte: yo diría que el gulag fue la condición sine qua non. Pero siempre he utilizado el adverbio “probablemente”. Nunca he dicho que “existe un nexo casual” sino que probablemente haya un nexo causal. Me expreso contenidamente como corresponde a un científico e historiador. Incluso la expresión “nexo causal”, ella misma implica que la causa no queda reducida a un único motivo sino que otros tantos nexos causales están contribuyendo a que el resultado se produzca. Estaríamos,no obstante, ante un nexo causal esencial.

Imágenes de la revolución rusa. En la tribuna uno de sus líderes Gregori Zinoviev quien el 17/09/1918 decía:

“De los cien millones que pueblan la Rusia soviética hemos de ganarnos a noventa. Con el esto no habrá nada que hablar, tan sólo liquidarlos”

Grigori Yevséievich Zinóviev : nombre real Ovséi-Gershen Aarónovich Apfelbaum, también conocido como Hirsch Apfelbaum, principal pseudónimo revolucionario Grigori, en privado Grisha), (11 de septiembre/ 23 de septiembre de 1883 – 25 de agosto de 1936) fue un revolucionario bolchevique y un político comunista de la Unión Soviética. Nació en Elizavetgrad y murió en Moscú. Fue amigo de Lenin y condenado al destierro y a la prisión. Después de la muerte de Lenin formó el triunvirato directivo del Estado junto a Stalin y Kámenev. El 25 de agosto de 1936 murió ejecutado junto a Kámenev por acusación de oposición a Stalin. (Fuente: Wikipedia)

En opinión de Nolte estas frases y otras parecidas se extendieron hacia el oeste, hacia occidente. Finalmente serían bastantes más que diez millones y el propio Zinoviev se encontraría entre los liquidados.

Imágenes del segundo congreso de la internacional comunista en Petrogrado, verano de 1920. Lenin y Karl Radek. Radek traduciendo al alemán.

*Karl Berngárdovich Rád (31 de octubre de 18-19 de mayo de 1939) fue un Bolchevique y líder Comunista internacional. Nació en Leópolis, Ucrania, entonces llamada Lemberg (Imperio austrohúngaro). Su famlia era judía. Su nombre original era Karol Sobelsohn, pero tomó el nombre de “Rádek” de un personaje con que simpatizaba, del libro Syzyfowe prace por Stefan Żeromski. (Fuente: wikipedia)

“Alemania es ahora el país más importante para los revolucionarios rusos. Berlín se convertirá en el centro de la revolución mundial”

Zinoviev era presidente del Kommintern. Cita de su discurso:

“El proletariado de todo el mundo se alzará pronto bajo el liderazgo de la internacional comunista”

La Internacional Comunista, también conocida como la III Internacional, así como por su abreviatura en ruso Komintern  o Comintern (abreviatura del inglés: Communist International), fue una organización comunista internacional, fundada en marzo de 1919, por iniciativa de Lenin y el Partido Comunista de Rusia (Bolchevique), que agrupaba a los partidos comunistas de distintos países, y cuyo objetivo era luchar por la supresión del sistema capitalista, el establecimiento de la dictadura del proletariado y de la República Internacional de los Soviets, la completa abolición de las clases y la realización del socialismo como primer paso a la sociedad comunista, como fijaba en sus primeros estatutos. (Fuente: Wikipedia)

Todo él un panorama bastante intranquilizador para occidente, en opinión de Nolte.

Ernst Nolte: ¿Qué es entonces lo que nos encontramos de particular, lo que hasta entonces nunca se había dado y que con el bolchevismo hace su aparición en el mundo? Pues varias cosas. El bolchevique fue el primer partido pacifista que se hizo con el poder. La palabra “Paz” la llevaban a todas partes. Querían la paz y llegaron a un acuerdo para obtenerla. Como se ve no reduzco el bolchevismo a una simple fórmula. Se trataba de un partido pacifista. Pero, debido específicamente a su origen marxista, era también un partido liquidador de clases y en este sentido lo era además oficialmente sin haberse desviado un ápice de este punto. En una entrevista con Emil Ludwig de 1925 o 1927 Stalin se expresa de este modo: “… sí, esas a las que Ud. se refiere son clases a las que ya se ha liquidado”

Emil Ludwig (Breslau, 1881 – Moscia, cerca de Ancona, 1948) fue un escritor y biógrafo alemán de origen judío, nacionalizado suizo, famoso especialmente por sus obras sobre Beethoven Goethe y Napoleón.Emil Ludwig entrevistó a Benito Mussolini. También entrevistó a Joseph Stalin en Moscú el 13 de diciembre de 1931. Un extracto de esta entrevista se incluye en el libro de Stalin sobre Lenin. Ludwig describe esta entrevista en su biografía de Stalin. Alcanzó la ciudadanía suiza en 1932, y más tarde, en 1940, emigró a los Estados Unidos. (Fuente: Wikipedia)

Imagen de un campo de concentración soviético con una palabra en ruso: llamaba a formar en el campo de internamiento.

Lo más granado del campo de trabajo de las islas Solovetsky, o sea la burguesía a la que se estaba liquidando. Estamos en la Unión Soviética en 1920. La revolución rusa tenía forzosamente que acabar provocando movimientos radicales contrarios en Europa.

El campo de prisioneros de Solovkí (más tarde la prisión Solovkí) se encuentra en el archipiélago Solovetsky, en el Mar Blanco). Era la “madre de los GULAG”, de acuerdo a Aleksandr Solzhenitsyn. Históricamente, las Islas Solovetsky han sido la ubicación del famoso complejo  ortodoxo de los Monasterios de Solovetsky, que repelieron los ataques extranjeros durante el Período Tumultuoso, la Guerra de Crimea y la Guerra Civil Rusa.

Por decreto de Lenin, los edificios del monasterio se convirtieron en Solovetsky Láger’ Osóbogo Naznachenia (SLON),es decir, el “Campo Solovkí para Propósitos Especiales”. El acrónimo del nombre de campamento es un juego de palabras sombrío para aquellos que hablan ruso: slon significa “elefante”. Fue uno de los primeros “campos de trabajo correctivos”, un prototipo del sistema Gulag A comienzos de 1924, a veces fue utilizado el doble nombre Sévernyie (Solovétskiye) Lagueryá OGPU (Campos del OGPU del Norte (Solovkí)) (Fuente: Wikipedia)

Ernst Nolte: “liquidación de clases” era todo lo que esto estaba significando. Primero la nobleza, después, la burguesía y finalmente, también los campesinos. No consistía necesariamente en un exterminio físico sino social aunque generalmente lo que se produjo fue algo más que el mero exterminio social tratándose en un alto porcentaje también de un exterminio físico. Una cosa así no se había producido nunca antes en la historia europea. Era algo nuevo. Sí. Se habían producido matanzas en innumerables guerras, guerras de religión, pero en la modernidad, digamos que desde la Ilustración, no se había dado algo así ni de lejos. Por eso no debe sorprendernos que ya en su época estos hechos fueran percibidos con alarma.

Mi tesis se basa en este sentido sobre un hecho sencillo que difícilmente puede ser cuestionado por nadie: que el nacionalsocialismo fue en esencia un movimiento anticomunista y antibolchevique. A cierta gente parece que le incomoda escuchar esto. Si se trata de gente  que no aprueba el comunismo, parece resonarles en una tal afirmación algo así como un tono positivo. “ Si el bolchevismo era malo puede entonces que el antibolchevismo no lo fuera tanto y , de alguna manera, Hiltler tampoco”

Pero yo diferencio   claramente entre dos anticomunismos. Un anticomunismo militante, de un lado, cuyo propósito es ser igual de militante, igual de fanático, igual deseoso de exterminar que el bolchevismo. Y , de otro, un anticomunismo al que uno podría calificar de liberal o burgués, no militante, que confía en que el bolchevismo vaya cambiando gradualmente bajo el influjo que pueda ejercerse a través de las ideas occidentales, por medio del comercio con los países de Occidente, y que este influjo vaya haciendo que se convierta en una cosa diferente…como , de hecho, al final ha terminado por ocurrir. América venció al bolchevismo. En cambio, Hitler, no. Así son las cosas. Y este anticomunismo no es el mismo que el otro. Los soviéticos nunca hicieron la diferencia. Para ellos siempre fue lo mismo Kennedy que Hitler. Ambos anticomunistas.

Raymond Nobourne, a suicide victim // Ramón Nonnato, suicida

Miguel de Unamuno y Jugo (29 September 1864, Bilbao, – 31 December 1936, Salamanca) was a Spanish essayist, novelist, poet, playwright and philosopher. He wrote the short story “Raymond Nobourne, a suicide victim” (“Ramón Nonnato, suicida” )in 1913 and included it in a volume together with other short stories that was  titled “El Espejo de la Muerte” (“The Mirror of Death”)

There´s something in Unamuno´s literary style that I like and i don´t like at the same time. In the case of  “Raymond Nobourne, a suicide victim” I was not particularly thrilled by this style. It´s a terrible story indeed but it seems to me that the writer needs sometimes to stress this terrible quality in a rather artificial way, by, for example, repeating “ terrible” as an adjective that accompanies some of the story´s characters and situations. It was not therefore the style that attracted my attention but rather Unamuno´s literary power that enables him to describe with pitiless accuracy the distressing evidence of a wasted life. Because, yes, in spite of the author adding the adjective “poor” to the personal name of the story´s principal character-or may be just because of that- the narration falls upon the reader like a hard block of determinism where, it seems to me, there´s little room left for pity. That guy, Raymond Nobourne, was robbed by his father from having any chance in life and so was, before him, her own mother. We are confronted with an issue that has been going on for generations within the family realm, inside which loneliness, guilt and sacrifice make up the thread of the issue´s own perpetuation.

One of the purposes of this blog is to train myself in translations. I´ve translated “Raymond Nobourne, a siucide victim”  aiming at this purpose and i´ve done it fully conscious of my limits and, in fact, quite freely in regard to some repetitions of adjectives that i´ve allowed myself to avoid in the english version. For any mistakes in it I apologize beforehand.

Raymond Nobourne, a suicide victim

When, tired of knocking the door of his room, the servant forcing it, finally got in , he found his master, cold and pale, lying on his bed, with a trickle of blood flowing from his right temple and, beside him, a woman´s portrait that he always carried with him, almost like a talisman which he liked to stay gaping at.

As a matter of fact, the day before that grey autumns´s evening, just before sunset, Raymond Nobourne had shot himself. He was last seen that same evening walking alone ,like he used to, by the river bank, near its mouth, watching the waters carrying randomly the yellow leaves that had forever fallen from the poplars and that will never come back: “ Because the leaves and the new birds that will be coming back to the trees next spring, which i won´t see, won´t be the same ones”, said Nobourne to himself.

When the news of his suicide spread there was a pitiful exclamation in every mouth: “ Poor Raymond Nobourne¡” And even “It was his father who committed his suicide”

Some days before killing himself Nobourne payed back his remaining debts by selling the last of the numerous properties he had inherited from his father. The last property he sold was his mother´s ancestral home. He had previously spent a whole day in it , weeping for his helplessness and the inexisting memory of her, holding the old portrait of his mother in his hands. That portrait was the image of a hope and this hope was but a vanished memory.

The guy had misspent in crazy speculations and in phantastic financial and stock exchange operations that were meant to increase it, the wealth his father had left him, while he himself lived very modestly bordering almost poverty and suffering hardships. He hardly spent more than it was needed for a meagre decency, and besides this, he gave it all away to charity and favours. Because Nobourne, no matter how mean he was with regard to himself, was extremely lavish and generous towards the others, above all towards his father´s victims. He intended to increase his fortune as much as possible, to make it grow to the utmost in order to render it afterwards useful for the public benefit and redeem it in that way from its original sin. This was the reason for his behaviour. He didn´t think it was enough to give the money away to small charities, let alone to try making up for the harm his father had done. Spilt water could just not  be retrieved.

Fixed in his mind were the last words of his father on his deathbed:

-What i regret , dear son, is that this fortune i have so laboriously wrought and lifelong strived for, this fortune so well allocated and that, believe it or not, is a real work of art is going to disappear in your hands. You lack my espirit, you neither have my love for money nor my business sense. I admit i was mistaken with you.”

“Luckily” thought Nobourne when he listened to his father´s last words. His father, in effect, hadn´t been able to pass on to him his dismal and fierce love for money nor his passion for trade, which lead him to prefer a gain of three taking advantage of a legal loophole than a gain of four without it.

And yet Nobourne had been his father´s lawyer in the numerous lawsuits in which this man was always involved: a lawyer for free, as a matter of course. Acting as his father´s lawyer Nobourne came to know the most out-of.-the-way nooks of the money lender´s hole, damp darknesses where his soul, subject to an inescapable slavery, ended up sickening in sadness. There was no way out because: Who could resist the cold and sharp look of that predator?

Gloomy years also those he had spent in high school studying for a degree he hated because he was forced to by his father. After spending the dreary course in a shabby house of one of his father´s debtors, a way by which his father seeked to get paid pack his loan interests , when for his summer holidays he moved to his coastal village, Nobourne liked to walk alone to the seashore to take comfort from his loneliness in the ocean´s loneliness and to forget there the earthly plights that encumbered his soul. He had always felt the call of the sea like the call of a comforting mother so that, sitting on a rock covered by seaweed, he would gaze at her poor mother´s portrait, doing as if the waves rocking to and fro would be the lullaby he had not been granted in the cradle.

He had dreamt of becoming a sailor to better flee from his father´s house and to better look after his soul´s loneliness, but he had to quit the sea because his father, needing a costless lawyer to bend the law, forced him to do so. So much for his sinister high school years.

He couldn´t either look for any refreshing comfort in his childhood memories because his childhood had been like a winter night in a desert of ice. Alone, always alone except for his father who hardly talked to him other than about his dirty businesses and who once in a while told him: “ All this that i do, i do it for your sake, mostly for your sake. I want you to be rich, very rich, immensely rich so that you can marry the daughter of the richest of all those rich people that despise us” He felt these words weren´t  nothing but a lie and that he was being used by his father as a pretext for trying, deep down in his heart , to justify himself for all his usury and greed. It was then, in this dreary youth, that he found his mother´s portrait and started to worship it. His father never talked to him about her.

And the guy, while listening to his colleagues in class talking about their mothers, couldn´t help figuring out how her mother would have been. He used to question in vain the old, dry ,stiff maid that was his father´s confident, the one whose hands had taken him away from those of his first nursemaid, whom he never saw again.That stubbornly silent and frowning woman never sung to him a song, hers was, however, the furthest memory he could recall from his childhood.

¡His childhood! He never had one. His whole childhood had been but a cold and grey day that had lasted quite a few years. Each of his childhood days had been the same and also every hour of them. The school had been no less dreary than his home. His colleagues mocked him cruelly, like children usually do, for his fathers´tricks and when they once saw him crying because they called him “usurer´s son”, the more blatant their mockery became.

The nursemaid left them because she didn´t get paid. It was the way how the usurer acted in order to collect the money her husband owed him. Instead of paying her monthly for the milk she nursed from her breasts, he would discount it from the amount of her husband´s debt.

Raymond Nobourne had been pulled out of the womb of her mother´s still tepid corpse. She had died shortly before giving birth, fourty two years before the day of his suicide. He was therefore a natural born suicide victim.

Alas his mother! How she got excited in the last days of her life everytime she thought about the idea of giving birth to a son that would bring brightness to that cold and gloomy home and change the soul of that terrible man! “ At least- she thought- i won´t be alone in the world and by singing to my child i´ll avoid hearing the money clinking that comes from his secret chamber! And who knows!… May be he changes!” She dreamt about taking her child to the seashore in the bright days, nursing him with her breasts before the beating breast of the earth´s nursemaid, joining her songs to that other cradle song where so many pains of the toiled human race have found their rest.

¿How did she come to marry that man? Not even she knew it. Something to do with her family,with her father doing some kind of dubious business with her husband to be. She thought about something terrible over which she didn´t want to linger. She remember one day in which her mother´s eyes were red from crying. Her father made her call and told her:

– Dear daughter, my salvation, the salvation of the whole family relies on you. Not only an overwhelming ruin but dishonour will be brought upon us without your sacrifice

– Tell me, dear father”-she answered.

– It´s necessary that you marry Atanasio, my business partner.

She remained silent and couldn´t avoid trembling from head to toes. Her father taking her daughter´s silence for a consent, added:

-Thank you, dear daughter, I didn´t expect anything else from you. Indeed, this sacrifice…

-Sacrifice?- she replied just for the sake of replying

-Indeed, dear daughter, indeed, you don´t know him yet, you yet don´t know him as i do…

Ramón Nonnato, suicida

Cuando harto de llamar a la puerta de su cuarto, entró, forzándola, el criado, encontróse a su amo lívido y frío en la cama, con un hilo de sangre que le destilaba de la sien derecha, y, junto a él, aquel retrato de mujer que traía constantemente consigo, casi como un amuleto, y en cuya contemplación se pasaba tantas horas. Y era que en la víspera de aquel día de otoño gris, a punto de ponerse el día, Ramón Nonnato se había pegado un tiro. Habíanle visto antes, por la tarde, pasearse, solo, según tenía por costumbre, a la orilla del río, cerca de su desembocadura, contemplando cómo las aguas se llevaban al azar las hojas amarillas que desde los álamos marginales iban a caer para siempre, para nunca más volver, en ellas, “Porque las que en la primavera próxima , la que no veré, vuelvan con los pájaros nuevos a los árboles, serán otras”, pensó Nonnato.

Al desparramarse la noticia del suicidio hubo una sola y compasiva exclamación. “¡Pobre Ramón Nonnato!” Y no faltó quien añadiera: “Le ha suicidado su difunto padre.”

Pocos días antes de darse así la muerte había pagado Nonnato su última deuda con el producto de la venta de la última finca que le quedaba de las muchas que su padre heredó, y era la casa solariega de su madre. Antes fue a ella y se estuvo allí solo durante un día entero, llorando su desamparo y la falta de un recuerdo, con un viejo retrato de su madre entre las manos. Era el retrato que traía consigo, sobre el pecho, imagen de una esperanza que para él había sido siempre recuerdo, siempre.

El pobre hombre había desbaratado la fortuna que su padre le dejara en locas especulaciones enderezadas a acrecentarla, en fantásticas combinaciones financieras y bursátiles, mientras vivía con una modestia rayana en la pobreza y ceñido de privaciones. Pues apenas si gastaba más de lo preciso para sustentarse con un discreto decoro, y, fuera de esto, en caridades y favores. Porque el pobre Nonnato, tan tacaño para consigo mismo, era en extremo liberal y pródigo para con los demás, sobre todo con las víctimas de su padre. La razón de su conducta era que buscaba aumentar lo más posible su fortuna, hacerla enorme, y emplearla luego en vasto objeto de servicio a la cultura pública, para redimirla así de su pecado de origen. No le parecía bastante haberla distribuido en pequeñas caridades, y mucho menos haber tratado de cancelar los daños de su padre. No es posible recoger el agua derramada. Llevaba siempre fijas en la mente las últimas palabras que al morir le dirigió su padre, y fueron así:

– Lo que siento, hijo mío, es que esta fortuna tan trabajosamente fraguada y cimentada por mí; esta fortuna tan bien repartida, y que es, aunque tú no lo creas, una verdadera obra de arte, se va a deshacer en tus manos. Tú no has heredado mi espíritu, ni tienes amor al dinero, ni entiendes de negocio. Confieso haberme equivocado contigo

“Afortunadamente”, pensó Nonnato al oir estas últimas palabras de su padre. Porque, en efecto, no había logrado éste infundirle su recio y sombrío amor al dinero, ni aquella su afición al negocio, que le hacía preferir la ganancia de tres con engaño legal a la de cuatro sin él. Y eso que el pobre Nonnato había sido el abogado de los pleitos en que de continuo se metía aquel hombre terrible: un abogado gratuito, por supuesto. En su calidad de abogado de su padre, es como Nonnato tuvo que penetrar en los más recónditos recovecos del antro del usurero, tinieblas húmedas donde acabó de entristecérsele el alma, presa de una esclavitud irrescatable. Ni podía libertarse, pues ¿Cómo resistir la mirada cortante y fría de aquel hombre de presa?

Años tétricos los de la carrera del pobre Nonnato, de aquella carrera odiada que estudiaba obligado a ello por su padre. Cuando durante los veranos se iba de vacaciones a su pueblo costero, después de aquel tenebroso curso de estudios, pasado en una miserable casa de uno de los deudores de su padre, que así le sacaba más interés a su préstamo, íbase Nonnato solo a orillas del mar a consolarse de su soledad con la soledad del Océano, y a olvidar las tristezas de la tierra. El mar le había siempre llamado como una gran madre consoladora, y sentado a su orilla sobre una roca ceñida de algas, contemplaba el retrato aquel de su pobre madre, fingiéndose que el canto brezador de las olas era el arrullo de cuna que no le había sido concedido oír en su infancia.

El había querido hacerse marino para huir mejor de casa de su padre, para cultivar la soledad de su alma; pero su padre, que necesitaba un abogado gratuito, le obligó a estudiar leyes para torcerlas, renunciando al mar. De aquí lo tétrico de sus años de carrera.

Y ni aun tuvo en ellos el consuelo de refrescarse el alma a solas con el recuerdo de sus mocedades, porque éstas habíalas pasado como una sola noche de invierno en un desierto de hielo. Solo, siempre solo con aquel padre que apenas le hablaba como no fuese de sus feos negocios, y que de cuando en cuando le decía: “Porque esto lo hago por ti, principalmente por ti, casi sólo por ti. Quiero que seas rico, muy rico, inmensamente rico, y que puedas casarte con la hija del más rico de esos ricachos que nos desprecian.” Mas el chico sentía que aquello era mentira, y que él no era sino un pretexto para que su padre se justificase ante sí mismo, en el foro de su conciencia, su usura y su avaricia. Y fué entonces, en aquella tétrica mocedad, cuando dio con el retrato de su madre y empezó a dedicarle culto. El padre, por su parte, jamás le habló de ella.

Y el pobre mozo, que oía a sus compañeros hablar de sus madres, trataba de figurarse cómo había podido ser la suya. E interrogaba en vano a aquella antigua sirvienta, seca y dura, la confidente de su padre, la que le había tomado de brazos de su nodriza, a la que no había vuelto a ver. Nunca le oyó cantar a aquella mujer ceñuda y tercamente silenciosa. Y era ella la que se perdía en sus más remotos recuerdos de niñez.

¡Niñez! No la había tenido. Su niñez fue un solo día largo, un día gris y frío de unos cuantos años, porque todos sus días fueron iguales e iguales las horas todas de cada uno de sus días. Y la escuela, no menos tétrica que su hogar. En ella le dirigían bromas feroces, como son las bromas infantiles, sobre las mañas de su padre. Y cuando le vieran una vez llorar al llamarle el hijo del usurero, redoblaron las burlas.

La nodriza lo había dejado en cuanto pudo porque no se le pagaba su servicio en rigor. Era el modo que tenía el usurero de cobrarse una deuda del marido de ella. Y así, en vez de pagarle sus mesadas por dar leche de su pecho al pobrecito Nonnato, íbaselas descontando de lo que su marido le debía.

Habíanle sacado a Ramón Nonnato del cadáver tibio de su madre, que murió poco antes de cuando había de darle a luz, cuarenta y dos años antes del día aquel en que se suicidó. Y es, pues, que había nacido con el suicido en el alma.

¡La pobre madre! ¡Cuántas veces en sus últimos días de vida, se ilusionaba con que el hijo tan esperado habría de ser un rayo de sol en aquel hogar tenebroso y frío y habría de cambiar el alma de aquel hombre terrible! “ ¡ Y por lo menos-pensaba- no estaré ya sola en el mundo, y cantando a mi niño no oiré el rechinar del dinero en ese cuarto de los secretos! ¡ Y quien sabe!…¡Acaso cambie!” Y soñaba con llevarle en los días claros a la orilla del mar, a darle allí el pecho frente al pecho palpitante de la nodriza de la tierra, uniendo su canto al eterno canto de cuna que tantos dolores del trabajado linaje humano adormeciera.

¿Cómo se encontró casada con aquel hombre? Ni ella lo sabía. Cosa de su familia, de su padre, que tenía negocios oscuros con el que luego fue su marido. Sospechaba algo pavoroso, pero en que no quería entrar. Recordaba que un día, después de varios en que su madre tuvo de continuo enrojecidos los ojos por el llanto, la llamó su padre al cuarto de las solemnidades y le dijo:

– Mira, hija mía, mi salvación, la salvación de la familia toda, depende de ti. Sin un sacrificio tuyo, no sólo la ruina completa, sino además la deshonra.

– Mándeme, padre- respondió ella

– Es menester que te cases con Atanasio, mi socio. La pobre, temblando de los talones a la nuca, se calló, y su padre, tomando su silencio por un otorgamiento, añadió:

– Gracias, hija, gracias; no esperaba yo otra cosa de ti. Sí, este sacificio…

– ¿Sacrificio?- dijo ella por decir algo.

-¡Oh, sí, hija mía; no le conoces, no le conoces como yo!…