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Previsión alemana y flema británica

El concurso del lord

La convocatoria tenía que venir precisamente de Gran Bretaña: quién tiene el mejor plan para la salida del euro?. El gestor inglés y miembro de la cámara alta, Simon Wolfson, barón de Aspley Guise, ofrece una recompensa de250.000 libras. El plazo de inscripción finaliza el 31 de enero de 2012, el premio lo concede un jurado compuesto de reputados especialistas.

Este artículo no pretende inscribirse en el concurso. A pesar de ello, hemos intentado seriamente proponer un camino transitable. Al margen de la cuestión de si la salida del euro de un país es o no algo deseable, muchos han sido los que han ayudado en esta investigación. A todos ellos vaya el agradecimiento del periódico.

La salida del euro es algo factible

Una cosa está clara. La salida tendrá que realizarse de una forma repentina. Si se sabe de antemano que los griegos vuelven al dracma, la gente retirará su dinero de los bancos griegos para llevárselo a Alemania. Estos desestabilizará a los bancos de los dos países. Es por ello que todo tiene que suceder en un fin de semana largo, el que va de Viernes Santo a Lunes de Pascua, por ejemplo.

Hasta la fecha una salida del euro es algo que no está previsto en el tratado de la Unión. Esto se puede cambiar. A tal fin está el llamado “ procedimiento simplificado de cambio en el Tratado” , el cual permite a los jefes de gobierno cambiar las reglas del Tratado sin que este cambio tenga que ser votado en cada uno de los parlamentos de la eurozona. Primeramente los jefes de gobierno resuelven una cláusula de salida de la unión monetaria y luego los países afectados declaran su salida de hecho.

Limitación de la libertad de circulación de capitales por un periodo corto de tiempo

No será aconsejable hacerlo de otra manera ya que los tratados de la unión deben ser respetados en la medida de lo posible. De lo contrario todo acabará resultando más costoso. Es lo que nos enseña la experiencia de la reforma alemana de la divisa en 1948: tras el reajuste de ésta mucha gente acudió a los tribunales. Y si los jueces no dan con ningún fundamento legal para la salida de un país del euro, los Estados tendrán que hacerse cargo además de los otros costes, de los correspondientes a millonarias indemnizaciones.

Esto implica que el “ procedimiento simplificado de cambio del tratado” lo tienen que aprobar todos los Estados de la Unión. La salida de Alemania de la Unión sería por ello algo complicado. Más sencillo sería la aprobación de la salida de la Unión de los países periféricos- o la completa liquidación del Euro. Dejar que Grecia fuera el único país en salir del euro sería demasiado arriesgado. Nadie creería en la fortaleza de la unión monetaria resultante. En países como Italia, Portugal y cía se desencadenaría el pánico debido al temor a ser ellos los próximos en perder el Euro. De ahí que al mismo tiempo deba crearse un nuevo sistema de divisa que sea creíble, por ejemplo, el de un “Euro del norte”

Después de anunciarse la salida de un país del Euro, los países de la Unión deberán limitar por un periodo corto de tiempo la libertad de circulación de capitales. Los pagos transfronterizos deberán verse interrumpidos hasta que las cuentas se adapten y en los mercados de divisas se hayan constituido nuevos tipos de cambio. Esto va rápido.

Los bancos centrales pueden utilizar una “ divisa de reemplazo”

El mayor problema práctico será el dinero en metálico ya que los ciudadanos de la Unión tratarán de trasladar el mayor número de billetes de Euro de los países periféricos a los países fuertes con el fin de garantizarse la divisa más fuerte. Para evitar esto deberán pasarse a través de la frontera únicamente importes en metálico reducidos, lo cual es algo poco práctico para los viajeros, aunque, de cualquier manera, los viajes serán temporalmente algo poco apetecible. En las fronteras se formarán largas colas pues los funcionarios de aduanas inspeccionarán minuciosamente cada maleta y a cada individuo en busca de dinero en metálico y billetes.

Los controles estarán vigor el tiempo que haga falta para diferenciar el dinero en metálico griego del alemán. Además nuevos billetes se harán necesarios.

Estos billetes podrán venir de Suiza contando con la confianza de los bancos centrales en el secreto bancario suizo y con que éstos encarguen a tiempo la producción de billetes. Igualmente los bancos podrían utilizar una, por así llamarla, “divisa de reemplazo”, o sea, una serie completa de nuevos billetes de banco que se almacena para los casos de urgencia. El Bundesbank disponía de una “divisa de reemplazo”  durante la guerra fría- de modo que hubiera podido sustituir rápidamente los billetes caso de que el bloque del este hubiese inundado el país de billetes falsos. En la eurozona no existe una “divisa de reemplazo” de estas características, esto es al menos lo que dicen los bancos centrales, aunque a lo mejor podría venderlas un país que aún dispusiera de ella. En caso de necesidad quedaría la posibilidad de sellar los antiguos billetes con tinta lo menos falsificable posible.

No hará falta convertir los importes

El plazo para el canje monetario concluirá bastante antes que el que hizo falta cuando se introdujo el Euro. Después de alrededor tres semanas. Quien tras este plazo posea Euros viejos, deberá acreditar al cambiarlos de dónde procede ese dinero. El plazo para el canje no deberá ser prolongado. Dado que una vez cumplido los controles fronterizos quedarán rápidamente suspendidos Alemania necesitará también nuevos billetes aun cuando conserve el Euro. De lo contrario los griegos conservarán los billetes hasta la suspensión de los controles fronterizos para trasladarlos entonces a Alemania. Si se tratara solamente de Grecia esto sería asumible, no así si fueran más países los que salieran de la unión monetaria. En este caso la única solución pasaría por distribuir nuevos billetes en el resto de la Eurozona.

Los antiguos cajeros automáticos no funcionarán al principio con los nuevos billetes. Esta situación es manjable ya que los importes grandes se transaccionarán entretanto con tarjetas de crédito. El reajuste de las tarjetas de débito es , a su vez, bien sencillo. Al final, a diferencia de cuando se introdujo el euro, no hará falta llevar dos divisas en paralelo. Ni siquiera hará falta convertir los importes, ya que cada país puede empezar con su nueva divisa en un tipo de cambio de uno a uno.

Provechosas ganancias para unos, amargas pérdidas para otros

Las cuestiones de organización por lo tanto podrán resolverse. Estas serán el menor de los problemas. Mayores dificultades se derivarán del hecho de que tipo de cambio entre las nuevas divisas no se equilibrará en el uno a uno y si el dinero ha de fluir libremente entre los Estados de la Unión, los tipos de cambio de las nuevas divisas tendrán que ser flexibles. Predecir dónde se equilibrarán los tipos de cambio resulta difícil. Un cosa está clara. Sea el que sea el país que salga del Euro, la divisa alemana ganará en valor y la griega lo perderá. Esto conllevará grandes trastornos. La salida de un país del euro supondrá provechosas ganancias para unos y amargas pérdidas para otros. La forma en que estas pérdidas se distribuyan dependerá de una decisión: en qué divisa se convertirán los numerosos créditos, activos y contratos de suministro que existen entre los Estados. Con este fin un grupo de expertos deberá disponer reglas en detalle antes de la salida de un país del Euro. Partiendo de una regla fundamental sencilla y clara: la nueva divisa de los contratos, créditos y activos se regirá por el ámbito de jurisdicción que rige en éstos, el cual viene fijado normalmente en los contratos ( de crédito)

Créditos en divisa fuerte

Dado que estos contratos no son públicos no se puede saber antes del reajuste cómo se distribuirán las ganancias y las pérdidas. Se pueden apreciar sin embargo tendencias bien claras. Las compañías y bancos alemanes perderán mucho dinero. Puesto que éstos se han endeudado casi siempre en Alemania han de devolver sus deudas en la divisa fuerte. Una parte de sus bienes- en títulos de deuda pública o en filiales- se encuentra, por contra, en estados periféricos y tendrán en el futuro menos valor.

Pero no serán las compañías alemanas solamente las afectadas. Muchas empresas en la Unión Europea se procuran los créditos fundamentalmente a través de filiales financieras que a menudo tienen su sede en los Países Bajos y la divisa holandesa tenderá a revalorizarse tras el reajuste. También estos créditos deberán ser devueltos , por lo tanto, en divisa fuerte.

Será necesario de nuevo un gigantesco paquete de ayudas

Esto hará más llevadero le reajuste para las entidades crediticias y, al final, para aquellos ciudadanos de la Unión cuyo dinero esté en fondos y valores que han prestado a dichas entidades, Las pérdidas para éstos serán relativamente menores y podrán confiar en que su dinero les será devuelto en euros “fuertes”. Muchos bancos y compañías sin embargo tendrán que encajar enormes pérdidas porque su pasivo estará en euros “fuertes” mientras que sus activos estarán a menudo en la periferia. Algunos se encontrarán al borde la quiebra.

Un gigantesco paquete de ayudas será, por ello, necesario con el fin de preservar a la economía de un colapso- cuantos más países salgan del Euro, tanto más costoso será. Para el conjunto de la Unión , el total de los costes sumará billones sin que pueda precisarse más. Este lastre pesará tiempo en los presupuestos de los Estados, al menos los intereses correspondientes a unas deudas estatales incrementadas.

Difícil que resulte menos costoso

Más pérdidas aún amenazan a Estados fuertes como por ejemplo Alemania. Paradójicamente esto se debe a que en estos meses pasados  ha fluido ya mucho dinero desde los Estados de la periferia a los bancos alemanes. El dinero está en el activo de estos bancos . Este activo es actualmente financiado por los bancos centrales de la eurozona ( el llamado sistema “Target II) , que en el caso de Alemania es el Bundesbank. Como contrapartida el Bundesbank recibe el activo de los otros bancos centrales. Si la eurozona se disuelve este activo perderá muchísimo valor – de momento sólo para Alemania estaríamos hablando de alrededor de 500 billones. No hará falta desde luego que el ministerio de finanzas transfiera este dinero al banco central, las ganancias de éste se verán , no obstante, comprometidas durante años.

Un vistazo a la historia nos muestra que es difícil que resulte menos costoso. Solamente en  Estados socialistas han conseguido las uniones monetarias disolverse en décadas pasadas sin fricciones, como fue el caso de la Unión Soviética  o de Checoslovaquia.

La salida de un país del euro será compleja y costosa

En una economía de mercado la salida de un país del Euro generará al menos al comienzo mucho miedo. Eso en por mismo conducirá a que la economía se paralice. Igualmente importante resultará que los jefes de gobierno vendan retóricamente bien la salida de un país del Euro y que no la pregonen como una ruptura de la Unión. La canciller Angela Merkel deberá echar la culpa del fin del Euro a los mercados financieros y luego declarar la Unión europea una unión para la paz, que en el futuro se hará presente en negociaciones internacionales y en ellas representará los intereses de los Estados europeos, pues no todo se reduce a la divisa.

Qué le contestamos entonces al Lord?

Que la salida del Euro de un país será desde luego algo complejo y costoso, pero que es posible. Que el proceso merezca la pena depende de cómo se valoren los costes que supone salvar la Unión- es decir, el costoso mantenimiento de Estados y las discordias entre los pueblos que ya hoy se están viendo surgir. Un cosa está clara: la unión monetaria no es algo para lo que no haya alternativas

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