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Debate en la fundación Heinrich Böll. Berlin Junio 2012 III

Jörg Asmussen

Estimado Sr. Schick… Sras y Sres…muchas gracias por la invitación… siempre volvemos a gusto a la fundación Heinrich Böll, ya lo hemos hecho otras veces, dispuestos a batirnos  el cobre siempre amigable y sobriamente…y de nuevo lo vamos a hacer hoy tan amigable y sobriamente como en otras ocasiones…

Cuando fui por primera vez invitado a este evento el programa llevaba por título “El papel del BCE en la crisis” y me dije, bueno, ¿Lo habrán hecho a propósito? pues no es poco ambiguo el título: ¿Aludía a que el BCE estaba en crisis o a otra crisis?…Pero de alguna manera lo acabé dando por bueno… Cuando más tarde me llegó el folleto de la invitación en el mismo ponía: “Rescates bancarios a través del BCE”… y entonces me quedé un poco sorprendido… Políticamente siempre pueden sacarse las cosas de quicio sacándoles punta y, sí,  quizá acaben así por esquematizarse  cosas que desde un punto de vista más fundado quizá se pasarían por alto pero esto muestra al mismo tiempo lo difícil que resulta montar un debate público acerca de las complejas tareas que competen a los bancos centrales. Y de ahí que sea tanto más importante poder hacerlo hoy con los colegas y amigos que me acompañan.

En estas observaciones introductorias me gustaría centrarme antes que nada en dos aseveraciones implícitas que se encuentran mencionadas en el programa de este evento y que cuando se abordan estas cuestiones penden siempre en el aire, aseveraciones a las que el Sr. Schick ya ha hecho referencia:

 1.- Que el Banco Central Europeo se está dedicando a salvar bancos y está siendo, por ello, infiel a su mandato.

 2.- Que el Banco Central Europeo concede créditos a los bancos sin condiciones incurriendo en riesgos considerables  para el contribuyente europeo.

Me gustaría a continuación rebatir ambas aseveraciones.

La primera aseveración es que nosotros nos estamos dedicando a salvar bancos y que, por lo tanto, estaríamos siendo infieles a nuestro mandato.

Respecto a esto quizá convenga decir un par de palabras aclaratorias sobre el papel de un Banco Central y sobre la función de su política monetaria, o sea una especie de “back to the basics” de acuerdo al cual queda claro que nuestro cometido fundamental es garantizar en el medio plazo la estabilidad de los precios en el conjunto del espacio del Euro. Así es cómo queda reflejado en tratado de la Unión Europea y tengo que decir que hemos sido fieles al mismo puesto que desde la introducción del Euro la tasa media de subida de los precios ha sido de un 2%, tasa que se corresponde exactamente con la tasa objetivo que se pretendía. Este cometido lo hemos ejecutado de una forma enteramente independiente con la ayuda de las herramientas de las que se nos dotó, esto es: el tipo de interés básico y la gestión de la liquidez vía operaciones de refinanciación.

En tiempos normales la tasa intradiaria de interés interbancario se mantiene a niveles cercanos al tipo de interés básico mediante el suministro de créditos en las llamadas operaciones de refinanciación. En tiempos de crisis o lo que es lo mismo cuando la liquidez proveniente del BCE no circula de una manera libre entre los bancos, se corre el peligro de que las tasas intradiarias de interés interbancario superen los niveles del tipo de interés básico, lo que quiere decir que cuando la señal orientadora de nuestra política de tipos de interés – digamos que un tipo de interés básico de 1%-no se ve reflejada en el mercado interbancario porque éste se ha vuelto disfuncional y  los tipos de interés son en él más altos que los marcados por ella, cuando esto ocurre, digo, hay que hablar de que estamos ante  una obstrucción de los mecanismos de transmisión monetaria. Esta obstrucción es fuente de problemas para el Banco Central porque indica que el dinero del Banco Central probablemente no está llegando a circular en la economía real. Y para evitar una completa contracción de los mercados monetarios con las consiguientes duras implicaciones para la economía real que ello supone, el Banco Central Europeo opta por asumir directamente a través de medidas especiales la función de intermediación en el suministro de liquidez a los bancos.

En este sentido y a partir de octubre de 2008 el BCE lleva a cabo operaciones de refinanciación en la forma de subastas a tipos de interés fijo con adjudicación plena. Lo que quiere decir operaciones aseguradas con ciertos valores- esto es importante y volveré sobre ello- contra los cuales las entidades de crédito obtienen tanta liquidez del Banco Central Europeo como les hace falta. Esto reduce considerablemente el riesgo de liquidez de los bancos y les permite poder financiarse con mayor facilidad en los mercados monetarios.

En segundo lugar el BCE ha extendido gradualmente los plazos de vencimiento de sus operaciones a largo plazo. Primeramente a seis, luego a doce meses y, como el Sr. Schick, ha dicho con  exactitud, desde Diciembre 2011 se ha extendido este plazo dos veces hasta tres años. Esto ofrece a los bancos una fuente de financiación más segura durante un tiempo más largo.

En tercer lugar el BCE ha ampliado temporalmente la gama de valores aceptados como garantía. Esto facilita a los bancos tomar parte en las operaciones del Banco Central Europeo.

En cuarto lugar, y en cooperación con otros bancos centrales como la reserva federal, se ha puesto a disposición de los bancos liquidez en divisas extranjeras como el dólar.

También hemos combatido la obstrucción de los mecanismos de transmisión monetaria en los mercados de títulos mediante la compra de obligaciones aseguradas a través de los dos programas correspondientes y mediante la compra de títulos del Estado en el mercado secundario en el marco del SMP (Securities Market Program)

Finalmente los dos dispositivos de refinanciación (LTRO-Long Term Refinancing Operation) con un plazo de tres años de vencimiento que desarrollamos en diciembre del año pasado y en febrero de éste tuvieron igualmente como objetivo manejar estas distorsiones que se estaban produciendo en los mecanismos de transmisión monetaria. Esto se decidió en otoño del 2011 con el objetivo de salvar una situación muy difícil en los mercados financieros y evitar que se diera una contracción del crédito que hubiera tenido consecuencias impredecibles para la economía real y, con  ello, para el crecimiento y el empleo.

En cada unas de las operaciones a tres años concedimos a los bancos créditos asegurados que alcanzaron los 500 mil millones de Euros, llegando el flujo de liquidez neto a la mitad de esta cantidad. En la primera de las operaciones participaron 500 instituciones de crédito y en la segunda lo hicieron unas 800. Solamente por el número  de entidades que participaron podemos ver que en el caso de un buen número ellas se trataba de entidades de pequeño tamaño como por ejemplo cajas de ahorro y bancos cooperativos, siendo éstas entidades las que conceden preferentemente créditos  a la pequeña y mediana empresa,  columna vertebral de la economía de la Eurozona.

Me gustaría incidir sobre ello de nuevo: el objetivo y la razón de estas medidas es y sigue siendo el restablecimiento de los mecanismos de transmisión monetaria y esto es consustancial al cumplimiento de nuestro mandato.

Lo que está en nuestra mano- y lo está poner a disposición liquidez- lo hemos hecho. Lo que no está en  nuestra mano:

 1.- Poner capital a disposición de los bancos para que se recapitalicen

2.- Sanear los balances de los bancos o liquidar bancos

no lo hemos hecho porque no forma parte de nuestro mandato. Para ello no tenemos herramientas y esto lo tienen que hacer otros. Esto supone una diferencia fundamental tanto a nivel conceptual como práctico entre la actividad propia de un banco central y lo que significa un rescate bancario y creo que así es cómo debe ser percibido en el debate público.

La segunda aseveración atribuye al BCE el conceder créditos a los bancos sin condiciones incurriendo en riesgos considerables para el contribuyente europeo. Lo que la gente  se pregunta es ¿Qué es lo que se ha facilitado a los bancos con tales operaciones? Y a esta pregunta suele responderse diciendo que se les ha facilitado dinero asequible, sin contraprestaciones, enormes ampliaciones en el balance del Banco Central Europeo… Lo que en parte se resume en que los dos dispositivos LTRO sean considerados como operaciones que se han hecho en unas condiciones muy favorables para los bancos, una especie de subvención desproporcionada al sector bancario.

A esto habría que responder que el tipo de interés de ambas operaciones está vinculado al tipo de interés básico del BCE y que cuándo el BCE decide subir éste, subirán también los costes de los préstamos a los bancos durante el tiempo que resta hasta el vencimiento.

 ¿Pero qué es lo que ocurre con las condiciones de préstamo en estas operaciones?

La liquidez del Banco Central Europeo adopta en estas operaciones la forma de créditos y los estatutos del BCE establecen que solamente podemos conceder liquidez vía créditos contra valores suficientemente seguros. Básicamente sólo los bancos financieramente sólidos están llamados a participar en las operaciones de refinanciación y si un banco en el transcurso del plazo de la operación deja de cumplir con los requisitos de la misma, la operación  puede ser suspendida.

Suelo escuchar también en el debate político que el BCE debiera ampliar la gama de condiciones a la hora de proceder a sus ofertas de liquidez, imponer condiciones a las familias y a las compañías a las que dicha liquidez llega, establecer controles restrictivos sobre las remuneraciones de los funcionarios de aquellas entidades de crédito que se proveen igualmente de su liquidez… Respecto a todo esto, resulta útil echar un vistazo al marco legal que el BCE tiene que observar. El Banco Central Europeo- cita textual- “ nos obliga  a actuar de acuerdo con los principios de una economía de mercado y de libre competencia a través de la cual se promueva un eficiente empleo de los recursos”- Fin de la cita- Lo que quiere decir que el empleo que hagan los institutos de crédito de la liquidez que se ha puesto a su disposición es cosa que queda en sus manos. Desde luego que por parte del BCE llevamos recalcando  ya desde hace algún tiempo nuestra expectativa de que los bancos asignen sus ganancias operativas al saneamiento de sus balances y no al reparto de dividendos ni a remuneraciones excesivas para sus ejecutivos. Pero implementar estas justificadas expectativas es asunto que queda fuera de las competencias legales del BCE. Son los organismos supervisores nacionales o, en su caso, el organismo supervisor europeo (E.B.A.- European Banking Authority) o los propios legisladores los que a este respecto disponen de las herramientas necesarias.

¿Hay razones por las que preocuparse en relación al balance del BCE, o sea, en última instancia en relación al dinero del contribuyente?

Ya he mencionado que el BCE solamente puede conceder créditos a instituciones solventes contra valores suficientemente seguros. En todas las operaciones de crédito que ejecutamos valoramos regularmente las garantías subyacentes, en ocasiones, diariamente,  incorporando descuentos sustanciales de modo que las sumas que se prestan están sobre-aseguradas. En el caso de las solicitudes de crédito que dentro de este marco han sido admitidas recientemente el descuento medio se sitúa en un 53% llegando en ocasiones a un 75%.

Con todo, es cierto que todas las operaciones del Banco Central Europeo entrañan un riesgo de crédito y esto es así tanto para las medidas corrientes como para las extraordinarias, tanto en los tiempos malos como en los buenos. La gestión del riesgo dentro del BCE se ocupa de todo esto.

Las medidas del BCE tampoco están llamadas en general a ser una inyección permanente de liquidez en el sistema financiero. Al contrario, estas inyecciones están limitadas temporalmente. Tanto a nivel conceptual como práctico estamos preparados para una eventual suspensión de las inyecciones aunque en vista de la sostenida tensión en los mercados financieros es aún demasiado pronto para emprender una suspensión de las operaciones.

En mi opinión las medidas que el BCE ha tomado no pueden reemplazar las que los gobiernos deben tomar para la resolución de la crisis: consolidación presupuestaria, reformas estructurales para el crecimiento y el empleo y  reforzamiento del sector bancario.

El BCE ha realizado su contribución, seguiremos realizándola, una contribución, al mismo tiempo, que aspira a responder a la pregunta:¿Dónde quiere estar Europa en 10 años? El concepto clave “Unión bancaria” ha irrumpido con fuerza, pero a mí me gusta más el concepto “ Unión de los mercados financieros” , pues en la pregunta de más arriba hay algo más en juego que los bancos. De todas formas a quiénes en esta cuestión  les corresponde ahora mover ficha  es a los gobiernos europeos en la cumbre europea de finales de junio.

Muchas gracias.

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