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The mere idea of flying,

of watching our planet from high above,

of reaching the most distant places

in the blink of an eye.

Am I talking about magic?

Am I pretending to have wings?

No, i´m just talking about an everyday miracle:

the aeroplane.

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The white of hospitals,

the white uniforms of the nurses,

the white coats of the doctors,

the white in general.

I love white, I love hospitals.


Dr. Mike Crop´s message

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“Good morning ladies and gentlemen. I´m really honored to present my academic project to this assembly of donors. Two years ago the sadly missed Doctor Mike Crop passed on to me his groundbreaking discovery. I can´t help but evoke here his last night when, lying in bed and soaked in sweat, he suddenly shuddered and babbled his message into my ears.

Doctor Mike Crop´s lifetime research was carried out in utter loneliness. He shunned public meetings because his chronic stammering and spasmodic tics prevented him from pitching his findings effectively.

It was this issue that prompted his wife to visit me one day. As a psychiatrist I was known for having saved many of my patients from far darker pitch-dark messes. However Doctor Mike Crop´s case was different. As soon as I first met him I realized that behind all his stammering and twitching there was a genius striving to tell us something crucial. His medical symptoms, so read my diagnosis then, were nothing but the ciphered code of an aborted message. Translating those symptoms into human language became, from then on, the task of my life.

The good news is that my psychoanalytic approach bore fruit and that Dr. Mike Crop´s message is today a part of me. The bad news is that in the process of extricating it I began to stammer and to twitch myself so that i´m no longer capable of pitching anything.

I hereby address you, distinguished members of this assembly of donors, and make an appeal to your generosity. Your kind contribution is needed to prevent my lifetime scientific endeavor going to waste for good. Neither humanity as a whole nor Dr. Mike Crop´s legacy in particular deserve it. His crucial message on the tip of my tongue, it´s up to your magnanimity to foster further the treatment that will allow me to finally pitch it for the benefit of our country and the world.”

At this point the play back performer turned off the tape recorder and stared at the public. The audience, moved to tears, stood up and broke in rapturous applause.

The Elevator

Good morning to you all and thanks for attending this talk.

Pretty cold outside, isn´t it? But don´t worry, i won´t talk  about the weather. I´d rather tell you a story about history that won´t take me more than it takes an elevator to reach the upper storey of a three-storey building.

1st Floor

Once upon a time, there were the ancient Greeks, a pagan people with its own conception of history. The notion of progress in history, for instance, was totally alien to them. They preferred the present to any future time and were totally uninterested in conferring any meaning whatsoever to history, let alone a goal or a purpose. They rather enjoyed or endured what the cosmos had in store for them raising no objection to an interpretation of this cosmos in terms of an eternal recurrence of the same. Thus, the only revolution the Greek people could conceive of was the one of the eternal movement of the planets in their orbits.

2nd Floor

This lingering on the eternal present of the cosmos started to lose ground as Judeo- Christian monotheism took hold of the world. The future coming of a messiah provided history with a meaningful progress as well as with a prospective end. Thus, the present yielded gradually its primacy to the future, so that history, stuck in its perpetual present until then, began to move in a certain direction, namely, towards doomsday. Neither Jews nor Christians, moreover, thought that the cosmos was praiseworthy in itself. Instead, the religious duty of man in it was to renew it and to convert and save himself through his free actions within a horizon of expectancy and hope.

3rd Floor

On the second half of the XVIII century the Enlightenment reversed this situation. While the legacy of future´s primacy was maintained, the idea of progress was detached from the otherworldly goal of doomsday, secularized in the form of a universal reason displaying itself through history and coupled with man´s ever increasing freedom and responsibility to shape a history of his own, the goal of which was no longer theological but ideological.

On the eve of the French Revolution, as it is, my short story ends up reaching its upper storey namely, modernity. Before us, a renovated and state-of-the-art loft in which technical devices such as the elevator or the guillotine, for that matter, are hardly distinguishable from the other and more humble pieces of the cozy home decoration.


El cesarismo // Le césarisme

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Voegelin, que es una autoridad entre los historiadores del pensamiento político, parece sostener que el concepto clásico de la tiranía es demasiado estrecho, puesto que no se extiende a los fenómenos que se conocen por el nombre de cesarismo. Cuando calificamos de tiránico a un régimen determinado queremos decir que un gobierno “constitucional” es una de sus posibilidades; pero el cesarismo no aparece más que tras “la derrota total del régimen republicano constitucional”

En consecuencia el cesarismo o el “gobierno postconstitucional” no puede ser entendido como una subdivisión de la tiranía en el sentido clásico del término. No hay ninguna razón para criticar la idea de que al cesarismo auténtico no es tiranía, pero esto no justifica la conclusión de que el cesarismo sea incomprensible sobre la base de la filosofía política clásica. El cesarismo es también una subdivisión de la monarquía absoluta tal y como la entendían los clásicos.Si, en una situación determinada, “el régimen republicano constitucional” ha sufrido una derrota total y si no hay esperanza razonable de su restauración en un futuro previsible, el establecimiento de un gobierno permanente y absoluto no puede, como tal, ser censurado justamente. Por lo tanto, el establecimiento de un tal gobierno es fundamentalmente diferente del establecimiento de la tiranía. Lo único que podrá ser justamente censurado de un gobierno como ese será la manera en que ha sido establecido y se ejerce. Como Voegelin dice, hay césares tiránicos como los hay reales. Basta con leer la “Defensa de César” de Collucio Saluti, contra la acusación de que aquel era un tirano- defensa que, en lo esencial, es concebida en términos de los clásicos- para ver que la distinción entre el cesarismo y la tiranía es perfectamente lógica en la perspectiva clásica.

Pero el fenómeno del cesarismo es una cosa y la concepción habitual del cesarismo es otra. Esta última es ciertamente incompatible con los principios clásicos. La cuestión que se plantea es por tanto la de saber cuál de las dos concepciones- la  habitual o la clásica – del cesarismo está más cerca de la realidad. Más específicamente la cuestión atañe al valor de dos significaciones de la concepción habitual del cesarismo que Voegelin parece considerar indispensable y que tienen su origen en el historicismo del siglo XIX. En primer lugar, Voegelin parece creer que la diferencia entre la “situación constitucional” y la “situación postconstitucional” es más importante que la diferencia entre un buen rey y un buen césar, de un lado, y un mal rey o un mal césar, de otro. ¿Pero acaso no es la diferencia entre bueno y malo, la diferencia más importante en todas las discusiones prácticas y políticas?

En segundo lugar, Voegelin parece creer que el gobierno “postconstitucional”, por sí mismo, no es inferior al “gobierno constitucional”. ¿Pero acaso no es la necesidad o como lo expresa Voegelin, “la necesidad histórica” la que justifica el gobierno “post-constitucional”? ¿Y lo que es necesario no es esencialmente inferior a lo noble o a lo preferible por sí mismo? La necesidad disculpa muchas cosas. Lo que por ella es justificado necesita de excusas. Tal y como Voegelin lo concibe el césar es “el vengador de las fechorías de un pueblo corrompido”. El cesarismo se encuentra por tanto ligado esencialmente a un pueblo corrompido, a un nivel inferior de la vida política, a una decadencia de la sociedad. El cesarismo presupone el declive, si no la desaparición, de la virtud cívica o del espíritu público y perpetúa necesariamente este estado de cosas. Es propio de una sociedad degradada y prospera en su degradación. El cesarismo es justo mientras que la tiranía es injusta, pero el cesarismo es justo en el sentido preciso en que los es un castigo merecido. En sí mismo el cesarismo es tan poco deseable como lo es un castigo merecido. Catón rehusaba lo que su época exigía porque veía claramente el carácter a la vez degradante y degradado de aquella exigencia. Es mucho más importante comprender el nivel inferior del cesarismo (pues, una vez más, es imposible separar el cesarismo de la sociedad que se ha hecho acreedor de él) que comprender que, bajo ciertas condiciones, el cesarismo es necesario y, en consecuencia, legítimo.

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Voegelin, qui fait autorité parmi les historiens de la pensée politique, semble soutenir que le concept classique de la tyrannie est trop étroit, parce qu´il ne s´étend aux phénomènes connus sous le nom de césarisme: Lorsque nous qualifions de tyrannique un régime donné, nous voulons dire qu´un gouvernement “constitutionnel” est une de ses possibilités; mais le césarisme n´apparaît qu´après “ la défaite totale du régime républicain constitutionnel”.

Par conséquent, le césarisme ou le” gouvernement post-constitutionnel” ne peut être compris comme une subdivision de la tyrannie au sens classique du terme. Il n´y a aucune raison de critiquer l´idée que le césarisme authentique n´est pas la tyrannie, mais ceci ne justifie pas la conclusión que le césarisme est imcompréhensible sur la base de la philosophie politique classique: Le césarisme est encore une subdivisión de la monarchie absolue telle que la comprenaient les classiques. Si, dans une situation donnée, le “régime républicain constitutionnel” a subi une défaite totale et s´il n´y a pas d´espoir raisonnable pour sa restauration dans un avenir previsible, l´établissement d´un gouvernement permanent et absolu ne peut, comme tel, être blâmé avec justice. Il est, par conséquent, fondamentalement different de l´établissement de la tyrannie. Seule la manière dont es établi et exercé ce gouvernement permanent et absolu, qui est réellement nécessaire, pourrait être justement blâmée. Comme Voegelin le souligne, il y a des césars tyranniques comme il y a des césars royaux. Il suffice de lire la Défense de César de Collucio Saluti, contre l´accusation qu´il était un tyran- défense qui, pour les faits essentiels, est conçue dans l´esprit des classiques-, pour voir que la distinction entre le césarisme et la tyrannie est parfaitement logique dans le cadre classique.

Mais le phénomène du césarisme est une chose, et la conception courante du césarisme en est une autre. Celle-ci est certainement incompatible avec les príncipes classiques. La question qui se pose est donc de savoir si c´est la conception courante ou la conception classique qui se rapproche le plus de la réalité. La question porte plus particulièrement sur la valeur de deux significactions de la conception habituelle que Voegelin semble tenir pour indispensable et qui ont leur origine dans l´historicisme du XIX siècle. En premier lieu, il paraît croire que la différence entre “la situation constitutionnelle” et “la situation post-constititionnelle” est plus importante que la diffèrence entre un bon roi et un bon césar, d´une part, et un mauvais roi ou un mauvais césar, d´autre part. Mais la différence entre bon et mauvais n´est-elle pas la plus importante de toutes les discussions pratiques et politiques?

En second lieu, Voegelin parâit croire que le gouvernement “post-constitutionnel” n´est pas, par lui-même, inférieur au gouvernement “constitutionnel”. Mais le gouvernement “post-constitutionnel” ne se justifie-t-il pas par la nécessité ou, comme le dit Voegelin, par la “nécessité historique”? Et ce qui est necessaire n´est-il pas essentiellement inférieur à ce qui est noble ou preferable par lui-même?. La nécessité excuse beaucoup. Ce qui est justifié par la nécessité a besoin d´excuses. Le césar tel que Voegelin le conçoit est “le vengeur des méfaits d´un peuple corrompu”. Le césarisme est donc essentiellement lié à un peuple corrompu, à un niveau inférieur de la vie politique, á une décadence de la societé. Il présuppose le déclin, sinon la disparation, de la vertu civique ou de l´esprit public et il perpétue nécessairement cet état de chose. Le césarisme appartient à une societé dégradée et il prospère sur sa dégradation. Il est juste, tandis que la tyrannie est injuste, mais le césarisme est juste dans le sens exact où un chàtiment mérité est juste. Il est aussi peu préferable, en lui-mème, que l´est un chatìment mérité. Caton refusait de voir ce que son époque réclamait parce qu´il voyait trop clairement le caractère à la fois dégradant et dégradé de cette exigence. Il est beaucoup plus important de comprendre le niveau inférieur du césarisme ( car, encore une fois, il est impossible de séparer le césarisme de la societé qui le mérite) que de comprendre que , sous certains conditions, le césarisme est nécessaire et, par conséquent, légitime.








En Varsovia, a 12 de junio de 1920 // A Varsava, il 12 giugno 1920

diciembre 12, 2017 Deja un comentario

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Aquel día había trabajado hasta tarde. Eran casi las cinco de la mañana cuando decidí irme a dormir. Estaba trabajando en la biblioteca. La habitación estaba muy oscura y la lámpara  sobre mi mesa  iluminaba solamente una pequeña parte de la pared de donde colgaba un retrato de Descartes. También la mesa, repleta de libros y cartas, y en cuya esquina había una estatuilla en bronce de Buda se destacaba netamente sobre el fondo oscuro de la habitación. Todo lo demás estaba envuelto en la oscuridad y las largas hileras de libros más que verse podían únicamente imaginarse. Estaba muy cansado y poco a poco se apoderó de mí ese estado de ánimo extraño y misterioso que reina siempre allí donde se encuentra reunida tamaña cantidad de libros. Estaba sentado, reclinado sobre el respaldo de la silla, reflexionando sobre lo que se ha escrito sobre las dos culturas, sobre Oriente y Occidente, con la mirada posada todo el rato sobre los dos únicos objetos iluminados de la habitación- el retrato y la estatuilla. No sé si estuve así mucho tiempo, creo que me encontraba adormilado cuando de repente algo me sobresaltó. No comprendí de inmediato lo que sucedía, pero enseguida me di cuenta de que algo verdaderamente singular y extraordinario  estaba pasando con el retrato y la estatuilla. El rostro de Descartes del retrato empezó a cobrar vida, adquirió relieve y me pareció que sus labios comenzaban a moverse. La misma transformación en la estatuilla. El bronce dejó de brillar tomando el aspecto de un cuerpo bronceado parecido al marfil viejo mientras que en los ojos apagados de la estatuilla aparecía una expresión humana. Buda cobró vida y miraba a Descartes con una expresión de mofa en el rostro. Intenté escuchar y enseguida capté su conversación. Probablemente llevaban hablando desde hacía rato porque en las primeras palabras que escuché- palabras de Descartes- se percibía ya irritación.

– Permítame, decía que de esta manera no llegaremos nunca a ponernos de acuerdo. Hace falta que encontremos algún axioma, como un axioma geométrico, aceptable, en cualquier caso, para usted y para mí, a partir del cual sea posible construir un sistema filosófico, en el que la conclusiones finales tengan que ser obligatorias para cada uno en cuanto deducidas lógicamente de ese axioma. Un axioma como ese creo que puede ser la afirmación según la cual del hecho de que yo pienso se sigue el hecho de que yo existo- Cogito, ergo sum. Hace tiempo que afirmé esto, cuando aún vivía y no andaba colgado de la pared a modo de decoración en las bibliotecas de otros, y hasta ahora a nadie se le ha ocurrido refutarlo. Espero que también usted estará de acuerdo conmigo.

– No, ¿Por qué? Aunque solamente tras haber comenzado a viajar por el mundo entero bajo forma de estatuilla de bronce me haya cabido el placer de conocer esa posición, a la misma puedo objetarle ya ciertas cosas.  Usted dice “Pienso, luego existo”. En consecuencia pensar y existir son para usted la misma cosa o al menos todo pensamiento es sinónimo de  existencia, pero no puedo creer que usted considere que cualquier existencia lleve consigo la facultad de pensar. ¿No es así?

– Así es justamente. La posibilidad del proceso de pensar demuestra por sí mismo una presencia de la existencia real. En mi opinión es suficientemente claro

– Es posible, pero continúo. El proceso de pensar determina el ser, y en consecuencia el pensamiento como tal es el ser, es la realidad. Así, de acuerdo a su afirmación, usted afirma solamente que la presencia de una cierta realidad determina el ser. De acuerdo con esto, no se puede no ser. Pero, cuestión importante ¿Pueden extraerse a partir de esto las deducciones que usted extrae? Usted intenta demostrar la realidad de su propio Yo como entidad pensante partiendo de la posición de que el pensamiento es la realidad, de que es el ser. En consecuencia, la afirmación “cogito, ergo sum” no es un axioma puesto que requiere de esta premisa.

– Admitamos que sea así. Usted no puede afirmar que la facultad de pensar es el no- ser. El ser como contrario al no- ser es la realidad y el no-ser es la no-realidad, luego no existe. Pero si en general podemos hablar del pensamiento, entonces por esto mismo admitimos la existencia y, en consecuencia, el ser y la realidad.

– Está por ver. Toda su concepción del mundo descansa sobre la suposición según la cual todo ser es una realidad, mientras todo no- ser no es real, no existe y, en consecuencia, no es tomado en consideración. Pero, abundando en esto  ¿Puede el concepto mismo de ser ser comprendido de otra manera que como lo contrario del concepto de no- ser?

– Ciertamente no. El concepto de la existencia es posible únicamente como antítesis de lo in-existente. La realidad de la no realidad. El ser del no-ser. Pero no entiendo qué es lo que Usted quiere decir.

– Enseguida lo verá. Según usted la facultad de pensar determina el ser y en consecuencia el producto del pensamiento es él mismo el ser, la realidad, aunque no toda realidad es siempre el producto del pensamiento. Si admitimos la homogeneidad del proceso del pensar, podemos decir que todo pensamiento en cuanto tal es adecuado al concepto del ser. Pero solamente el ser inteligible se convierte en realidad, o mejor, todo pensamiento incluye en sí mismo la realización de lo que es pensado. En consecuencia si el pensamiento, al concebir el ser, lo concretiza y lo realiza, y de aquí se revela como realmente existente, entonces ese mismo pensamiento concibiendo el no- ser como antítesis real del ser se hace a sí mismo ininteligible y no existe. Puesto que, si el pensamiento es real, entonces los productos del pensamiento son igualmente reales, es decir, el concepto del no-ser siendo el producto del pensamiento es real en cuanto tal. Ergo: o el pensamiento concibe el concepto de no-ser como in-existente y por esto mismo existe después de la aparición del concepto de lo in-existente o concibe todo como real y de este modo se crea a sí mismo como existente. Pero en este caso, del hecho de que el ser se realiza por medio del pensamiento, que el ser real no puede más que ser el producto del pensamiento real, que el no-ser es el producto del pensamiento, que el pensamiento real no puede concebir el pensamiento no-real, que el ser real no puede más que ser pensado como la antítesis del no-ser in-existente, no se sigue que el pensamiento real no puede concebir el ser. Entonces el ser que no puede ser pensado (ininteligible) no existe. Luego: si el pensamiento es real, no puede concebir el ser y, por esto, no puede determinar simultáneamente la realidad del que piensa y de lo que puede concebirse no pensante. Si, como quiera que sea, el pensamiento no es real, entonces su producto no puede tampoco serle real. Así la auto-comprensión del pensamiento, la posibilidad de pensar el pensamiento demuestra en este caso la necesidad de comprender el pensamiento como no-ser.

– Discúlpeme, pero realmente no entiendo. Sus reflexiones son completos sofismas. ¿Está diciendo de verdad que en el momento en que yo pienso, no existo. O mejor que cuando existo no pienso?

-Desde luego que no. Quiero decir únicamente que toda posibilidad de pensar y de existir es posible solamente si se comprende el pensamiento como antítesis de lo pensable, esto es, entendida como adecuada a la antítesis entre el ser y el no-ser. Por lo que concierne a la cuestión de la realidad del pensamiento o a la  de la realidad del ser, me gustaría decir que en mi opinión…

En ese instante toda una pila de libros que estaba al lado de mi escritorio se derrumbó de repente provocando un gran estrépito en la habitación. Aturdido me incorporé de la silla de golpe y cuando me di cuenta de lo que había sucedido y me tranquilicé, miré de nuevo al retrato y  a la estatuilla. No les pasaba nada. La estatuilla brillaba a la luz de la lámpara y me miraba con sus ojos apagados mientras que en el lugar del Descartes que hasta entonces había hablado, se encontraba tan solo su retrato colgado, un dibujo de líneas bien marcadas.

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Quel giorno avevo lavorato fino a molto tardi. Erano quasi le cinque del mattino, quando ho deciso di riposarmi. Stavo laborando nella biblioteca. C´era molto buio nella stanza, e la lampada posata sul tavolo illuminava soltanto una piccola parte della parete dove era appeso un ritratto di Descartes. Anche il tavolo, ingombrato di libri e carte, all´angolo del quale si trovaba una statuetta in bronzo di Buddha, si stagliava nettamente sul fondo buio della stanza. Tutto il resto era avvolto dall´oscuritá, e le lunghe file di libri piuttosto che vedersi si potevano soltanto immaginare. Ero molto stanco, e poco a poco fui preso da quello stato d´animo strano e misterioso che regna sempre là dove sono riuniti un così gran numero di libri. Ero seduto, poggiato sullo schienale della sedia, riflettando su ciò che è stato scritto sulle due culture , sull´Oriente e l´Occidente, con il mio sguardo tutto il tempo posato sui due unici oggetti illuminati nella stanza- il ritratto e la statuetta. Non so se sono restato cosí da lungo, mi sembra anche di essermi assopito, quando tutto d´un tratto qualcosa mi ha fatto trasalire. Non ho compresso subito di cosa si trattava, ma presto mi sono reso conto che stava succedendo qualcosa di veramente singolare e di straordinario nel ritratto e nella statuetta. Il viso di Descartes sul ritratto iniziò ad animarsi, acquistò rilievo, e mi è sembrato che le sue labbra cominciassero a muoversi. La stessa trasformazione alla statuetta. Il bronzo smise di brillare, prendendo i tratti di un corpo abbronzato rassomigliante all´avorio vecchio, mentre negli occhi spenti della statuetta apparve un´espressione umana. Buddha s´animò e guardò Descartes con un ´espressione beffarda sul viso. Cercai di prestar l´orecchio e subito ho colto la loro conversazione. Probablimente parlavono già da molto, poiché nelle prime parole che ho ascoltato-parole di Descartes-ho percepito già irritazione.

– Mi permetta, diceva, in questo modo non arriveremo mai a metterci d´accordo. Bisogna che troviamo un qualsiasi assioma, come un assioma geometrico, comunque accettabile per me e per lei, a partire dal quale ci sara possibile costruire un sistema filosófico, nel quale le conclusioni finali debbano essere obbligatorie per ciascuno, in quanto logicamente dedotte da questo assioma. Un tale assioma, credo, può essere l´affermazione secondo la quale dal fatto che io penso segua il fatto che io esisto- Cogito, ergo sum. Ho affermato questo già molto tempo fa, allorche era ancora un uomo vivente e non sospeso a guisa di decorazione sui muri delle biblioteche di altri, e fino a ora non è venuto in mente a nessuno di rifiutarla. Spero che anche lei sarà d´accordo con me.

– No, perché? Nonostante abbia avuto il piacere di prendere conoscenza di questa posizione soltanto dopo aver cominciato a viaggiare attraverso il mondo intero sotto forma di stattuetta di bronzo, posso già objettarle certe cose. Lei dice “Penso dunque esisto”. Di conseguenza pensare ed esistere è per lei la stessa cosa, o ameno ogni pensiero è sinónimo dell´esistenza; ma non posso credere che lei consideri que qualsasi esistenza porti con sé la facoltà di pensare. Non é cosi?

– Perfettamente vero. La possibilità del proceso di pensare prova di per se stesso una presenza dell ´esistenza reale. Secondo me è sufficientemente chiaro.

– Possibile, ma continuo. Il processo di pensare determina l´essere, di conseguenza il pensiero come tale è l´essere, è la realtà. Così secondo la sua affermazione, lei enuncia solamente che la presenza di una certa realtà determina l´essere. Non si può non essere d´accordo con ciò; ma, questione importante, si possono trarre a partire da ciò le deduzioni che trae lei? Lei cerca di dimostrare la realtà del suo proprio Io come entità pensante, partendo dalla posizione che il pensiero è la realtà, e l´essere. Di conseguenza l´affermazione “cogito, ergo sum” non è un assioma, poichè necesita di questa premessa.

– Ammettiamo che sia così. Ma lei non può affermare che la facoltà di pensare è il non-essere. L´essere come contrario del non-essere è la realtà, e il non-essere è la non-realtà, dunque non existe. Ma se in generale noi possiamo parlare del pensiero, allora ammettiamo per ciò stesso anche l´esistenza, e di conseguenza l´essere e la realtà.

– Resta da vedere. Tutta la sua concezione del mondo si poggia sulla supposizione secondo la quale ogni essere è una realtà, mentre ogni non-essere non è reale, non existe, e di conseguenza non è preso in considerazione. Ma, del resto, il concetto stesso di essere può esser compreso diversamente che come il contrario del concetto di non-essere?

– Certo che no. Il concetto di esistenza è possibile soltanto come antitesi dell´in-esistente. La realtà della non-realtà. L´essere del non-essere. Ma non capisco con ciò cosa voglia dire.

– Lo vedrà súbito. Secondo lei la facoltà di pensare determina l´essere, di conseguenza il prodotto del pensiero è esso stesso l´essere, la realtà, anche se ogni realtà non e sempre il prodotto del pensiero. Se noi ammetiamo l´omogeneità del processo di pensare, possiamo dire che ogni pensiero in quanto tale è adeguato al concetto del ´essere. Ma solo l´essere intellegibile diviene realtà, o meglio ogni pensiero include in sé potencialmente la realizzazione di cio che è pensato. Di conseguenza se il pensiero, concependo l´essere, lo concretizza e lo realiza, e da ciò si rivela come esistente realmente, allora questo stesso pensiero concependo il non-essere come antitesi reale dell´essere si fa esso stesso inintellegibile e non existe. Poiché, se il pensiero è reale, allora i prodotti del pensiero sono ugualmente reali, cioè il concetto del non-essere essendo il prodotto del pensiero è reale in quanto tale. Ergo: o il pensiero concepisce il concetto di non-essere come in-esistente e per ciò stesso existe dopo l´apparizione del concetto di in-esistente, o concepisce tutto come reale è in questo modo crea se stesso come esistente. Ma in questo caso, dal fatto che l´essere si realiza per via del pensiero, che l´essere reale non può  che essere il prodotto del pensiero reale, che il non-essere è il prodotto del pensiero, che il pensiero reale non può concepire il non-reale, che l´essere reale non può che esser pensato come l´antitesi del non-essere in-esistente, ne segue che il pensiero reale non può concepire l´essere. Allora l´essere che non può esser pensato (inintellegibile) non existe. Dunque: se il pensiero è reale, non può concepire l´essere e perciò non può determinare simultáneamente la realtà di colui che pensa e di ciò che si può concepire non pensante. Se tuttavia il pensiero non è reale, allora il suo prodotto non può nemmeno lui esser reale. Così l´autocomprensione del pensiero, la possibilità di pensare il pensiero dimostra in questo caso la necessità di comprenderé il pensiero come non-essere.

– Mi scusi, ma non riesco proprio a comprenderla. Tutte le sue riflessioni sono di sofismi totali Veramente voul dire che nel momento in cui io penso, non esisto: o meglio quando esisto non penso?

– Non, affatto. Voglio soltanto dire che ogni possibilità di pensare e di esistere è possibile soltanto si se comprende il pensiero come antitesi del pensabile, intesa cioè come adeguata all´antitesi fra l´essere e il non-essere. Per ciò che concerne la questione della realtà del pensiero oppure della realtà dell´essere, voglio dire che a mio avviso…

In quell´istante, tutta una pila di libri posata a fianco della scrivania è crollata improvvisamente, provocando un gran fracasso nella stanza. Frastornato, mi sono alzato di scatto dalla sedia e, quando mi sono reso conto di cosa era successo e mi sono calmato, ho nuovamente guardato il ritratto e la statuetta. Ma non succedeve più nulla. La statauetta scintillava alla luce della lampada, e mi guardava con i suoi occhi spenti; mentre al posto di Descartes, che fino a quel momento aveva parlato, c´era soltanto il suo ritratto, appeso, un disegno dalle linee ben marcate.


Dirty hands

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It´s weird. All this damned nationalistic stuff, I mean… All those fools seeking to replace the old liberal nation-state´s legitimacy by some outlandish identity in the name of only God knows what sacred anointed community.

A massive demonstration took place some days ago in Barcelona. People marched down the streets claiming for the respect of their double identity as Spaniards and Catalans. Also against the hatred instigated by the nationalistic authorities of the region shamelessly and relentlessly trying to strip away the Spanish side of his or her soul from everyone that falls within their reach. It´s not the only region in Spain where nationalists gloat over these sadistic exclusion practices free riding the guilty neglect of a central government in Madrid, traditionally reluctant to enforce law in certain areas of its territory and carelessly prone to entrust the task of preserving its legitimacy to unreliable and powerful nationalistic autonomous governments. As a result and ever since Spain became a democracy the nationalistic ideology has encroached upon almost every aspect of the lives that people live in certain Spanish regions, not to speak of the helping hand that the Basque nationalistic terrorism has played in this process as a whole.

It has always- and still does- puzzled me, for instance, why the hell is it that in those autonomous regions where bilingualism is legally sanctioned by the Spanish State, road signs tend to exclude Spanish and are increasingly written in just one language, precisely that which the nationalistic ideology makes use of in order to strengthen the control over a portion of the territory for which it claims exclusive ownership and, ultimately, monolingualism.

The people that marched in Barcelona shook gleefully Catalan and Spanish flags. Under the shelter of the old liberal Spanish nation-State people showed themselves willing to live out undisturbed and peacefully their double identity. As the rally concluded, one speaker visibly worn out for having had to put up with the nationalistic nonsense for too long, cried out in rage from the platform in which he was speaking the following catalan words “racisme identitari”, “Identity-based racism”. The accusation that he made against the Catalan nationalistic authorities resounded all the more powerful in my ears as he had expressed it in Catalan. I got the impression that his statement,besides an accusation , was also a decent and long-repressed attempt to free an innocent from the grasp of somebody else´s dirty hands.

El arte de los reyes // L´art royal

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El Económico es un diálogo entre Sócrates y otro ateniense que trata sobre la administración de la familia. Para Sócrates no parece haber una gran diferencia entre el arte de administrar la familia y el de administrar los asuntos de la ciudad. Tanto el uno como el otro los califica de “arte de los reyes”….

El arte de los reyes es moralmente superior al arte de los tiranos. Sócrates, que enseñaba el arte de los reyes o económico, es perfectamente dueño de sí mismo ante los placeres que procura la riqueza. Simónides, que enseña el arte tiránico, era célebre por su codicia ( Lessing llamaba  a Simónides el Voltaire griego). Sócrates, que enseñaba el arte económico o de los reyes, no era él mismo un economista puesto que no se interesaba por agrandar su fortuna. Sus enseñanzas, en consecuencia, consistían en buena parte en hacer a un economista virtual el relato de una conversación suya con un verdadero economista. Simónides, que enseña el arte tiránico y, en consecuencia, algunos rudimentos del arte económico sin ayuda externa alguna, es un economista.

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L´Ecónomique est un dialogue entre Socrate et un autre Athénien et porte sur l´administration de la famille. D´après Socrate , il ne paraît pas y avoir de différence marquée entre l´art d´administrer la famille et celui d´administrer les affaires de la Cité. Pour lui, l´un et l´autre sont qualifiés d´”art royal”…

L´art royal est moralement supérieur à l´art tyrannique. Socrate, qui enseignait l´art royal ou economique est parfaitement maître de lui-même devant les plaisirs qui procure la richesse. Simonide, qui enseigne l´art tyrannique, ëtait célebre pour sa cupidité (Lessing appelait Simonide le Voltaire grec.). Socrate , qui enseignait l´art economique ou royal , n´était pas lui-même un économiste parce qu´il ne s´interessait pas á l´accroissement de sa fortune. En conséquence, son enseignement consistait en grande partie à faire à un économiste virtual le récit d´une conversation qu´il eut avec un véritable économiste. Simonide, qui enseigne l´art de la tyrannie et, par conséquent tout au moins, quelques rudiments de l´art économique san savoir recours à aucune aide, était un “économiste”