En Varsovia, a 12 de junio de 1920 // A Varsava, il 12 giugno 1920

diciembre 12, 2017 Deja un comentario

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Aquel día había trabajado hasta tarde. Eran casi las cinco de la mañana cuando decidí irme a dormir. Estaba trabajando en la biblioteca. La habitación estaba muy oscura y la lámpara  sobre mi mesa  iluminaba solamente una pequeña parte de la pared de donde colgaba un retrato de Descartes. También la mesa, repleta de libros y cartas, y en cuya esquina había una estatuilla en bronce de Buda se destacaba netamente sobre el fondo oscuro de la habitación. Todo lo demás estaba envuelto en la oscuridad y las largas hileras de libros más que verse podían únicamente imaginarse. Estaba muy cansado y poco a poco se apoderó de mí ese estado de ánimo extraño y misterioso que reina siempre allí donde se encuentra reunida tamaña cantidad de libros. Estaba sentado, reclinado sobre el respaldo de la silla, reflexionando sobre lo que se ha escrito sobre las dos culturas, sobre Oriente y Occidente, con la mirada posada todo el rato sobre los dos únicos objetos iluminados de la habitación- el retrato y la estatuilla. No sé si estuve así mucho tiempo, creo que me encontraba adormilado cuando de repente algo me sobresaltó. No comprendí de inmediato lo que sucedía, pero enseguida me di cuenta de que algo verdaderamente singular y extraordinario  estaba pasando con el retrato y la estatuilla. El rostro de Descartes del retrato empezó a cobrar vida, adquirió relieve y me pareció que sus labios comenzaban a moverse. La misma transformación en la estatuilla. El bronce dejó de brillar tomando el aspecto de un cuerpo bronceado parecido al marfil viejo mientras que en los ojos apagados de la estatuilla aparecía una expresión humana. Buda cobró vida y miraba a Descartes con una expresión de mofa en el rostro. Intenté escuchar y enseguida capté su conversación. Probablemente llevaban hablando desde hacía rato porque en las primeras palabras que escuché- palabras de Descartes- se percibía ya irritación.

– Permítame, decía que de esta manera no llegaremos nunca a ponernos de acuerdo. Hace falta que encontremos algún axioma, como un axioma geométrico, aceptable, en cualquier caso, para usted y para mí, a partir del cual sea posible construir un sistema filosófico, en el que la conclusiones finales tengan que ser obligatorias para cada uno en cuanto deducidas lógicamente de ese axioma. Un axioma como ese creo que puede ser la afirmación según la cual del hecho de que yo pienso se sigue el hecho de que yo existo- Cogito, ergo sum. Hace tiempo que afirmé esto, cuando aún vivía y no andaba colgado de la pared a modo de decoración en las bibliotecas de otros, y hasta ahora a nadie se le ha ocurrido refutarlo. Espero que también usted estará de acuerdo conmigo.

– No, ¿Por qué? Aunque solamente tras haber comenzado a viajar por el mundo entero bajo forma de estatuilla de bronce me haya cabido el placer de conocer esa posición, a la misma puedo objetarle ya ciertas cosas.  Usted dice “Pienso, luego existo”. En consecuencia pensar y existir son para usted la misma cosa o al menos todo pensamiento es sinónimo de  existencia, pero no puedo creer que usted considere que cualquier existencia lleve consigo la facultad de pensar. ¿No es así?

– Así es justamente. La posibilidad del proceso de pensar demuestra por sí mismo una presencia de la existencia real. En mi opinión es suficientemente claro

– Es posible, pero continúo. El proceso de pensar determina el ser, y en consecuencia el pensamiento como tal es el ser, es la realidad. Así, de acuerdo a su afirmación, usted afirma solamente que la presencia de una cierta realidad determina el ser. De acuerdo con esto, no se puede no ser. Pero, cuestión importante ¿Pueden extraerse a partir de esto las deducciones que usted extrae? Usted intenta demostrar la realidad de su propio Yo como entidad pensante partiendo de la posición de que el pensamiento es la realidad, de que es el ser. En consecuencia, la afirmación “cogito, ergo sum” no es un axioma puesto que requiere de esta premisa.

– Admitamos que sea así. Usted no puede afirmar que la facultad de pensar es el no- ser. El ser como contrario al no- ser es la realidad y el no-ser es la no-realidad, luego no existe. Pero si en general podemos hablar del pensamiento, entonces por esto mismo admitimos la existencia y, en consecuencia, el ser y la realidad.

– Está por ver. Toda su concepción del mundo descansa sobre la suposición según la cual todo ser es una realidad, mientras todo no- ser no es real, no existe y, en consecuencia, no es tomado en consideración. Pero, abundando en esto  ¿Puede el concepto mismo de ser ser comprendido de otra manera que como lo contrario del concepto de no- ser?

– Ciertamente no. El concepto de la existencia es posible únicamente como antítesis de lo in-existente. La realidad de la no realidad. El ser del no-ser. Pero no entiendo qué es lo que Usted quiere decir.

– Enseguida lo verá. Según usted la facultad de pensar determina el ser y en consecuencia el producto del pensamiento es él mismo el ser, la realidad, aunque no toda realidad es siempre el producto del pensamiento. Si admitimos la homogeneidad del proceso del pensar, podemos decir que todo pensamiento en cuanto tal es adecuado al concepto del ser. Pero solamente el ser inteligible se convierte en realidad, o mejor, todo pensamiento incluye en sí mismo la realización de lo que es pensado. En consecuencia si el pensamiento, al concebir el ser, lo concretiza y lo realiza, y de aquí se revela como realmente existente, entonces ese mismo pensamiento concibiendo el no- ser como antítesis real del ser se hace a sí mismo ininteligible y no existe. Puesto que, si el pensamiento es real, entonces los productos del pensamiento son igualmente reales, es decir, el concepto del no-ser siendo el producto del pensamiento es real en cuanto tal. Ergo: o el pensamiento concibe el concepto de no-ser como in-existente y por esto mismo existe después de la aparición del concepto de lo in-existente o concibe todo como real y de este modo se crea a sí mismo como existente. Pero en este caso, del hecho de que el ser se realiza por medio del pensamiento, que el ser real no puede más que ser el producto del pensamiento real, que el no-ser es el producto del pensamiento, que el pensamiento real no puede concebir el pensamiento no-real, que el ser real no puede más que ser pensado como la antítesis del no-ser in-existente, no se sigue que el pensamiento real no puede concebir el ser. Entonces el ser que no puede ser pensado (ininteligible) no existe. Luego: si el pensamiento es real, no puede concebir el ser y, por esto, no puede determinar simultáneamente la realidad del que piensa y de lo que puede concebirse no pensante. Si, como quiera que sea, el pensamiento no es real, entonces su producto no puede tampoco serle real. Así la auto-comprensión del pensamiento, la posibilidad de pensar el pensamiento demuestra en este caso la necesidad de comprender el pensamiento como no-ser.

– Discúlpeme, pero realmente no entiendo. Sus reflexiones son completos sofismas. ¿Está diciendo de verdad que en el momento en que yo pienso, no existo. O mejor que cuando existo no pienso?

-Desde luego que no. Quiero decir únicamente que toda posibilidad de pensar y de existir es posible solamente si se comprende el pensamiento como antítesis de lo pensable, esto es, entendida como adecuada a la antítesis entre el ser y el no-ser. Por lo que concierne a la cuestión de la realidad del pensamiento o a la  de la realidad del ser, me gustaría decir que en mi opinión…

En ese instante toda una pila de libros que estaba al lado de mi escritorio se derrumbó de repente provocando un gran estrépito en la habitación. Aturdido me incorporé de la silla de golpe y cuando me di cuenta de lo que había sucedido y me tranquilicé, miré de nuevo al retrato y  a la estatuilla. No les pasaba nada. La estatuilla brillaba a la luz de la lámpara y me miraba con sus ojos apagados mientras que en el lugar del Descartes que hasta entonces había hablado, se encontraba tan solo su retrato colgado, un dibujo de líneas bien marcadas.

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Quel giorno avevo lavorato fino a molto tardi. Erano quasi le cinque del mattino, quando ho deciso di riposarmi. Stavo laborando nella biblioteca. C´era molto buio nella stanza, e la lampada posata sul tavolo illuminava soltanto una piccola parte della parete dove era appeso un ritratto di Descartes. Anche il tavolo, ingombrato di libri e carte, all´angolo del quale si trovaba una statuetta in bronzo di Buddha, si stagliava nettamente sul fondo buio della stanza. Tutto il resto era avvolto dall´oscuritá, e le lunghe file di libri piuttosto che vedersi si potevano soltanto immaginare. Ero molto stanco, e poco a poco fui preso da quello stato d´animo strano e misterioso che regna sempre là dove sono riuniti un così gran numero di libri. Ero seduto, poggiato sullo schienale della sedia, riflettando su ciò che è stato scritto sulle due culture , sull´Oriente e l´Occidente, con il mio sguardo tutto il tempo posato sui due unici oggetti illuminati nella stanza- il ritratto e la statuetta. Non so se sono restato cosí da lungo, mi sembra anche di essermi assopito, quando tutto d´un tratto qualcosa mi ha fatto trasalire. Non ho compresso subito di cosa si trattava, ma presto mi sono reso conto che stava succedendo qualcosa di veramente singolare e di straordinario nel ritratto e nella statuetta. Il viso di Descartes sul ritratto iniziò ad animarsi, acquistò rilievo, e mi è sembrato che le sue labbra cominciassero a muoversi. La stessa trasformazione alla statuetta. Il bronzo smise di brillare, prendendo i tratti di un corpo abbronzato rassomigliante all´avorio vecchio, mentre negli occhi spenti della statuetta apparve un´espressione umana. Buddha s´animò e guardò Descartes con un ´espressione beffarda sul viso. Cercai di prestar l´orecchio e subito ho colto la loro conversazione. Probablimente parlavono già da molto, poiché nelle prime parole che ho ascoltato-parole di Descartes-ho percepito già irritazione.

– Mi permetta, diceva, in questo modo non arriveremo mai a metterci d´accordo. Bisogna che troviamo un qualsiasi assioma, come un assioma geometrico, comunque accettabile per me e per lei, a partire dal quale ci sara possibile costruire un sistema filosófico, nel quale le conclusioni finali debbano essere obbligatorie per ciascuno, in quanto logicamente dedotte da questo assioma. Un tale assioma, credo, può essere l´affermazione secondo la quale dal fatto che io penso segua il fatto che io esisto- Cogito, ergo sum. Ho affermato questo già molto tempo fa, allorche era ancora un uomo vivente e non sospeso a guisa di decorazione sui muri delle biblioteche di altri, e fino a ora non è venuto in mente a nessuno di rifiutarla. Spero che anche lei sarà d´accordo con me.

– No, perché? Nonostante abbia avuto il piacere di prendere conoscenza di questa posizione soltanto dopo aver cominciato a viaggiare attraverso il mondo intero sotto forma di stattuetta di bronzo, posso già objettarle certe cose. Lei dice “Penso dunque esisto”. Di conseguenza pensare ed esistere è per lei la stessa cosa, o ameno ogni pensiero è sinónimo dell´esistenza; ma non posso credere che lei consideri que qualsasi esistenza porti con sé la facoltà di pensare. Non é cosi?

– Perfettamente vero. La possibilità del proceso di pensare prova di per se stesso una presenza dell ´esistenza reale. Secondo me è sufficientemente chiaro.

– Possibile, ma continuo. Il processo di pensare determina l´essere, di conseguenza il pensiero come tale è l´essere, è la realtà. Così secondo la sua affermazione, lei enuncia solamente che la presenza di una certa realtà determina l´essere. Non si può non essere d´accordo con ciò; ma, questione importante, si possono trarre a partire da ciò le deduzioni che trae lei? Lei cerca di dimostrare la realtà del suo proprio Io come entità pensante, partendo dalla posizione che il pensiero è la realtà, e l´essere. Di conseguenza l´affermazione “cogito, ergo sum” non è un assioma, poichè necesita di questa premessa.

– Ammettiamo che sia così. Ma lei non può affermare che la facoltà di pensare è il non-essere. L´essere come contrario del non-essere è la realtà, e il non-essere è la non-realtà, dunque non existe. Ma se in generale noi possiamo parlare del pensiero, allora ammettiamo per ciò stesso anche l´esistenza, e di conseguenza l´essere e la realtà.

– Resta da vedere. Tutta la sua concezione del mondo si poggia sulla supposizione secondo la quale ogni essere è una realtà, mentre ogni non-essere non è reale, non existe, e di conseguenza non è preso in considerazione. Ma, del resto, il concetto stesso di essere può esser compreso diversamente che come il contrario del concetto di non-essere?

– Certo che no. Il concetto di esistenza è possibile soltanto come antitesi dell´in-esistente. La realtà della non-realtà. L´essere del non-essere. Ma non capisco con ciò cosa voglia dire.

– Lo vedrà súbito. Secondo lei la facoltà di pensare determina l´essere, di conseguenza il prodotto del pensiero è esso stesso l´essere, la realtà, anche se ogni realtà non e sempre il prodotto del pensiero. Se noi ammetiamo l´omogeneità del processo di pensare, possiamo dire che ogni pensiero in quanto tale è adeguato al concetto del ´essere. Ma solo l´essere intellegibile diviene realtà, o meglio ogni pensiero include in sé potencialmente la realizzazione di cio che è pensato. Di conseguenza se il pensiero, concependo l´essere, lo concretizza e lo realiza, e da ciò si rivela come esistente realmente, allora questo stesso pensiero concependo il non-essere come antitesi reale dell´essere si fa esso stesso inintellegibile e non existe. Poiché, se il pensiero è reale, allora i prodotti del pensiero sono ugualmente reali, cioè il concetto del non-essere essendo il prodotto del pensiero è reale in quanto tale. Ergo: o il pensiero concepisce il concetto di non-essere come in-esistente e per ciò stesso existe dopo l´apparizione del concetto di in-esistente, o concepisce tutto come reale è in questo modo crea se stesso come esistente. Ma in questo caso, dal fatto che l´essere si realiza per via del pensiero, che l´essere reale non può  che essere il prodotto del pensiero reale, che il non-essere è il prodotto del pensiero, che il pensiero reale non può concepire il non-reale, che l´essere reale non può che esser pensato come l´antitesi del non-essere in-esistente, ne segue che il pensiero reale non può concepire l´essere. Allora l´essere che non può esser pensato (inintellegibile) non existe. Dunque: se il pensiero è reale, non può concepire l´essere e perciò non può determinare simultáneamente la realtà di colui che pensa e di ciò che si può concepire non pensante. Se tuttavia il pensiero non è reale, allora il suo prodotto non può nemmeno lui esser reale. Così l´autocomprensione del pensiero, la possibilità di pensare il pensiero dimostra in questo caso la necessità di comprenderé il pensiero come non-essere.

– Mi scusi, ma non riesco proprio a comprenderla. Tutte le sue riflessioni sono di sofismi totali Veramente voul dire che nel momento in cui io penso, non esisto: o meglio quando esisto non penso?

– Non, affatto. Voglio soltanto dire che ogni possibilità di pensare e di esistere è possibile soltanto si se comprende il pensiero come antitesi del pensabile, intesa cioè come adeguata all´antitesi fra l´essere e il non-essere. Per ciò che concerne la questione della realtà del pensiero oppure della realtà dell´essere, voglio dire che a mio avviso…

In quell´istante, tutta una pila di libri posata a fianco della scrivania è crollata improvvisamente, provocando un gran fracasso nella stanza. Frastornato, mi sono alzato di scatto dalla sedia e, quando mi sono reso conto di cosa era successo e mi sono calmato, ho nuovamente guardato il ritratto e la statuetta. Ma non succedeve più nulla. La statauetta scintillava alla luce della lampada, e mi guardava con i suoi occhi spenti; mentre al posto di Descartes, che fino a quel momento aveva parlato, c´era soltanto il suo ritratto, appeso, un disegno dalle linee ben marcate.

 

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Dirty hands

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It´s weird. All this damned nationalistic stuff, I mean… All those fools seeking to replace the old liberal nation-state´s legitimacy by some outlandish identity in the name of only God knows what sacred anointed community.

A massive demonstration took place some days ago in Barcelona. People marched down the streets claiming for the respect of their double identity as Spaniards and Catalans. Also against the hatred instigated by the nationalistic authorities of the region shamelessly and relentlessly trying to strip away the Spanish side of his or her soul from everyone that falls within their reach. It´s not the only region in Spain where nationalists gloat over these sadistic exclusion practices free riding the guilty neglect of a central government in Madrid, traditionally reluctant to enforce law in certain areas of its territory and carelessly prone to entrust the task of preserving its legitimacy to unreliable and powerful nationalistic autonomous governments. As a result and ever since Spain became a democracy the nationalistic ideology has encroached upon almost every aspect of the lives that people live in certain Spanish regions, not to speak of the helping hand that the Basque nationalistic terrorism has played in this process as a whole.

It has always- and still does- puzzled me, for instance, why the hell is it that in those autonomous regions where bilingualism is legally sanctioned by the Spanish State, road signs tend to exclude Spanish and are increasingly written in just one language, precisely that which the nationalistic ideology makes use of in order to strengthen the control over a portion of the territory for which it claims exclusive ownership and, ultimately, monolingualism.

The people that marched in Barcelona shook gleefully Catalan and Spanish flags. Under the shelter of the old liberal Spanish nation-State people showed themselves willing to live out undisturbed and peacefully their double identity. As the rally concluded, one speaker visibly worn out for having had to put up with the nationalistic nonsense for too long, cried out in rage from the platform in which he was speaking the following catalan words “racisme identitari”, “Identity-based racism”. The accusation that he made against the Catalan nationalistic authorities resounded all the more powerful in my ears as he had expressed it in Catalan. I got the impression that his statement,besides an accusation , was also a decent and long-repressed attempt to free an innocent from the grasp of somebody else´s dirty hands.

El arte de los reyes // L´art royal

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El Económico es un diálogo entre Sócrates y otro ateniense que trata sobre la administración de la familia. Para Sócrates no parece haber una gran diferencia entre el arte de administrar la familia y el de administrar los asuntos de la ciudad. Tanto el uno como el otro los califica de “arte de los reyes”….

El arte de los reyes es moralmente superior al arte de los tiranos. Sócrates, que enseñaba el arte de los reyes o económico, es perfectamente dueño de sí mismo ante los placeres que procura la riqueza. Simónides, que enseña el arte tiránico, era célebre por su codicia ( Lessing llamaba  a Simónides el Voltaire griego). Sócrates, que enseñaba el arte económico o de los reyes, no era él mismo un economista puesto que no se interesaba por agrandar su fortuna. Sus enseñanzas, en consecuencia, consistían en buena parte en hacer a un economista virtual el relato de una conversación suya con un verdadero economista. Simónides, que enseña el arte tiránico y, en consecuencia, algunos rudimentos del arte económico sin ayuda externa alguna, es un economista.

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L´Ecónomique est un dialogue entre Socrate et un autre Athénien et porte sur l´administration de la famille. D´après Socrate , il ne paraît pas y avoir de différence marquée entre l´art d´administrer la famille et celui d´administrer les affaires de la Cité. Pour lui, l´un et l´autre sont qualifiés d´”art royal”…

L´art royal est moralement supérieur à l´art tyrannique. Socrate, qui enseignait l´art royal ou economique est parfaitement maître de lui-même devant les plaisirs qui procure la richesse. Simonide, qui enseigne l´art tyrannique, ëtait célebre pour sa cupidité (Lessing appelait Simonide le Voltaire grec.). Socrate , qui enseignait l´art economique ou royal , n´était pas lui-même un économiste parce qu´il ne s´interessait pas á l´accroissement de sa fortune. En conséquence, son enseignement consistait en grande partie à faire à un économiste virtual le récit d´une conversation qu´il eut avec un véritable économiste. Simonide, qui enseigne l´art de la tyrannie et, par conséquent tout au moins, quelques rudiments de l´art économique san savoir recours à aucune aide, était un “économiste”

La retórica socratica // La rhétorique socratique

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La retórica socrática pretende ser un instrumento indispensable de la filosofía. Su objetivo es orientar hacia la filosofía a los filósofos virtuales, entrenándoles y liberándoles de los encantos que se oponen al esfuerzo filosófico, pero también evitar el acceso a la filosofía a quienes no tienen ninguna predisposición hacia ella. La retórica socrática es justa en exceso; viene animada por un espíritu de responsabilidad social; se basa en la premisa de que hay desproporción entre la búsqueda intransigente de la verdad y las exigencias de la sociedad o, es más, en la premisa de que las verdades no son siempre todas inofensivas. La sociedad tratará siempre de tiranizar el pensamiento. La retórica socrática es el medio clásico de desbaratar continuamente tales tentativas.

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La rhétorique socratique a voulu être un instrument indispensable à la philosophie. Son but est de conduire à la philosophie les philosophes virtuels, á la fois en les exerçant et en les libérant des charmes qui font obstacle à l´éffort philosophique et aussi en interdisant l´accès de la philosophie à ceux qui n´ont aucune disposition pour elle. La rhétorique socratique est juste à l´excès; ell est animée par un esprit de responsabilité sociale; elle se base sur la prémisse qu´il y a disproportion entre la recherche intransigeante de la vérité et les exigences de la societé ou encore que toutes les vérités ne sont pas toujours inoffensives. La societé tentera toujours de tyranniser la pensée. La rhétorique socratique est le moyen classique de déjouer continuellement ces tentatives.

 

El pensamiento moderno o el azar bajo control // La pensée moderne ou le hasard sous contrôle

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La ciencia política clásica debe su existencia a la perfección humana o a la manera en que los hombres deben vivir y alcanza su punto culminante en la descripción del mejor sistema político. Este sistema debía ser realizable sin ningún cambio, milagroso o no, de la naturaleza humana, pero su realización no era considerada como probable porque se entendía que dependía del azar. Maquiavelo va contra esta idea y demanda que cada uno se posicione, no respecto a la cuestión de cómo deben vivir los hombres, sino acerca de cómo viven realmente, sugiriendo a  la vez que el azar  sea o pueda ser puesto bajo control. Esta crítica de Maquiavelo estuvo en la base de todo el pensamiento específicamente moderno. La preocupación de contar con una garantía para la realización del “ideal” condujo a una caída en los estándares de la vida política y, al mismo tiempo, al nacimiento de la “filosofía de la historia”: ni siquiera los adversarios modernos de Maquiavelo pudieron restablecer la sobria noción de la relación entre el “ideal” y la “realidad” que tenían los clásicos.

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La science politique classique doit son existence à la perfection humaine ou à la manière dont les hommes devraient vivre et elle atteint son point culminant dans la déscription du meilleur système politique. Ce système devait être réalisable sans aucun changement, miraculeux ou non, dans la nature humaine, mais sa realization n´était pas considerée comme probable parce qu´on croyait qu´elle dépendait du hasard. Machiavel attaque cette idée à la fois en demandant que chacun prenne ses positions, non pas sur la question de savoir comment les hommes devraient vivre, mais comment ils vivent réellement et en suggerant que le hasard puisse être ou soit contrôlé. C´est cette critique qui posa les bases de toute la pensé politique spécifiquement moderne. La préoccupation d´avoir une garantie pour la réalisation de l´”idéal” conduisit à la fois à un abaissement du standard de la vie politique et à la naissance de la “philosophie de l´histoire”: même les adversaires modernes de Machiavel ne pourraient rétablir la sobre notion des classiques sur la relation entre l´”ideal” et la “réalité”.

 

Mosus

septiembre 28, 2017 Deja un comentario

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En estos tristes momentos en que tanto se habla de golpes de estado a cargo de los nacionalistas catalanes a uno le vienen a la memoria cosas arbitrarias y un tanto fantasmales, por ejemplo, aquellas declaraciones de Maragall en 2006 celebrando el carácter residual del Estado en Cataluña. Según el que fuera flamante alcalde de Barcelona durante los celebrados juegos celebrados en la flamante cuidad, el nuevo estatuto ponía a Cataluña en  la posición de poder “hacer lo que quiera”.  Y “lo haremos”, no dudaba en apostillar por aquel entonces el político socialista.

Once años después parece que los nacionalistas catalanes le están tomando la palabra a este compañero de generación y  de partido de  Felipe González… Sí él mismo que el otro día decía  no sé qué acerca de lo que hubiera hecho él con el artículo 155 en la mano… “De fantasmas está visto, España siempre andará sobrada”…recuerdo que pensé.

Llevado por la melancolía intenté apartar de mí estos fantasmales recuerdos encendiendo la tele. Por esas cosas del azar di con un programa en el que salía una ministra de sanidad del PP. Una señora del público, habiéndose presentado previamente como oriunda de Santurtzi, le dirigía en esos momentos una pregunta. La ministra procedió amablemente a responderle no sin antes saludarle  con un “agur” que la titular de sanidad tomaba ingenuamente por un “hola”,

No sé si por sonrojo o directamente por enfermedad, el caso es que algo me me llevó a cambiar de canal antes de verme a mí mismo pronunciando “mosus” en lugar de “mozos” por aquello de que la ministra de sanidad en cuestión era oriunda de Cataluña… Feliz al ver que echaban “Los Cazafantasmas” me dispuse a prepararme unas palomitas en el microondas.

Reminiscencias timóticas // Thymotic holdovers

septiembre 11, 2017 Deja un comentario

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Este tipo de corolario solo es posible si uno insiste en tratar a las naciones como si fueran bolas de billar evitando mirar lo que pasa en su interior… No existió una tal hostilidad entre las democracias que se coaligaron contra la Unión Soviética durante la Guerra Fría. ¿Quién en la Francia o Alemania de nuestros días está aguardando la oportunidad de cruzar el Rhin para ocupar nuevos territorios o vengar viejas afrentas? Por usar la expresión de John Mueller, una guerra entre las democracias contemporáneas de Holanda y Dinamarca no es ni siquiera “pensable a nivel infrarracional”… Pensar que el orden europeo surgido de la Guerra Fría puede retornar al estilo de competencia que se dio entre las grandes potencias del XIX es pasar por alto el carácter por entero burgués de la vida europea de nuestros días. El anárquico sistema estatal de la Europa liberal no fomenta la desconfianza ni la inseguridad porque la mayoría de los estados europeos se conocen demasiado bien. Saben de la naturaleza autocomplaciente y consumista de sus vecinos como para esperar que éstos pongan en riesgo sus vidas, los saben llenos de emprendedores y ejecutivos pero faltos de ningún príncipe o demagogo cuya sola ambición baste para iniciar una guerra.

Y, sin embargo, esta misma Europa burguesa fue sacudida por unas guerras que afectaron a mucha gente que aún sigue viva. El advenimiento de la sociedad burguesa no significó la desaparición del imperialismo y la guerra: de hecho, las guerras más destructivas de la historia ocurrieron a partir de la revolución burguesa ¿Qué explicación encontramos para esto? Schumpeter lo explica atribuyendo al imperialismo una especie de carácter atávico, sería una reminiscencia de una etapa anterior de la evolución humana: “Un elemento procedente del pasado o, dicho en términos de una interpretación económica de la historia, de relaciones de producción del pasado más que del presente”. Si bien Europa había experimentado una serie de revoluciones burguesas, sus clases dirigentes siguieron siendo reclutadas durante la primera guerra mundial entre las filas de una aristocracia para quien las ideas de grandeza nacional y gloria no habían sido reemplazadas por las del comercio. La moral guerrera de las sociedades aristocráticas podía ser heredada por sus descendientes demócratas y estallar en la superficie en tiempos de crisis o enardecimiento.

A la explicación de Schumpeter sobre la persistencia del imperialismo y la guerra como una reminiscencia atávica de las sociedades aristocráticas, sería necesario añadir otra directamente extraída de la historia de thymos. Entre las antiguas formas de reconocimiento representadas por las ambiciones dinásticas y religiosas y su moderna forma de resolución en el Estado universal y homogéneo, thymos puede adoptar la forma de nacionalismo. Es un hecho que el nacionalismo tuvo mucho que ver con las guerras del siglo XX y su resurgimiento en Europa del Este y en la Unión Soviética supone hoy una amenaza para la paz en la Europa poscomunista.

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This sort of conclusion is possible only if one insists on looking at countries as billiard balls and steadfastly averts one´s gaze from what is happening in the inside…. But no such hostility exists between the democracies united against the Soviet Union during the Cold War. Who in contemporary France or Germany is waiting for the opportunity to cross the Rhine to seize new territory or avenge old wrongs? To use John Mueller´s phrase, war between contemporary democracies like Holland or Denmark is not even “subrationally thinkable”… To think that the European order emerging out of the Cold War will return to the competitive great power behavior of the nineteenth century is ti be unaware of the thoroughly bourgeois character of life in present-day Europe. The anarchic state system of liberal Europe does not foster distrust and insecurity because most European states understand each other too well. They know that their neighbors are too self-indulgent and consumerist to risk death, full of entrepreneurs and managers but lacking in princes or demagogues whose ambitions alone are sufficient to start wars.

And yet, this same bourgeois Europe was convulsed by war within the lifetime of many people still living. Imperialism and war did not disappear with the advent of bourgeois society; history´s most destructive wars have in fact occurred since the bourgeois revolution.  How do we account for this? Schumpeter´s explanation was that imperialism was a kind of atavism, a hold-over from an earlier stage in human social evolution: “it is an element that stems from the past-or, put in terms of the economic interpretation of history, from past rather than from present relations of production”. While Europe had undergone a series of bourgeois revolutions, its ruling classes through the end of World War I continued to be drawn from the ranks of the aristocracy for whom concepts of national greatness and glory had not been displaced by commerce. The warlike ethos of aristocratic societies could be passed down to their democratic descendants, flaring to the surface in times of crisis or enthusiasm.

To Schumpeter´s explanation for the persistence of imperialism and war as an atavistic holdover from aristocratic societies, we should add another drawn directly from the history of thymos. Between the older forms of recognition represented by dynastic and religious ambition, and the fully modern resolution it finds in the universal and homogeneous state, thymos can take the form of Nationalism. Nationalism clearly had much to do with the wars of this century, and its resurgence in Eastern Europe and the Soviet Union is what threatens the peace of post-communist Europe