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Debate en la fundación Heinrich Böll. Berlin Junio 2012 III

septiembre 24, 2012 Deja un comentario

Jörg Asmussen

Estimado Sr. Schick… Sras y Sres…muchas gracias por la invitación… siempre volvemos a gusto a la fundación Heinrich Böll, ya lo hemos hecho otras veces, dispuestos a batirnos  el cobre siempre amigable y sobriamente…y de nuevo lo vamos a hacer hoy tan amigable y sobriamente como en otras ocasiones…

Cuando fui por primera vez invitado a este evento el programa llevaba por título “El papel del BCE en la crisis” y me dije, bueno, ¿Lo habrán hecho a propósito? pues no es poco ambiguo el título: ¿Aludía a que el BCE estaba en crisis o a otra crisis?…Pero de alguna manera lo acabé dando por bueno… Cuando más tarde me llegó el folleto de la invitación en el mismo ponía: “Rescates bancarios a través del BCE”… y entonces me quedé un poco sorprendido… Políticamente siempre pueden sacarse las cosas de quicio sacándoles punta y, sí,  quizá acaben así por esquematizarse  cosas que desde un punto de vista más fundado quizá se pasarían por alto pero esto muestra al mismo tiempo lo difícil que resulta montar un debate público acerca de las complejas tareas que competen a los bancos centrales. Y de ahí que sea tanto más importante poder hacerlo hoy con los colegas y amigos que me acompañan.

En estas observaciones introductorias me gustaría centrarme antes que nada en dos aseveraciones implícitas que se encuentran mencionadas en el programa de este evento y que cuando se abordan estas cuestiones penden siempre en el aire, aseveraciones a las que el Sr. Schick ya ha hecho referencia:

 1.- Que el Banco Central Europeo se está dedicando a salvar bancos y está siendo, por ello, infiel a su mandato.

 2.- Que el Banco Central Europeo concede créditos a los bancos sin condiciones incurriendo en riesgos considerables  para el contribuyente europeo.

Me gustaría a continuación rebatir ambas aseveraciones.

La primera aseveración es que nosotros nos estamos dedicando a salvar bancos y que, por lo tanto, estaríamos siendo infieles a nuestro mandato.

Respecto a esto quizá convenga decir un par de palabras aclaratorias sobre el papel de un Banco Central y sobre la función de su política monetaria, o sea una especie de “back to the basics” de acuerdo al cual queda claro que nuestro cometido fundamental es garantizar en el medio plazo la estabilidad de los precios en el conjunto del espacio del Euro. Así es cómo queda reflejado en tratado de la Unión Europea y tengo que decir que hemos sido fieles al mismo puesto que desde la introducción del Euro la tasa media de subida de los precios ha sido de un 2%, tasa que se corresponde exactamente con la tasa objetivo que se pretendía. Este cometido lo hemos ejecutado de una forma enteramente independiente con la ayuda de las herramientas de las que se nos dotó, esto es: el tipo de interés básico y la gestión de la liquidez vía operaciones de refinanciación.

En tiempos normales la tasa intradiaria de interés interbancario se mantiene a niveles cercanos al tipo de interés básico mediante el suministro de créditos en las llamadas operaciones de refinanciación. En tiempos de crisis o lo que es lo mismo cuando la liquidez proveniente del BCE no circula de una manera libre entre los bancos, se corre el peligro de que las tasas intradiarias de interés interbancario superen los niveles del tipo de interés básico, lo que quiere decir que cuando la señal orientadora de nuestra política de tipos de interés – digamos que un tipo de interés básico de 1%-no se ve reflejada en el mercado interbancario porque éste se ha vuelto disfuncional y  los tipos de interés son en él más altos que los marcados por ella, cuando esto ocurre, digo, hay que hablar de que estamos ante  una obstrucción de los mecanismos de transmisión monetaria. Esta obstrucción es fuente de problemas para el Banco Central porque indica que el dinero del Banco Central probablemente no está llegando a circular en la economía real. Y para evitar una completa contracción de los mercados monetarios con las consiguientes duras implicaciones para la economía real que ello supone, el Banco Central Europeo opta por asumir directamente a través de medidas especiales la función de intermediación en el suministro de liquidez a los bancos.

En este sentido y a partir de octubre de 2008 el BCE lleva a cabo operaciones de refinanciación en la forma de subastas a tipos de interés fijo con adjudicación plena. Lo que quiere decir operaciones aseguradas con ciertos valores- esto es importante y volveré sobre ello- contra los cuales las entidades de crédito obtienen tanta liquidez del Banco Central Europeo como les hace falta. Esto reduce considerablemente el riesgo de liquidez de los bancos y les permite poder financiarse con mayor facilidad en los mercados monetarios.

En segundo lugar el BCE ha extendido gradualmente los plazos de vencimiento de sus operaciones a largo plazo. Primeramente a seis, luego a doce meses y, como el Sr. Schick, ha dicho con  exactitud, desde Diciembre 2011 se ha extendido este plazo dos veces hasta tres años. Esto ofrece a los bancos una fuente de financiación más segura durante un tiempo más largo.

En tercer lugar el BCE ha ampliado temporalmente la gama de valores aceptados como garantía. Esto facilita a los bancos tomar parte en las operaciones del Banco Central Europeo.

En cuarto lugar, y en cooperación con otros bancos centrales como la reserva federal, se ha puesto a disposición de los bancos liquidez en divisas extranjeras como el dólar.

También hemos combatido la obstrucción de los mecanismos de transmisión monetaria en los mercados de títulos mediante la compra de obligaciones aseguradas a través de los dos programas correspondientes y mediante la compra de títulos del Estado en el mercado secundario en el marco del SMP (Securities Market Program)

Finalmente los dos dispositivos de refinanciación (LTRO-Long Term Refinancing Operation) con un plazo de tres años de vencimiento que desarrollamos en diciembre del año pasado y en febrero de éste tuvieron igualmente como objetivo manejar estas distorsiones que se estaban produciendo en los mecanismos de transmisión monetaria. Esto se decidió en otoño del 2011 con el objetivo de salvar una situación muy difícil en los mercados financieros y evitar que se diera una contracción del crédito que hubiera tenido consecuencias impredecibles para la economía real y, con  ello, para el crecimiento y el empleo.

En cada unas de las operaciones a tres años concedimos a los bancos créditos asegurados que alcanzaron los 500 mil millones de Euros, llegando el flujo de liquidez neto a la mitad de esta cantidad. En la primera de las operaciones participaron 500 instituciones de crédito y en la segunda lo hicieron unas 800. Solamente por el número  de entidades que participaron podemos ver que en el caso de un buen número ellas se trataba de entidades de pequeño tamaño como por ejemplo cajas de ahorro y bancos cooperativos, siendo éstas entidades las que conceden preferentemente créditos  a la pequeña y mediana empresa,  columna vertebral de la economía de la Eurozona.

Me gustaría incidir sobre ello de nuevo: el objetivo y la razón de estas medidas es y sigue siendo el restablecimiento de los mecanismos de transmisión monetaria y esto es consustancial al cumplimiento de nuestro mandato.

Lo que está en nuestra mano- y lo está poner a disposición liquidez- lo hemos hecho. Lo que no está en  nuestra mano:

 1.- Poner capital a disposición de los bancos para que se recapitalicen

2.- Sanear los balances de los bancos o liquidar bancos

no lo hemos hecho porque no forma parte de nuestro mandato. Para ello no tenemos herramientas y esto lo tienen que hacer otros. Esto supone una diferencia fundamental tanto a nivel conceptual como práctico entre la actividad propia de un banco central y lo que significa un rescate bancario y creo que así es cómo debe ser percibido en el debate público.

La segunda aseveración atribuye al BCE el conceder créditos a los bancos sin condiciones incurriendo en riesgos considerables para el contribuyente europeo. Lo que la gente  se pregunta es ¿Qué es lo que se ha facilitado a los bancos con tales operaciones? Y a esta pregunta suele responderse diciendo que se les ha facilitado dinero asequible, sin contraprestaciones, enormes ampliaciones en el balance del Banco Central Europeo… Lo que en parte se resume en que los dos dispositivos LTRO sean considerados como operaciones que se han hecho en unas condiciones muy favorables para los bancos, una especie de subvención desproporcionada al sector bancario.

A esto habría que responder que el tipo de interés de ambas operaciones está vinculado al tipo de interés básico del BCE y que cuándo el BCE decide subir éste, subirán también los costes de los préstamos a los bancos durante el tiempo que resta hasta el vencimiento.

 ¿Pero qué es lo que ocurre con las condiciones de préstamo en estas operaciones?

La liquidez del Banco Central Europeo adopta en estas operaciones la forma de créditos y los estatutos del BCE establecen que solamente podemos conceder liquidez vía créditos contra valores suficientemente seguros. Básicamente sólo los bancos financieramente sólidos están llamados a participar en las operaciones de refinanciación y si un banco en el transcurso del plazo de la operación deja de cumplir con los requisitos de la misma, la operación  puede ser suspendida.

Suelo escuchar también en el debate político que el BCE debiera ampliar la gama de condiciones a la hora de proceder a sus ofertas de liquidez, imponer condiciones a las familias y a las compañías a las que dicha liquidez llega, establecer controles restrictivos sobre las remuneraciones de los funcionarios de aquellas entidades de crédito que se proveen igualmente de su liquidez… Respecto a todo esto, resulta útil echar un vistazo al marco legal que el BCE tiene que observar. El Banco Central Europeo- cita textual- “ nos obliga  a actuar de acuerdo con los principios de una economía de mercado y de libre competencia a través de la cual se promueva un eficiente empleo de los recursos”- Fin de la cita- Lo que quiere decir que el empleo que hagan los institutos de crédito de la liquidez que se ha puesto a su disposición es cosa que queda en sus manos. Desde luego que por parte del BCE llevamos recalcando  ya desde hace algún tiempo nuestra expectativa de que los bancos asignen sus ganancias operativas al saneamiento de sus balances y no al reparto de dividendos ni a remuneraciones excesivas para sus ejecutivos. Pero implementar estas justificadas expectativas es asunto que queda fuera de las competencias legales del BCE. Son los organismos supervisores nacionales o, en su caso, el organismo supervisor europeo (E.B.A.- European Banking Authority) o los propios legisladores los que a este respecto disponen de las herramientas necesarias.

¿Hay razones por las que preocuparse en relación al balance del BCE, o sea, en última instancia en relación al dinero del contribuyente?

Ya he mencionado que el BCE solamente puede conceder créditos a instituciones solventes contra valores suficientemente seguros. En todas las operaciones de crédito que ejecutamos valoramos regularmente las garantías subyacentes, en ocasiones, diariamente,  incorporando descuentos sustanciales de modo que las sumas que se prestan están sobre-aseguradas. En el caso de las solicitudes de crédito que dentro de este marco han sido admitidas recientemente el descuento medio se sitúa en un 53% llegando en ocasiones a un 75%.

Con todo, es cierto que todas las operaciones del Banco Central Europeo entrañan un riesgo de crédito y esto es así tanto para las medidas corrientes como para las extraordinarias, tanto en los tiempos malos como en los buenos. La gestión del riesgo dentro del BCE se ocupa de todo esto.

Las medidas del BCE tampoco están llamadas en general a ser una inyección permanente de liquidez en el sistema financiero. Al contrario, estas inyecciones están limitadas temporalmente. Tanto a nivel conceptual como práctico estamos preparados para una eventual suspensión de las inyecciones aunque en vista de la sostenida tensión en los mercados financieros es aún demasiado pronto para emprender una suspensión de las operaciones.

En mi opinión las medidas que el BCE ha tomado no pueden reemplazar las que los gobiernos deben tomar para la resolución de la crisis: consolidación presupuestaria, reformas estructurales para el crecimiento y el empleo y  reforzamiento del sector bancario.

El BCE ha realizado su contribución, seguiremos realizándola, una contribución, al mismo tiempo, que aspira a responder a la pregunta:¿Dónde quiere estar Europa en 10 años? El concepto clave “Unión bancaria” ha irrumpido con fuerza, pero a mí me gusta más el concepto “ Unión de los mercados financieros” , pues en la pregunta de más arriba hay algo más en juego que los bancos. De todas formas a quiénes en esta cuestión  les corresponde ahora mover ficha  es a los gobiernos europeos en la cumbre europea de finales de junio.

Muchas gracias.

Debate en la fundación Heinrich Böll. Berlin Junio 2012

septiembre 18, 2012 Deja un comentario


Introducción y presentación de los ponentes

Gerhard Schick
(Portavoz de política financiera por “Bündnis90/Die Grünen” en el parlamento alemán)

Bien, me alegra poder invitarles a un debate que está de gran actualidad, ya que en estos días vuelven a experimentarse turbulencias en los mercados financieros.

El título que enmarca nuestro debate es “Rescates bancarios a través del Banco Central Europeo”

La verdad es que no hemos dejado de preguntarnos, tras haberse creado a finales de diciembre del año pasado un dispositivo con esos propósito de rescate, la razón por la que en Alemania apenas se ha debatido sobre él en comparación con otras medidas anti-crisis, cuando, de hecho, las medidas de mayor alcance se llevan a cabo, de lejos, a través de este dispositivo.

Y tampoco he podido evitar conjeturar, desde mi punto de vista, al menos-puede que mis compañeros de tribuna no lo vean así- que si lo que está pasando con el balance del Banco Central Europeo se hubiera sometido a votación en el parlamento alemán, seguramente que esto hubiese dado lugar a un clamor de indignación. Sin embargo, como de alguna manera dichas medidas se producen al margen de resoluciones del parlamento alemán y dicho clamor no se produce, puede que estemos ante un indicio, cuando menos, extraño. Extraño en el sentido de que lo suyo sería tematizar el asunto cuando éste supone, más allá de la institución cuyos presupuestos se alteran, poner en riesgo al contribuyente, dando un poco igual el modo en que se le está poniendo en riesgo.

Con este trasfondo me alegra poder tener como invitados a este debate europeo a personas tan competentes- empezaré por mi izquierda:

Jörg Asmusssen: persona muy conocida en Berlín, creo que puedo ahorrarme su presentación en detalle. Secretario de Estado durante muchos años en el Ministerio de Finanzas, desempeñó antes en este mismo Ministerio funciones diversas. Estudió economía en Giessen y Bonn y actualmente ocupa un puesto en la directiva del Banco Central Europeo. Desde hace pocos meses, de hecho, pero responsabilizándose de un cometido muy importante en la gestión de la crisis, razón por la cual le hemos considerado un interlocutor muy pertinente a la hora de abordar la pregunta: qué es , en realidad, lo que está haciendo el Banco Central Europeo. Sr. Asmussen, muchas gracias por estar aquí.

A mi derecha, Daniel Gros, uno de esos investigadores que en los últimos tiempos ha desarrollado su actividad docente en diferentes universidades europeas. También economista, como nuestro anterior contertulio. En los últimos meses ha publicado una serie de artículos en los que aborda asuntos políticos de gran relevancia para toda Europa. Estos escritos han suscitado un gran interés. Actualmente es el director del CEPS (Centre for European Policy Studies) en Bruselas. Ha ostentado diferentes cargos a nivel europeo… De su curriculum se desprende claramente su vocación europea. Gracias, Sr. Gros, por estar entre nosotros.

Quisiera saludar, por último- estoy procediendo, naturalmente, por orden alfabético, no de méritos- al profesor Richard Werner. Profesor en la Universidad de Southampton y de origen alemán, de manera que nuestros contertulios procediendo respectivamente de Frankfurt, Bruselas y Gran Bretaña, hablan, al mismo tiempo, todos alemán. En la Universidad de Southampton Richard Werner es el director fundador del centro de banca financiera y desarrollo sostenible. Ya desde su doctorado y también después se especializó en labores consultoras para agentes económicos que operaban en Japón trabajando sobre el colapso del sistema bancario japonés en el año 1991. Aporta una experiencia que nos puede resultar muy interesante, con ejemplos que pueden ser orientadores tanto en lo positivo como en lo negativo.
Estamos deseosos de que nos trasmita esa experiencia sobre la evolución de Japón en los últimos años. Bienvenido, Sr, Werner

Muy brevemente, en lo que respecta al contenido quisiera decir por nuestra parte, por parte de “Bündnis 90. Die Grünen” (Alianza 90. Los Verdes), que desde la primavera de 2008 hemos ido tematizando la cuestión acerca de cómo se puede proceder con los bancos transfronterizos. En este sentido me acuerdo muy bien de la pregunta que en uno de nuestros comités financieros hace años (dirigiendo la mirada a su izquierda, dónde se encuentra Jörg Asmussen) hice a – creo que por aquel entonces era el Sr. Steinbrück y no Ud., Sr Asmussen quien por el BCE estaba presente, sí, al Sr, Steinbrück le plantee la siguiente pregunta y lo hice tras un fin de semana en el que un grupo pequeño de agentes económicos en los EEUU acometió en ese espacio de tiempo  una acción de rescate de un gran banco de inversión- hubo, como es obvio, acciones correctoras ulteriores, pero el hecho cierto es que consiguió estabilizarse la situación de un banco transfronterizo en el plazo de un fin de semana- La pregunta que al Sr. Steinbrück le plantee fue: ¿Qué es lo que sucedería en Europa en un caso semejante? Y su respuesta fue por aquel entonces que para el 2012 tenían pensado haber creado un cuerpo de supervisores.

Desde ese momento comencé a intranquilizarme y por eso seguimos muy de cerca la iniciativa en 2008 del presidente Sarkozy de crear un fondo europeo con el objetivo de estabilizar los bancos así como las iniciativas a este respecto en el parlamento europeo. Constatamos ahora- muy tarde, aunque quizá no demasiado-que el debate sobre una unión bancaria vuelve a cobrar dinamismo. Nuestra opinión es que hace falta un fondo de reestructuración bancaria, ya que si los rescates se efectúan a nivel nacional resultan muy costosos, igual que lo resultan si esos rescates se llevan a cabo a través del balance del Banco Central Europeo como ha venido sucediendo en los últimos meses. El Banco Central Europeo no posee las herramientas necesarias y si los rescates se efectúan a través de él, se acaba haciendo imposible instaurar las necesarias condiciones, restricciones y controles, beneficiándose el sector bancario de una manera que a nosotros siempre nos ha parecido que hay que evitar. Si al contribuyente se le va a poner en riesgo hacen falta condiciones, restricciones y controles, debe igualmente ponérsele a su disposición posibilidades para ejercer dichos controles y las participaciones en el capital necesarias para ello. Y se carece de todo esto cuando los rescates se llevan a cabo a través del Banco Central. Llegados a este punto es importante recalcar que nuestra crítica no se dirige al mismo Banco Central porque las veces que ha tenido que intervenir lo ha hecho debido a que los políticos y los jefes de gobierno de los diferentes Estados- también en parte a causa del bloqueo que el gobierno alemán ha llevado a cabo-no han logrado poner a disposición las herramientas necesarias que hubieran posibilitado hacerlo mejor y creo que esta matización nos va a permitir mantener hoy un debate crítico y objetivo.

Añadir solamente que a través del parlamento europeo así como por medio de contactos directos en el BCE hemos hecho esfuerzos por que se nos informe, en tanto ciudadanos y parlamentarios, acerca de cuánto dinero y a quién llega y, bueno ( mirando a Jörg Asmussen y sonriendo) a lo mejor obtenemos hoy más información. Sr. Asmussen, tiene Ud. la palabra.

Debate en la fundación Heinrich Böll. Berlín Junio 2012

septiembre 17, 2012 Deja un comentario

Introducción

A lo largo de las próximas semanas iré colgando en sucesivas entradas la traducción del alemán de un debate que tuvo lugar en junio del 2012 en la sede de la Fundación Heinrich Böll en Berlín. El debate fue organizado por el partido “Bündnis 90/Die Grünen- los Verdes, para entendernos- y considero que lo que en él se dice puede aportar una visión sensiblemente diferente a los postulados sostenidos por el economista Hans Werner Sinn, postulados que fueron objeto de traducción en mis anteriores entradas.

Lo que por esta vía estaría buscando es ir completando algunos de los criterios que mueven a la opinión pública alemana en sus reacciones ante la crisis.

A esto habría que añadir la relevancia práctica de uno de los ponentes. Me refiero a Jörg Asmussen quien actualmente forma parte de la directiva del BCE y de quien es de presumir tenga un peso importante en las decisiones de esta institución . En este sentido el tono más frío, técnico y a ras de tierra de los ponentes podría contrastar con ciertos enardecimientos del economista Sinn, aunque esto es algo que prefiero dejar a la opinión del lector.

Por último señalar quizá el sesgo socialdemócrata y de izquierdas del propio Asmussen (SPD) y del moderador del evento Gerhard Schick, portavoz de política financiera en el parlamento alemán por Los Verdes