Angst und Furcht II // Angustia y miedo II

En el ante-qué de la angustia se revela el “no es nada, no está en ninguna parte”. La rebeldía del intramundo “nada y en ninguna parte”  viene a significar fenoménicamente que el ante– qué de la angustia es el mundo en cuanto tal. La completa falta de significatividad que se manifiesta en el “nada y en ninguna parte” no significa una ausencia de mundo, sino que, por el contrario, quiere decir que el ente intramundano es en sí mismo tan enteramente insignificante que, en virtud de esta falta de significatividad de lo intramundano, sólo sigue imponiéndose todavía el mundo en su mundaneidad.

Lo que oprime no esto o aquello, pero tampoco todo lo que está-ahí en su conjunto, a la manera de una suma, sino la posibilidad de lo a la mano en general, es decir, el mundo mismo. Una vez que la angustia se ha calmado, el hablar cotidiano suele decir: en realidad no era nada”. En efecto , este modo de hablar acierta ónticamente en lo que era. El decir cotidiano atañe a un ocuparse y a un hablar de lo a la mano. Aquello de lo que la angustia se angustia no es nada de lo a la mano dentro del mundo. Pero esta nada de lo a la mano*, que es lo único que el decir cotidiano de la circunspección** entiende, no es una nada total. La nada del estar a la mano se funda en el más originario “algo”: en el mundo.

* “…estar a la mano”: en alemán corriente existe la palabra zuhanden, que es un adjetivo, y que significa que la cosa se “encuentra a mano”, que es “disponible”, Heidegger crea el neologismo Zuhandenheit para expresar el modo de ser de aquello con lo cual nos las habemos en el uso cotidiano, un modo de ser que se caracteriza particularmente por no llamar la atención y por no mostrarse como enfrentado a nuestro propio ser. Lo Zuhandenes es lo que “traemos entre manos”, casi sin advertirlo y sin ninguna objetivación.

**“…circunspección: en alemán Umsicht (destacado en el texto original). Este término lleva dos connotaciones: primero que se trata de una mirada alrededor, de una mirada abarcante; y segundo, que esta mirada implica un cierto cuidado o precaución, que acompaña al trato con las cosas.Ambas connotaciones se hallan igualmente en la palabra española circunspección.

Sin embargo, por esencia éste pertenece ontológicamente al ser del Dasein en cuanto estar-en-el-mundo. Si, por consiguiente, la nada, es decir, el mundo en cuanto tal, se ha mostrado como el ante-qué de la angustia, esto significa que aquello ante lo cual la angustia se angustia es el estar-en-el-mundo*** mismo.

***“… estar-en-el-mundo”: habitualmente se traduce el In-der- Welt-sein por “ser-en-el-mundo”. Así, por ejemplo, en la traducción de Gaos. He preferido, sin embargo, traducir esa expresión por “estar-en-el-mundo”, porque el verbo estar expresa en castellano mucho mejor que el verbo ser el acto mismo de ser: en este sentido estar es la forma fuerte de ser. Todas las estructuras que Heidegger señala en su analítica del Dasein son estructuras del ser del Dasein,de la existencia, y nunca estructuras, por decirlo así, quiditativas (de una essentia). Si traducimos “ser-en-el-mundo”, subrayamos más el aspecto esencial de la estructura: en cambio, si traducimos “estar-en-el-mundo” subrayamos mejor el aspecto existencial de la estructura. Obviamente-y esto queda claro en el contexto- estar-en-el-mundo no significa estar colocado dentro el espacio universal, sino, más bien, estar-siendo-en-el-mundo, es decir habitar el mundo

El angustiarse abre originaria y directamente el mundo en cuanto mundo. No se trata de que primero se prescinda reflexivamente del ente intramundano y se piense tan sólo el mundo, ante el cual surgiría entonces la angustia, sino que, por el contrario, la angustia como modo de la disposición afectiva abre inicialmente el mundo en cuanto mundo. Sin embargo, esto no significa que en la angustia quede conceptualizada la mundaneidad del mundo.

La angustia no es solamente angustia ante… sino que, como disposición afectiva, es al mismo tiempo angustia por…Aquello por lo que la angustia se angustia no es un determinado modo de ser ni una posibilidad del Dasein. En efecto, la amenaza misma es indeterminada y, por consiguiente, no puede penetrar amenazadoramente hacia este o aquel poder-ser concreto fáctico. Aquello por lo que la angustia se angustia es el estar-en-el-mundo mismo. En la angustia se hunde lo circunmundanamente a la mano y, en general, el ente intramundano. El “mundo” ya no puede ofrecer nada, ni tampoco la coexistencia de los otros. De esta manera, la angustia le quita al Dasein la posibilidad de comprenderse a sí mismo en forma cadente a partir del “mundo” y a partir del estado interpretativo público. Arroja al Dasein de vuelta hacia aquello por lo que él se angustia, hacia su propio poder-estar-en-el mundo. La angustia aísla al Dasein en su más propio estar-en-el-mundo, que, en cuanto compresor, se proyecta esencialmente en posibilidades. Con el “por” del angustiarse la angustia abre, pues, al Dasein como ser posible, vale decir, como aquello que él puede ser únicamente desde sí mismo y en cuanto aislado en el aislamiento.

La angustia revela en el Dasein el estar vuelto hacia el más propio poder-ser, es decir, revela su ser libre para la libertad de escogerse y tomarse a sí mismo entre manos.La angustia lleva al Dasein ante su ser libre para…(propensio in…) la propiedad de su ser en cuanto la posibilidad que él es desde siempre. Pero este ser es, al mismo tiempo, aquel ser al que el Dasein está entregado en cuanto estar-en-el-mundo.

Aquello por lo que la angustia se angustia se revela como aquello ante lo que ella se angustia: el estar-en-el-mundo. La identidad del ante-qué y del por-qué de la angustia se extiende incluso al angustiarse mismo, porque éste, en cuanto disposición afectiva, es un modo fundamental del estar-en-el-mundo. La identidad existencial del abrir y lo abierto, de tal manera que en este último queda abierto el mundo como mundo y el estar-en en tanto que poder-ser aislado, puro y arrojado, deja en claro que con el fenómeno de la angustia se ha hecho tema de interpretación una disposición afectiva eminente. Así la angustia aísla y abre al Dasein como un solus ipse. Pero este “solipsismo” existencial, lejos de instalar a una cosa-sujeto aislada en el inocuo vacío de un estar-ahí carente de mundo, lleva precisamente al Dasein, en un sentido extremo, ante su mundo como mundo, y, consiguientemente, ante sí mismo como estar-en-el-mundo.

Una vez más, la interpretación y el decir cotidiano del Dasein nos ofrecen la prueba más imparcial de que la angustia , en cuanto disposición afectiva fundamental, tiene esta manera de abrir. Anteriormente se ha dicho que la disposición afectiva manifiesta el modo “como uno está”. En la angustia uno se siente desazonado****.

 **** “…uno se siente desazonado”: en alemán, “ist einem unheimlich” (unheimlich está destacado en el texto alemán), literalmente, unheimlich significa terrible, pero etimológicamente esta palabra quiere decir “que no tiene hogar”. Entonces lo terrible de la angustia es que está como fuera de todo lugar, no tiene morada, no tiene dónde estar. Esta idea se podría expresar en castellano con la palabra inhóspito, como loase Gaos. Pero “inhóspito” significa aquello que no ofrece hospedaje, y se refiere no al estar de nosotros fuera de lugar o fuera del hogar, sino al carácter que tiene un lugar que no es acogedor. Es una idea totalmente distinta de la que expresa la palabra alemana unheimlich. En cambio, aunque la palabra española “desazón” apunte en otra dirección, su uso lingüístico expresa justamente la terribilidad producida por un estar fuera de tiempo, fuera de sazón.

Con ello se expresa, en primer lugar, la peculiar indeterminación del “nada y en ninguna parte” en que el Dasein se encuentra cuando se angustia. Pero la desazón (Unheimlichkeit) mienta aquí también el no-estar-en-casa (Nicht-zuhause-sein). En la primera indicación fenoménica de la constitución fundamental del Dasein, al aclarar el sentido existencial del estar-en a diferencia de la significación categorial del “estar dentro”, el estar-en fue como un habitar-en…, estar familiarizado con… Este carácter del estar-en se hizo luego más concretamente visible por medio de la publicidad cotidiana del uno, que introduce en la cotidianidad media del Dasein la tranquilizada seguridad de sí mismo, el claro y evidente “estar como en casa” (“Zuhause-sein”). En cambio, la angustia trae al Dasein de vuelta de su cadente absorberse en el “mundo”. La familiaridad cotidiana se derrumba. El Dasein queda aislado, pero aislado en cuanto estar-en-el-mundo. El estar-en cobra el “modo” existencial del no-estar-en-casa (Un-zuhause). Es lo que se quiere decir al hablar de “desazón” (Unheimlichkeit)

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Im Wovor der Angst wird das “Nichts ist es und nirgends” offenbar. Die Aufsässigkeit des innerweltlichen Nichts und Nirgends besagt phänomenal: das Wovor der Angst ist die Welt als solche. Die völlige Unbedeutsamkeit, die sich im Nichts und Nirgends bekundet, bedeutet nicht Weltabwesenheit, sondern besagt, dass das innerweltlich Seiende an ihm selbst so völlig belanglos ist, dass auf dem Grunde dieser Unbedeutsamkeit des Innerweltlichen die Welt in ihrer Weltlichkeit sich einzig noch aufdrängt.

Was beengt, ist nicht dies oder jenes, aber auch nicht alles Vorhandene zusammen als Summe, sondern die Möglichkeit von Zuhandenem überhaupt, das heisst die Welt selbst. Wenn die Angst sich gelegt hat, dann pflegt die alltägliche Rede zu sagen: “ es war eigentlich nichts”. Diese Rede trifft in der Tat ontisch das, was es war. Die alltägliche Rede geht auf ein Besorgen und Bereden des Zuhandenen.Wovor die Angst sich ängstet, ist nichts von dem innerweltlichen Zuhandenen. Allein dieses Nichts von Zuhandenen, das die alltägliche umsichtige Rede einzig versteht, ist kein totales Nichts. Das Nichts von Zuhandenheit*

* Das Wort “zuhanden” existiert im Alltagsdeutsch.. Es ist ein Adjektiv, das das was zur Hand ist, d.h. , die Verfügbarkeit einer Sache, bezeichnet. Heidegger erfindet den Neologismus “Zuhandenheit” um die Seinsweise von dem, womit wir im alltäglichen Leben umgehen, auszudrücken. Eine Seinsweise, die insbesondere durch Unauffälligkeit und Anpassung an unser eigentliches Sein charakterisiert ist. Das “Zuhandene” ist das womit wir uns beschaffen, ohne fast es zu merken und ohne Objektivierung.

** “…Umsicht”: auf Spanisch “circunspección”. Dieses Word “Umsicht” besagt ein Doppeltes: einerseits, handelt es sich um eine rundherum umfassende Sicht; andererseits bezieht diese Sicht eine gewisse  Sorge oder Vorsicht beim Umgang mit den Dingen mit ein. Beide Bedeutungen sind im  spanischen Wort “circunspección”  zu finden.

gründet im “ursprünglichsten” Etwas, in der Welt. Diese jedoch gehört ontologisch wesenhaft zum Sein des Daseins als In-der-Welt-sein*. Wenn sich demnach als das Wovor der Angst das Nichts, das heisst die Welt als solche herausstellt, dann besagt das: wovor die Angst sich ängstet, ist das In-der-Welt-sein*** selbst.

 ***“Üblicherweise ist “In-der-Welt-sein” in Spanisch als “ser-en-el-mundo” übersetzt. Beispielsweise in der Übersetzung von Gaos. Angemessener ist mir aber vorgekommen, diesen Ausdruck als “estar-en-el-mundo” zu übersetzen. Das Verb “estar” drückt nämlich viel besser als das Verb “ser”die handelnde Seite des Verbs “Sein” aus Spanisch: diesbezüglich könnte man sagen, dass “Estar” die starke Form von “Sein” darstellt. Alle sich in Heideggers Analytik des Daseins befindlichen Strukturen besagen immer die Struckturen des Daseins, der Existenz und niemals die eines Wesens. Wenn “In-der-Welt-sein” als “ser-en-el-mundo” übersetzt ist, legt man Nachdruck auf das Wesen; wenn derselbe Ausdruck hingegen als “estar-en-el-mundo”übersetzt ist, hebt man die existenziale Seite des Strukturs hervor. “In-der-Welt-sein” bedeutet überhaupt nicht ein  innerhalb des Universalraumes platztiertes Wesen sondern ein in-der-Welt-seiendes Dasein, d.h. ein Dasein, das die Welt bewohnt.

Das Sichängsten erschliesst ursprünglich und direkt die Welt als Welt. Nicht wird etwa zunächst durch Überlegung von innerweltlich Seiendem abgesehen und nur noch die Welt gedacht, vor der dann die Angst entsteht, sondern die Angst erschliesst als Modus der Befindlichkeit allererst die Welt als Welt. Das bedeutet jedoch nicht, dass in der Angst die Weltlichkeit der Welt begriffen wird.

Die Angst ist nicht nur Angst vor…, sondern als Befindlichkeit zugleich Angst um…Worum die Angst sich abängstet, ist nicht eine bestimmte Seinsart und Möglichkeit des Daseins. Die Bedrohung ist ja selbst unbestimmt und vermag daher nicht auf dieses oder jenes faktisch konkrete Seinkönnen bedrohend einzudringen. Worum sich die Angst ängstet, ist das In-der-Welt-sein selbst. In der Angst versinkt das umweltlich Zuhandene, überhaupt das innerweltlich Seiende. Die “Welt” vermag nichts mehr zu bieten, ebensowenig das Mitdasein Anderer. Die Angst benimmt so dem Dasein die Möglichkeit verfallend sich aus der “Welt” und der öffentlichen Ausgelegtheit zu verstehen. Sie wirft das Dasein auf das zurück, worum es sich ängstet, sein eigentliches In-der-Welt-sein-können. Die Angst vereinzelt das Dasein auf sein eigenstes In-der-Welt-sein, das als verstehendes wesenhaft auf Möglichkeiten sich entwirft. Mit dem Worum des Sichängstens erschliesst daher die Angst das Dasein als Möglichsein und zwar als das, das es einzig von ihm selbst her als vereinzeltes in der Vereinzelung sein kann.

Die Angst offenbart im Dasein das Sein zum eigensten Seinkönnen, das heisst, das Freisein für die Freiheit des Sich-selbst-wählens und-ergreifens. Die Angst bringt das Dasein vor sein Freisein für…(propensio in…) die Eigentlichkeit seines Seins als Möglichkeit, die es immer schon ist. Dieses Sein aber ist es zugleich, dem das Dasein als In-der-Welt-sein überantwortet ist.

Das, worum die Angst sich ängstet, enthüllt sich als das, wovor sie sich ängstet: das In-der-Welt-sein. Die Selbigkeit des Wovor der Angst und ihres Worum erstreckt sich sogar auf das Sichängsten selbst. Denn dieses ist als Befindlichkeit eine Grundart des In-der-Welt-seins. Die existenziale Selbigkeit des Erschliessens mit dem Erschlossenen, so zwar, dass in diesem die Welt als Welt, das In-Sein als vereinzeltes, reines, geworfenes Seinkönnen erschlossen ist, macht deutlich, dass mit dem Phänomen der Angst eine ausgezeichnete Befindlichkeit Thema der Interpretation geworden ist. Die Angst vereinzelt und erschliesst so das Dasein als “solus ipse”. Dieser existenziale “Solipsismus” versetzt aber so wenig ein isoliertes Subjektding in die harmlose Leere eines wertlosen Vorkommens, dass er das Dasein gerade in einem extremen Sinne vor seine Welt als Welt und damit es selbst vor sich selbst als In-der-Welt-sein bringt.

Dass die Angst als Grundbefindlichkeit in solcher Weise erschliesst, dafür ist wieder die alltägliche Daseinsauslegung und Rede der unvoreingenommenste Beleg. Befindlichkeit, so wurde früher gesagt, macht offenbar, “wie einem ist”. In der Angst ist einem “unheimlich”****.

****“…ist einem unheimlich” (in dem deutschen Text wurde das Wort “unheinlich” hervorhebt). Wörtlich bedeutet “Unheimlich”, furchtbar, schrecklich, etymologisch aber heisst es: “das  was kein Heim hat”. Das Schreckliche der Angst ist es dann, dass es keinen Platz für sie gibt , dass sie gleichsam Obdachlos ist und keinen Ort hat. In Spanisch könnte man diese Idee mit dem Wort “inhóspito” zum Ausdruck bringen, wie Gaos (der Verfasser einer bislang als Standard geltenden spanischen Übersetzung von “Sein und Zeit”) macht,. “Inhóspito” aber heisst: “das was keine Unterkunft bietet und bezieht sich nicht auf die Tatsache, dass es für uns keinen Ort, den wir Heim nennen könnten, gibt, sondern auf die Ungastlichkeit eines Ortes. Diese Bedeutung entspricht nicht der des deutschen Wortes “unheimlich”. Das spanische Wort “desazón” hingegen, wenn es auch anderes andeuten kann, drückt sprachlich gerade jene Schrecklichkeit aus, die vorkommt wenn man seiner Zeit bzw. seinem Zeitpunkt nicht gerecht wird.

Darin kommt zunächst die eigentümliche Unbestimmtheit dessen, wobei sich das Dasein in der Angst befindet, zum Ausdruck: das Nichts und Nirgends. Unheimlichkeit meint aber dabei zugleich das Nicht-zuhause-sein. Bei der ersten phänomenalen Anzeige der Grundverfassung des Daseins und der Klärung des existenzialen Sinnes von In-Sein im Unterschied von der kategorialen Bedeutung der “Inwendigkeit” wurde das In-Sein bestimmt als Wohnen bei…, Vertrautsein mit…Dieser Charakter des In-Seins wurde dann konkreter sichtbar gemacht durch die alltägliche Öffentlichkeit des Man, das die beruhigte Selbstsicherheit, das selbstverständliche “Zuhause-sein” in die durchschnittliche Alltäglichkeit des Daseins bringt. Die Angst dagegen holt das Dasein aus seinem verfallenden Aufgehen in der “Welt” zurück. Die alltägliche Vertrautheit bricht in sich zusammen. Das Dasein ist vereinzelt, das jedoch als In-der Welt-sein. Das In-Sein kommt in den existenzialen “Modus” des Un-zuhause. Nichts anderes meint die Rede von der “Unheimlichkeit”

 

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